Fecha de publicación: 27/Mayo/2022
Duración: 01:01:01
El 28 de febrero de 1993 la ciudad de Waco, en Texas, se despertaba con la comuna de una secta religiosa sitiada por el ATF bajo la acusación de haber acumulado un arsenal de armas ilegales.
Tras 51 días de asedio, aquella comuna de Monte Carmelo acabó convertida en cenizas. ¿Fue su líder, David Koresh, quien los arrastró al apocalipsis? ¿O hubo negligencias por parte de las autoridades que condujeron al verdadero desastre?
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NOTA: Texto registrado en el RPI
¡Hola, qué tal! ¡Muchas gracias por volver a visitarme! Como siempre te doy la bienvenida a este pequeño rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.
Perdona el lío de papeles. Pero me pillas revisando un suceso que hizo correr ríos de tinta hace casi 30 años. Hay varios casos en los que un grupo de extremistas religiosos, con ideología apocalíptica, pusieron fin a sus vidas de una forma dramática:
Jonestown, Guyana, noviembre de 1978. El templo del pueblo, liderada por Jim Jones: 918 muertos.
Orden del Templo solar, liderada por Joseph Di Mambro. 74 muertes entre 1994 y 1997.
Rancho Santa Fe, California, marzo de 1997. Heven’s Gate. 40 muertes.
Kampala, Uganda, marzo de 2000. Los 10 mandamientos de Dios. 235 miembros muertos.
Todos ellos casos mediáticos, pero probablemente no tanto como el que te traigo hoy, que fue vivido en tiempo real por radio, prensa y televisión.
La gran diferencia es que, en este último caso, no pusieron fin a su vida en el sentido estricto de la palabra.
Depositaron su fe y el destino de su existencia en los argumentos de alguien que se creía la reencarnación de Cristo. Un mesías que se reconocía pecador y tocaba la guitarra.
Alguien que les convenció de que el apocalipsis llegaba hasta ellos en forma de asedio por parte del gobierno.
Alguien a quien siguieron hasta que se desató un incendio digno del día del juicio final.
¿Qué te parece si mientras te preparo un té caliente pones en marcha ese casete? Ya sé que es algo antiguo, pero quiero que la oigas… es una canción escrita por nuestro protagonista de hoy. En cuanto vuelva te cuento la historia de lo que ocurrió a David Koresh y su grupo de Davidianos en aquel rancho de Waco, en Texas
Como muchas agrupaciones religiosas, los Davidianos surgieron de una escisión de otras iglesias. Su fundador, Víctor Houteff nació en Bulgaria, el 2 de marzo de 1885, y en 1907 emigró a Estados Unidos.
Según sus propias palabras, le obligaron a salir de su país a punta de pistola acusado de conspiración. Quizá se ganó enemigos con sus negocios de floristería, o quizá fueron enemigos políticos, o algún ministro de la iglesia ortodoxa a la que pertenecía.
En Estados Unidos nunca dejó de trabajar y prosperar en sus negocios. En 1919 recibió el bautismo en la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Illinois, en la que fue ganando presencia hasta llegar a ser maestro de la escuela sabática en Los Ángeles.
Fue por 1929 cuando comenzó con su personal misión profética, respecto a los últimos tiempos, la segunda venida de Cristo y la derrota de los ejércitos de Babilonia. Esto no gustó a los líderes adventistas, que le impidieron continuar con las clases de la escuela sabática.
Pero Florence F. Charboneau, una adventista que vivía frente a la misma iglesia le ofreció su casa para impartir sus enseñanzas, atrayendo a numerosos fieles, hasta el punto de que no cabían en el salón, y la gente permanecía en el exterior escuchando a través de las ventanas.
A partir de aquí comenzó un movimiento para denostarlo desde la iglesia.
En 1930 Houteff presenta «la vara del pastor», el manuscrito con su mensaje, en la Conferencia General Adventista en San Francisco.
La difusión del mensaje desató mayor persecución, y Houteff y sus partidarios fueron tratados como herejes en el seno adventista.
Fue en 1934 cuando Houteff estableció la Asociación de La Vara del Pastor Adventista del Séptimo Día.
En marzo de 1935, compraron un terreno de 80 hectáreas cerca de Waco, en Texas, donde construyeron lo que denominaron «El Centro de Monte Carmelo», desde donde establecerían la sede de su mensaje y se difundiría, incluso internacionalmente durante 20 años.
La primera boda que se ofició en el Monte Carmelo fue la de Víctor Houteff con Florence Charboneau.
Según narran en sus documentos, el mensaje se fue extendiendo hasta que los partidarios del mismo fueron miles. Esto obviamente no gustaba en las alturas de la Iglesia Adventista del Séptimo día, y la persecución hacia la vara del Pastor aumentó tanto que en 1942 se estableció como un ministerio independiente, renombrado como Asociación General de Davidianos Adventistas del Séptimo Día.
El Centro de Monte Carmelo se convirtió en oficina, Asociación publicadora, sanatorio, centro de formación, cafetería, disponía de su propio departamento de Agricultura e incluso su propio Banco, el «Banco de Palestina» que utilizó su propia moneda para ayudarse entre sí durante la gran depresión.
El 5 de febrero de 1955 Víctor Houteff murió en el Hospital Hilcrest de Waco, debido a un fallo cardiaco.
La muerte fue inesperada para todos los creyentes y trajo grandes problemas a la causa dando origen a grandes disputas dentro del ministerio.
Entonces Florence Houteff fue escogida por aprobación del concilio Ejecutivo como líder del movimiento.
Ella tomó una serie de decisiones y realizó ciertas interpretaciones y predicciones desafortunadas que la llevaron a pervertir el mensaje original de la Vara del Pastor.
Waco se iba expandiendo y se acercaba al Centro. Además, el estado comenzó a expropiar tierras para la construcción del nuevo pantano de Waco, por lo que se fueron vendiendo los terrenos originales del Centro Monte Carmelo y comprando otros más al Este de Waco: El «Nuevo Monte Carmelo»
El peor error de Florence Houteff y su nuevo concilio fue anunciar que la llegada del juicio final y el posterior establecimiento del reino de Dios tendría lugar el 22 de abril de 1959.
Retó a la matriz de la Iglesia Adventista: Si su fecha era correcta, el mensaje de la Vara sería real. Si no acertaba, el mensaje sería falso y se retractarían de él.
Se dijo a los miembros de la Vara del Pastor que se reunieran en el Centro para esperar este evento apocalíptico. Muchos de ellos construyeron casas, otros se quedaron en tiendas de campaña, caravanas, camiones o autobuses. La mayoría de ellos vendió sus posesiones.
Evidentemente, la profecía no se cumplió. No llegó el día que se menciona Ezquiel, 9.
Los Davidianos fueron disolviéndose y disgregándose.
Entre los que permanecieron fieles al mensaje original de la Vara del Pastor, surgió lo que se llamó la Rama Davidiana, la «Davidian Branch». Se deshacían de la Vara muerta, para pasar a ser una Rama viva, una nueva secta liderada por un colaborador de Víctor Houteff llamado Benjamin Roden. Cuando el grupo de Florence Houteff se disolvió, Ellos compraron el terreno de Nuevo Monte Carmelo, y volvieron a las cercanías de Waco.
Roden impuso sus propios dogmas, como que él mismo era el mesías. Y aunque dijo que no moriría, acabó muriendo en 1978.
Entonces fue su esposa, Lois Roden que rondaba los 60 años, quien asumió el mando.
Sostuvo diferencias con su hijo, George Roden, que sostenía que era el nuevo Mesías, y reclamaba el puesto de líder. Estas diferencias se resolvieron en un juzgado a favor de la madre.
Ella implantó sus propias creencias, como que el Espíritu Santo era mujer.
Algo más tarde, comenzado los 80, un joven de 21 años llamado Vernon Howell entró al grupo siguiendo la doctrina de los Roden.
Vernon había nacido el 17 de agosto de 1959 como hijo no deseado de una joven soltera de 15 años. El padre era un carpintero de 20. Sus padres permanecieron juntos un par de años, y luego se separaron, quedando Vernon al cargo y cuidado de su abuela materna.
Años después, su madre se lo llevó a vivir a San Antonio, y posteriormente, junto a la nueva pareja de esta, a Dallas.
Su historial escolar nunca fue bueno, quizá debido a su dislexia y a que tenía problemas de aprendizaje. Aunque en general todo el mundo le consideraba un buen chico que no se metía en líos.
El ser un chico con cierto atractivo, con un carácter encantador y su habilidad con la guitarra fueron cualidades que le hicieron popular, sobre todo entre las chicas. En algún momento llegó incluso a ejercer de guitarrista profesional.
Pero también es cierto que era un chico sumamente religioso. Que disfrutaba estudiando la biblia y sacando todo el jugo a sus textos. La religión acabó convirtiéndose en su primera prioridad.
Su paso por la iglesia adventista del séptimo día le ocasionó numerosos problemas debido a las particulares conclusiones doctrinales que él sacaba de sus estudios bíblicos. Finalmente fue expulsado por peleón y mala influencia.
Y así fue como ese chico atractivo de pelo largo, aficionado a la guitarra, y fanático de la religión recabó en Monte Carmelo y metiéndose a davidiano.
Llego a ser chofer de Lois Roden, y no está claro si se casó con ella, pero sí que llegaron a convivir como pareja.
Con el tiempo, las diferencias ideológicas de Vernon y Lois hicieron que se separasen como pareja. Esto, y el odio que el hijo de Lois y Benjamin, George Roden, le profesaba por haber supuestamente abusado de su madre, hizo que tomase la decisión de abandonar Nuevo Monte Carmelo. Lo hizo con su nueva esposa: Raquel Jones, con la que se casó cuando esta contaba 14 años.
En 1986, muere la Señora Roden, y George Roden asume el control.
Pero lo cierto es que la sombra de Vernon Howell continúa rondando al grupo.
Así como George Roden no era una persona carismática,
Vernon Howell era un líder nato, conocía la biblia de memoria desde niño, y podía tirarse horas comentando cualquier simple frase de las escrituras.
Además, en 1985, tras dejar Waco, viajó a Israel, y tras realizar estudios con varios Rabinos, aseguró que Dios le había hablado y le había nombrado «antitipo» del rey David. Es decir, el Rey David era al antiguo testamento lo que él sería al nuevo.
Con la idea de fundar la nueva «Casa de David» volvió a Estados Unidos, y para ello lo primero que hizo fue cambiarse el nombre. Vernon Howell pasó a llamarse David y apellidarse Koresh, que es la traducción de Ciro, el rey que Dios utilizó para liberar a su pueblo del cautiverio de Babilonia. Con su gente, vivía en una especie de campamento, y su intención era volver a Waco.
Para ello, lo siguiente fue arrebatar el liderazgo de la comuna de Nuevo Monte Carmelo a George Roden quitándoselo de en medio. Es un poco de película tragicómica, pero la cosa vino a ser así:
Koresh decía que él era el mesías. George Roden decía que él era el mesías…
Tanto presionaba Koresh, que Roden tuvo una brillante idea: Desenterró del cementerio de Monte Carmelo el cuerpo de Anna Hughes, una antigua feligresa de 85 años que había muerto hacía 20 y dijo: El que la resucite deberá ser reconocido como «el profeta vivo».
Roden comenzó intensas sesiones de rezo y oración para resucitar a la pobre Anna, mientras la tenían en su ataúd sobre un altar.
Koresh por su parte aprovechó para ir a la policía y decirles: Oigan, ahí vive un señor que está profanando cadáveres…
Los fiscales dijeron una acusación tan grave, había que probarla, así que el 3 de noviembre de 1987, Howel y otros 7 seguidores, vestidos de camuflaje, se colaron en el recinto de Monte Carmelo para hacer una foto a los huesos de Anna Hughes.
Fueron sorprendidos y entre los dos bandos, se liaron a tiros. El único que resultó herido fue George Roden, a quien una bala rozó los dedos y le alcanzó en el pecho, pero milagrosamente, nadie murió.
Koresh y sus seguidores fueron acusados de intento de asesinato, quedando en libertad condicional, y volvieron al campamento.
Pero Roden cometió un error. En uno de los juicios por las propiedades davidianas y el liderazgo del culto, dijo a los jueces del tribunal Supremo del Estado de Texas, que Dios se pondría de su parte, e infectaría de SIDA y herpes a los jueces que le estaban llevando la contraria.
George Roden fue acusado de desacato y condenado a 6 meses de prisión, que Koresh aprovechó para mudarse de vuelta a Monte Carmelo.
El juicio por intento de asesinato tuvo un resultado nulo y finalmente fueron retirados los cargos.
La anulación del juicio contra él, y el apresamiento de Roden fueron esgrimidos por Koresh como argumento de que él, y solo él, contaba con el favor de Dios. Ya no cesaría en su idea de ser el nuevo Mesías, y en su labor de atraer gente a sus filas.
Más tarde, en 1989, Roden asesinó a hachazos a un davidiano tras una discusión teológica, y fue juzgado con el atenuante de demencia e internado en una institución psiquiátrica. ¿Recuerdas la canción del principio? ¿La que hablaba de un hombre loco en Texas? Pues esa la escribió Koresh pensando en George Roden
En agosto de ese mismo año, David Koresh anunció a sus seguidores que Dios le había pedido que procrease con las mujeres del grupo, para así crear una «Casa de David». Las parejas deberían separarse. Él tendría sexo y descendencia con las mujeres, y los hombres mantendrían el celibato.
Además, Dios le había pedido que crease un ejército a partir de su propia semilla para prepararse para los últimos días.
Los cambios en Monte Carmelo comenzaron a ser notorios:
Comenzaron a reconstruir o reforzar las construcciones más endebles del rancho. Excavaron túneles entre algunos de los edificios, y levantaron una torre de vigilancia, así como una especie Bunker con un autobús escolar enterrado.
También marcó un férreo y disciplinado modo de vida en la comuna.
Se establecieron dormitorios segregados para varones, mujeres y niños.
Los adeptos se levantaban antes del amanecer.
La dieta también tenía sus restricciones: eran vegetarianos, desayunaban cereales y un poco de fruta.
La comida solía ser una ensalada, y la cena cacahuetes y palomitas de maíz. En ocasiones, el líder decretaba ayunos.
Todas estas normas no eran aplicables a David Koresh: él comía de todo, incluso carne. Bebía alcohol. Dormía hasta bien entrado el día, o incluso la tarde… No practicaba el celibato, sino todo lo contrario, incluso con muchachas menores… Pero él tenía un argumento:
El primer Mesías estuvo libre de pecado, pero que él como segundo Mesías fuese un pecador, le daba mayor capacidad para juzgar el bien y el mal.
¡Y vaya que lo juzgaba! Era implacable al castigar los deslices de los demás.
Sólo en ocasiones, seleccionaba a uno o dos de sus adeptos favoritos y se los llevaba por ahí como acompañantes para salir a cenar o a algún concierto, siempre buscando satisfacer sus propios deseos.
Otra de las constantes en Monte Carmelo eran las sesiones maratonianas de sermones de Koresh.
No era extraño que tras una jornada de trabajo en el rancho o fuera de él, según la ocupación de cada uno, Koresh, que se había levantado a media tarde, decidiese dar un sermón sobre algún versículo de la biblia, y tuviese despiertos a sus adeptos hasta bien entrada la madrugada, teniendo estos que levantarse al día siguiente antes del amanecer.
Se dice que, en alguna ocasión, una de estas conferencias llegó a durar 15 horas.
Tampoco era extraño que les deleitase con conciertos improvisados de la banda que había organizado en Monte Carmelo, en los que él tocaba la guitarra y cantaba sus propias composiciones.
Otro de los cambios que introdujo Koresh en la doctrina del grupo fue el del diezmo.
La iglesia adventista, como muchas otras, tiene como principal origen de recursos el diezmo. Esto consiste en donar a la iglesia el 10% de lo que uno gana, para que esta lo utilice como sea necesario.
Pero para David Koresh, el diezmo debía ser poca cosa, y con el tiempo, los adeptos que trabajaban fuera de la comuna acabaron entregando la totalidad de su sueldo, al igual que los que percibían algún tipo de pensión. De igual manera, al entrar a vivir a Monte Carmelo, se les pedía que vendieran sus propiedades y donasen sus bienes a los Davidianos.
Así, Koresh, entre otras cosas pudo permitirse cosas como motos de alta gama, buenos equipos de música, viajes, … además de contar con el disfrute o posesión de inmuebles en distintos lugares. Por ejemplo, dos casas en Los Ángeles. Una en Pomona (cedida por un sectario) y otra en La Verne. En la primera se alojaban los seguidores varones, sus favoritos, o los miembros de su banda de música durante sus estadías en la ciudad. Y en la segunda construyó una residencia para 18 de sus mujeres. Como veremos más adelante, la edad de alguna de estas «novias» llamó la atención de los vecinos, que dieron parte a las autoridades.
Se habla de que la rigidez de las normas impuestas por Koresh eran extensibles a los niños, a los que no se dudaba en castigar severamente hasta el punto de llegar al maltrato. David consideraba que, a partir de los 8 meses, se podía pegar a un niño.
Otro asunto fue el de las armas…
Una vez resueltos todos los asuntos judiciales por el tiroteo con Roden, el armamento y la munición requisadas por el sheriff fueron devueltos a la comuna. Esto fue el pistoletazo de salida para que Koresh comenzara a añadir armas al arsenal de la comuna. Muchas, variadas, y potentes armas.
A la vez, con cierto espíritu preparacionista, comenzaron a acumular conservas, raciones de comida instantánea, cereal, … montaron un depósito de propano.
Koresh estaba convirtiendo el mensaje de redención espiritual sobre los últimos días en un mensaje de autodefensa y lucha.
Quienes optaron por dejar el grupo declararon que se le instruía como «marines de Dios», inculcándoles la idea de que, si no podían morir por Dios, no podían vivir por Dios.
Los propios seguidores de Koresh comenzaron a llamar Rancho Apocalipsis a Monte Carmelo.
Esta deriva en las normas de la secta causó alguna baja, como la de Marc Breault, que había sido uno de los favoritos de Koresh, pero no estuvo dispuesto a separarse de Elisabeth Baranyai, la mujer con la que se acababa de casar, y a cederla para el harén del líder.
Tampoco estaba de acuerdo con que Koresh mantuviese relaciones con niñas de 13 años.
Finalmente, la pareja abandonó los davidianos, y volvieron a su Australia de origen, donde tuvieron que «desengancharse» de la secta. Posteriormente, mantuvieron contacto de manera discreta con algunos de los que seguían dentro, para intentar convencerles de que abandonaran el grupo, y ayudaron a desprogramar a los desertores.
Podríamos decir que Marc Breault fue el judas personal de Koresh.
Esta pareja y otros desertores comenzaron a filtrar a las autoridades las situaciones que se vivían en el interior del rancho: Abusos, poligamia, maltrato, armas…
Como te he comentado antes, en los alrededores de la casa de La Verne también estaban con la mosca detrás de la oreja, sospechando que entre aquellas paredes se cometía abuso de menores.
Por otro lado, los vecinos de Monte Carmelo comenzaron a notificar disparos y explosiones en la zona. En ocasiones con armas que sonaban a automáticas, cosa totalmente prohibida, pese a lo relajado de las leyes sobre tenencia de armas en Texas.
Y todos estos movimientos despertaron el interés de la prensa local que tras años de «vive y deja vivir», comenzó a publicar durante varios sábados una serie de artículos sobre Koresh y los davidianos.
El cúmulo de acusaciones acabaron consiguiendo que las autoridades tomasen partido en el asunto, comenzando por infiltrarse en Monte Carmelo.
Unos jóvenes presuntamente universitarios, habían alquilado una vieja casa cerca del rancho. Uno de ellos, Richard Gonzales, se acercó a los davidianos mostrando interés por sus sesiones de estudio de la biblia. Los davidianos no se negaron a recibirle, pero tampoco se fiaban demasiado: Gonzales y sus amigos eran mayores para ser universitarios, tenían coches decentes y no parecían andar mal de dinero…
Finalmente parece que la información y las pruebas eran suficientes. Se estimaba que la secta mantenía en el rancho un arsenal valorado en unos 200.000 dólares, que incluía ametralladoras ilegales, granadas de mano y explosivos, que ellos mismos estaban manufacturando.
Se les acusaba también de estar convirtiendo armas semiautomáticas en automáticas.
Además, estaban y el ATF, la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego, decidió irrumpir en el rancho, para en una operación rápida, detener a Koresh y a sus colaboradores.
Pero parece ser que nada salió como estaba previsto.
Los hombres y mujeres que iban a tomar parte en el asalto a Monte Carmelo llevaban días juntándose en Waco. Venían de Dallas, Nueva Orleans, Houston y de la base del ejército de Fort Hood, en Texas, cuando el 28 de febrero de 1993 comenzaron a organizarse en un convoy de vehículos y tres helicópteros que los llevaría al rancho. Iban bien armados y contaban con el elemento sorpresa.
El plan estaba bien ensayado: Llegarían durante la primera oración del domingo, pillando separados a hombres, mujeres y niños.
Parte del equipo debía encargarse del arsenal. Otros miembros del dispositivo deberían separar y poner a salvo a las mujeres y los niños, mientras otros efectivos apresaban a Koresh y a los varones de la secta.
Pero hubo filtraciones: Incluso la prensa estaba al tanto de la operación y ya se hallaba en la zona. Cuando el convoy llegó a las puertas del rancho, los davidianos les estaban esperando.
En cuanto se acercaron al edificio, antes de poder decir siquiera alohomora, fueron recibidos a balazos desde las ventanas y a través de las paredes.
El que se suponía que debía ser un golpe de precisión casi quirúrgica se había dado la vuelta y los que debían sorprender habían sido sorprendidos.
Oficialmente, las fuerzas del orden estaban en desventaja. Los atrincherados parecían tener mejor armamento, y, además, ellos no podían disparar a través de las paredes, o sin tener un objetivo definido. Los protocolos que limitaban su actuación eran más rígidos que los de los davidianos.
A los 45 minutos de dar comienzo la reyerta, un oficial consiguió ponerse en contacto con los davidianos, y se negoció un alto el fuego y una tregua para poder evacuar a los muertos y heridos del ATF.
Las bajas fueron 4 fallecidos y numerosos heridos de diversa consideración en el bando de los federales y
Entre 3 y 25 en el de la secta, además de los heridos. No hubo forma real de comprobar esto.
Sobre las 5 de la tarde, los davidianos movieron ficha. Tres de sus miembros masculinos aparecieron frente al complejo y los tiros se reanudaron. El ATF se había comprometido a no desatar nuevos tiroteos, pero no a no defenderse. Uno fue detenido, otro fue herido y se escabulló, apareciendo su cadáver en un bosque cercano varios días después. El tercer hombre escapó, y fue detenido varias horas después cuando se presentó en la caravana de un davidiano que vivía en una caravana a 6 kilómetros del rancho.
Como parte de las negociaciones, se pidió a la emisora de radio KRLD que emitiese comunicados tanto del ATF como de Koresh. Pero este último pidió que se permitiera a los davidianos leer párrafos de la Biblia.
La lectura comenzó a las 7 de la tarde.
Aún no habían terminado esas lecturas cuando la CNN emitió una entrevista en directo a Koresh. Declaraba que estaba herido, que allí había muchos niños, que muchos de ellos eran hijos de él, y que una niña de 2 años había fallecido durante el tiroteo.
Según su versión, habían sido los hombres del ATF los primeros en disparar. Él había tratado de disuadirles con gritos, pero no había conseguido nada.
A las 2 de la madrugada, cuando terminaron las lecturas bíblicas en la KRLD, también entrevistó a Koresh, que dijo prácticamente lo mismo.
Se comprometió a dejar salir a dos niños cada vez que sus enseñanzas religiosas se emitiesen por la KRLD. Esa noche había liberado a 4.
Alrededor de la comuna, los federales y los refuerzos que habían ido llegando, se preparaban para un asedio que duraría 51 días.
El AFT tuvo que dar muchas explicaciones al respecto de su actuación.
Por un lado, a nivel popular, nadie tenía nada en contra de los davidianos, y se les tenía por personas que no andaban por ahí buscando problemas, pero se habían defendido de las tropas de asalto que habían atacado se casa.
Por otro lado, desde dentro se insinuó que había habido muchos flecos sueltos, como las filtraciones. La portavoz del ATF, Sharon Wheeler había dejado caer a algunas cadenas de televisión que se estaba preparando algo importante, aunque sin especificar cuándo o dónde.
Las transmisiones por radio entre las unidades, antes del asalto habían sido poco cuidadosas, y deficitarias durante el mismo. Esta poca discreción también podía haber jugado un papel en el aviso a los davidianos.
No se había contado con asistencia sanitaria en Monte Carmelo, en una operación en la que se preveía que podía haber heridos.
Se supo que la mañana del 28 de febrero, cuando llegó a Monte Carmelo la información de que el ATF se dirigía hacia allí, el infiltrado Richard Gonzales se encontraba en la comuna.
Inmediatamente se marchó de allí para informar a sus superiores de que el factor sorpresa había sido eliminado de la ecuación y los davidianos se preparaban para defenderse, pero los mandos no suspendieron la operación
Finalmente, el FBI acabó poniéndose al mando del cerco a Monte Carmelo.
Se trajeron carros de combate, pero se especificó que se habían desarmado las ametralladoras. Se habían traído como medida defensiva ante las balas perforadoras de calibre 50 que los davidianos tenían.
Al final acabaron implicados, además del FBI y el ATF, los rangers de Texas, el departamento del sheriff del condado de McLennan, los Marshals y la policía de Waco.
El número de periodistas también se iba acrecentando hasta formar su propio campamento. También crecía el número de curiosos, familiares de davidianos… que se iban congregando alrededor del Rancho.
En Waco, los habitantes se esmeraron en facilitar alojamiento a las familias de los heridos en el primer asalto, en enviar comida a las barricadas, orar por que no hubiese más víctimas…
Los oportunistas tampoco tardaron en aparecer, vendiendo camisetas, gorras, bocadillos… Así como gurús, peregrinos, iluminados y pitonisas dispuestos a mediar y/o a sacar tajada.
Pese a todas las fuerzas que asediaban el rancho, en dos ocasiones, dos varones solitarios se colaron en Monte Carmelo para sumarse a las filas de Koresh. Uno de ellos salió de la comuna por su propio pie unos días después, y fue detenido.
Respecto a las liberaciones, el primer día del asedio habían sido dejado salir por Koresh 10 niños.
Después Koresh dijo que, si se difundía su mensaje, se rendirían. Pero tras la emisión de su sermón en radio y televisión, sólo liberó a siete niños y dos mujeres.
Otro día, liberó a 2 niños, otro a 1.
Dos de los niños liberados sacaron consigo una caja que contenía 12 cachorros, hijos de una pastora alsaciana, que había resultado muerta durante el tiroteo inicial.
En varias ocasiones, Koresh habló de dejar a davidianos, pero se echaba atrás en el último momento, como en la ocasión que 3 autobuses llegaron hasta la puerta del edificio, para supuestamente, evacuar a 30 davidianos que deseaban marcharse. Finalmente, nadie fue liberado.
Las fuerzas de asedio pusieron las cosas difíciles a los que estaban en el interior. Les cortaron la electricidad. Por la noche iluminaban el recinto con focos, y bombardeaban la comuna con ruidos, música y mensajes a todo volumen, a través de potentes altavoces desde el exterior.
Entre estos mensajes, emitían la grabación de la voz de Koresh afirmando que no tenía problema en morir, que lo haría sin dudar en esa guerra santa para cumplir las profecías.
De esta manera, los federales se aseguraban de que las personas que permanecían dentro conocían realmente la versión que Koresh estaba dando al exterior.
Posteriormente el líder aseguró que saldrían tras la Pascua judía, y tampoco fue así.
Entonces Koresh dijo a los negociadores que la rendición tendría lugar después de que terminase de escribir su explicación sobre las profecías apocalípticas de los 7 sellos y fuese revisada por dos eruditos religiosos.
Nada hacía creer que el nuevo Mesías cumpliese con su palabra en esta ocasión.
Además, cada día de asedio que pasaba, complicaba las cosas. La factura económica de tal despliegue iba aumentando de manera casi inasumible y también el cansancio físico y psicológico tanto de las autoridades como supongamos que de los que se encontraban dentro de la comuna.
Por otro lado, en el exterior comenzaban a oírse voces de ex adeptos que advertían que cuanto más tiempo pasaba, más se reafirmaba la teoría apocalíptica de Koresh y más reforzado se sentía en sus ideas.
Dicho en otras palabras: Las fuerzas del orden estaban sirviendo en bandeja al nuevo Mesías el apocalipsis que estaba buscando.
A los 51 días de asedio, se comunicó a los habitantes de Monte Carmelo que el gobierno consideraba que ya se había esperado bastante para que abandonaran el recinto por su propio pie, y había autorizado que se utilizasen los tanques para abrirse paso y gases lacrimógenos para hacerles abandonar los edificios.
Los davidianos se apresuraron a equiparse y equipar a los niños con máscaras antigás, armarse y situarse en ventanas, puertas y tejados.
Cuando a las 6 de la mañana un tanque se acercó al edificio principal y por un altavoz se pidió a los miembros de la comuna que desistieran en su encierro y saliesen, la respuesta fue una retahíla de tiros.
Entonces los tanques avanzaron comenzando a derribar paredes a la vez que vaporizaban el clorobenzilideno malononitrilo, más conocido como CS.
Es un compuesto no inflamable que provoca picor de ojos y piel, mareos, lagrimeo, moqueo y causa asfixia.
Ya a las 12 del mediodía, comenzó el fuego en el complejo. Los francotiradores del FBI aseguran que vieron a dos sujetos vestidos de negro y con máscaras antigás que parecían encender fuegos en las alas oriental y occidental.
Desde un helicóptero, se puedo grabar cómo el fuego comenzaba desde varios puntos.
En pocos minutos, el rancho era devorado por las llamas. Con fuertes explosiones al alcanzar las reservas de munición, bombas incendiarias, …
Solo 9 personas sobrevivieron al incendio:
Dos mujeres gravemente quemadas que fueron trasladadas en helicóptero a un hospital de Dallas, el resto, fueron atendidos en centros de salud y trasladados a la cárcel del condado.
Hubo que esperar a que todo se enfriase antes de buscar entre los escombros. Las municiones seguían estallando muchas horas después. Después se llegaron a encontrar hasta un millón de proyectiles que no habían estallado.
Respecto a los cuerpos, la versión oficial es que mayoría habían fallecido por inhalación de humo. Pero había varios con heridas de bala. Quizá los otros davidianos les habían disparado por intentar huir, o quizá eran heridas del primer enfrentamiento.
Finalmente, el desenlace fue de 76 víctimas, entre niños y adultos. Koresh, sus muchos hijos, mujeres, sus lugartenientes, y otros adeptos dejaron su vida entre aquellas llamas.
Los davidianos que no vivían en el rancho tenían fe en que a los 3 meses resucitarían, venciendo a la muerte. Han pasado casi 30 años, y eso, hasta donde sabemos, no ha ocurrido…
Y esta es, podríamos decirlo así, la versión oficial del asunto.
Pero claro está, todo, como dicen, tiene una cara B, …
En este caso, tenemos un testimonio desde dentro. El de David Thibodeau, superviviente al incendio.
Era un baterista que conoció a Koresh y a Steve Schneider, su mano derecha, la primavera de 1990, en una tienda de instrumentos.
En un principio tuvo sus reticencias, pues no quería entrar en una banda religiosa, pero finalmente acabó llamando a aquel teléfono de «Producciones Mesias», con citas bíblicas en la parte posterior, y concertando una prueba.
Esta fue en la casa de Pomona. Música, cervezas, y ni una palabra sobre religión en el primer encuentro.
En la segunda, Steve ya le habló de organizar una sesión de Estudio de las escrituras en el piso de Thibodeau.
Los amigos de este estaban preparados para abandonar la casa antes de la llegada de Steve, pero cuando vieron que este y varios acompañantes más aparecian con un buen cargamento de cervezas, … decidieron probar.
Steve sabía enganchar y embelesar y los estudios bíblicos se repitieron de ahí en adelante, así como las quedadas con Koresh y la banda en Pomona para tocar.
Koresh no le hablaba de religión, hasta que en septiembre le invitó a Waco a celebrar el día de la expiación y la fiesta de Tabernáculos.
Le dijo: «Quiero que seas el batería de mi banda, pero también que sepas de dónde vengo y cual es mi mensaje. Estaremos en Waco todo el mes, estudiaremos la biblia, tocaremos, … y después tendrás que tomar una decisión»
En Monte Carmelo todos le parecieron alegres y cuidaban unos de otros.
Durante ese mes 100 personas llegadas de todo el mundo aumentaban la población del rancho para las celebraciones.
Allí asistió a su primer estudio bíblico dirigido por Koresh y acabó impresionado.
También en esos días tuvo charlas personales con el líder, en las que se acercó a un hombre modesto, espiritual, calmado, … que le habló de su infancia y adolescencia. Se las puso muy negras, le explicó que de joven había sido muy machacado por sus problemas de aprendizaje, maltratado e incluso sexualmente abusado por su familia, le contó que con 18 había dejado embarazada a una chica de 16, que había abortado. A los pocos meses la volvió a embarazar, y el padre de la chica le prohibió volver a acercarse a ella.
Le habló de que pidió orientación a Dios, y finalmente terminó recabando en Monte Carmelo en 1981.
Fueron días en los que conoció a Koresh y a través de Koresh el mensaje. Él mismo dice que si hubiera sido al revés, probablemente jamás hubiese vuelto.
El mismo Koresh, le dijo tras dos semanas que volviese a casa, hablara con pastores, sacerdotes, rabinos… sobre lo que había oído en Monte Carmelo, y si sentía que ese era su lugar, volviese. Pero si volvía, tenía que ser con un compromiso absoluto. Le dijo: No hay lugar para turistas en Monte Carmelo.
Evidentemente, tras una experiencia intensa, volver a su rutina le hizo verla vacía y sentirse incomprendido, por lo que finalmente, acabó regresando a Koresh.
Inicialmente en Los Ángeles, y finalmente, en la pascua de 1991, de vuelta en Monte Carmelo.
Allí acogió la disciplina, la frugalidad, … Y puedo decir personalmente que, aunque él no lo reconoce tal cual, de sus palabras deduzco que se va desapegando de su entorno. Cuando vuelve a casa no les habla de los davidianos, porque sabe que no lo van a entender, … etc.
El superviviente al incendio dice que todas las acusaciones sobre los davidianos eran inciertas, realizadas por antiguos adeptos vengativos.
Según Thibodeau cada uno conservaba su cuenta bancaria y sus posesiones, pero que hacían importantes donaciones y cesiones a la comuna.
También por un lado asegura que no había abuso infantil, pero por otro reconoce que, si un niño o niña se ganaba algo más que una charla, se llevaba al niño a una habitación específica y se le golpeaba «moderadamente» en el trasero con una paleta de madera.
Respecto a la poligamia, parece ser que para Koresh era más una carga impuesta por Dios que otra cosa, y lo de acostarse con niñas de 12, 13 y 14 años y hacerlas parte de su harén, … era tomado por ellas como un honor.
Esto de liarse con niñas no le parecía bien a Thibodeau, pero tampoco salió corriendo a denunciar a su líder… de hecho él finalmente se acabó casando con una adepta a petición de Koresh. De repente se vio con tres hijas, y casado con una mujer a la que no podía tocar. El matrimonio era un simple
tapadera para «despistar» a los investigadores que andaban rondando ya Monte Carmelo. El líder se estaba viendo obligado a falsificar matrimonios dentro de la comuna para ocultar su poligamia y su cantidad de hijos.
También mantiene que nunca en el rancho hubo armas ilegales. Como mucho, armas sin registrar. Pero bueno, que sí que había silenciadores y algún otro artículo que estaba prohibido. Además, la mayoría de las armas y piezas para modificarlas que tenían no era para «uso propio», sino que era otro de sus negocios, pues tenían un puesto en las ferias de armas.
Respecto al primer ataque del ATF, al asedio, y al desenlace final, sostiene que toda hostilidad fue iniciada por las autoridades. Que ellos nunca dispararon primero, y que lo único que hicieron fue defenderse.
Y que durante todo el asedio fueron maltratados, mentidos y engañados por el FBI.
Por supuesto, según Thibodeau el incendio que arrasó Monte Carmelo no fue iniciado por los davidianos, sino como consecuencia de una serie de negligencias, por parte de las fuerzas del orden. Que como posteriormente se fue comprobando, llegaron incluso a ocultar información, maximizar algunos datos, minimizar otros, en la comunicación entre diferentes departamentos, según intereses propios.
Y lo cierto, es que teniendo en cuenta todo lo que se supo después por investigaciones, declaraciones, juicios, demandas y comparecencias, lo más probable es que la verdadera respuesta se encuentre tirando por el camino de en medio.
No nos vamos a engañar, David Koresh, el Mesias Pecador, no era un dechado de virtudes, ni mucho menos… Pero lo cierto, es que la actuación de las fuerzas del orden, en ascensión hasta llegar al presidente Clinton, también se las trae.
Y es por eso que, en este caso, como me suele ocurrir, cuanto más me informo, más dudas se me plantean…
Comenzando por el principio, el primer ataque del 28 de febrero tiene muchas sombras:
Si el objetivo era detener a Koresh, ¿Por qué no lo hicieron de una forma más discreta en una de las numerosas salidas al pueblo de Waco, o incluso a correr por los alrededores del rancho?
¿Será, como he leído en varios artículos, que en ese momento el ATF pasaba por un momento en el que se barajaba su desaparición, y necesitaba dar un golpe de efecto para recuperar su status?
El asalto se estuvo ensayando en la base de Fort Hood, pero según las leyes, este tipo de colaboraciones entre la fuerza aérea y las agencias del orden solo pueden tener lugar si hay estupefacientes de por medio. ¿Puede esto tener algo que ver con que el ATF denunciase la posible existencia en el rancho de un laboratorio de metanfetamina?
Parece ser que en su día sí que había existido tal laboratorio, consentido por George Roden en los 80, pero cuando Koresh llegó al poder llamó a las autoridades de Waco para que desmantelaran el laboratorio.
Oficialmente el abuso de menores tampoco es competencia del ATF. Pero lo cierto es que en 1992 se había realizado una investigación sobre el estado de los niños en Monte Carmelo por el Servicio de Protección Infantil, que arrojaba que no había evidencia de lesiones o abusos.
Respecto a las armas, en Julio del 92, agentes especiales del ATF interrogaron a un tratante de armas al que los davidianos habían comprado material. Este les dijo que los davidianos estaban comprando armas para revenderlas en ferias. Sin consultar a los agentes llamó a Koresh y le contó que le estaban preguntado por él. Este le dijo que dijera a los agentes que, si querían ver sus armas y la documentación, eran bienvenidos en Monte Carmelo, pero estos se negaron a ir.
Con todo esto sobre la mesa, … ¿Qué motivo había para un asalto como el que se llevó a cabo?
¿Y por qué se continuó con lo que debía ser una operación por sorpresa cuando estaba claro que el factor sorpresa había sido descartado?
Respecto a quién comenzó a disparar aquel día en el que murieron 4 agentes y según Thibodeau, 6 davidianos, supongo que nunca quedará definitivamente resuelto.
A partir del primer asalto, debido a la muerte de los agentes, al FBI le tocó hacerse cargo de la situación.
Y por lo que se ha ido conociendo, existían dos corrientes a la hora de gestionar el asunto: Por un lado, los negociadores, que buscaban una rendición pacífica a toda costa, y los más inclinados a la acción táctica, que cansados de tanto jueguecito de «ahora salgo» y «ahora Dios me dice que no salga» optaban por entrar a por ellos.
Ello llevó a que mientras que los negociadores pactaban que los davidianos abandonarían su encierro cuando Koresh terminase de redactar unos documentos sobre los 7 sellos, los «tácticos» buscaban la autorización para entrar por la fuerza en Monte Carmelo.
¿Por qué esta descoordinación entre miembros de la misma agencia?
Teniendo en cuenta la cantidad de niños en el interior del recinto, ¿Por qué fue autorizado el uso de métodos de guerra psicológica como ruidos, música a todo volumen, luces deslumbrantes durante la noche, …
Y lo más terrible, ¿por qué habiendo niños, en el asalto final se autorizó el uso del gas lacrimógeno CS, que, en recintos cerrados, en altas concentraciones puede causar gravísimos problemas respiratorios o incluso la muerte?
Respecto al incendio, el CS en sí, no es inflamable, pero sí lo es el cloruro de metileno que se utiliza como solvente.
También entiendo que entrar con un tanque derribando paredes puede provocar algún accidente, como que se caiga una lámpara de queroseno (hay que recordar que les habían dejado sin electricidad.
No seré yo quien acuse al FBI de prender fuego al rancho, pero lo cierto es que anima a la conspiranoia el hecho de que una enfermera de la unidad de quemados del hospital Parkland Memorial de Waco dijese que un agente del FBI había llamado una hora antes de comenzar el ataque preguntando por la capacidad de dicha unidad, y los agentes implicados en el operativo llevaban ropa ignífuga.
Por otro lado, ¿Se disparó algo más que gases lacrimógenos aquel día? Pues lo que está claro es que hubo disparos. Pues además de por asfixia, varios de los cadáveres encontrados tenían balazos. Es muy probable que fuesen tiros de gracia, dados entre unos y otros para evitar el sufrimiento de morir abrasado o ahogado.
Yo no quiero inclinarme por el suicidio… ¿Por qué? Estamos hablando de una comunidad muy religiosa. El suicidio es pecado. Estaban dispuestos a morir por Dios, no a quitarse la vida por Dios. El matiz es muy diferente.
La cuestión es que existe un video que ha generado polémica. Es un video Infrarrojo que muestra las firmas térmicas de lo que podrían ser disparos desde posiciones en las que se encontrarían los asaltantes.
En este sentido, aunque oficialmente se dijo que eran reflejos del sol, expertos en este tipo de imágenes, como Edward F. Allard, doctor en ciencias físicas, presentó una declaración jurada en la que sostenía que se trataba de disparos.
Si lo son, podían demostrar que el FBI disparaba a quienes intentaban abandonar el edificio en llamas intentando mantenerlos en el interior.
Muy duro de ser cierto, ¿no?
Por otro lado, no hay duda de que Koresh buscaba un apocalipsis, un enfrentamiento con Babilonia la Grande, y probablemente lo provocó.
Lo malo es que se lo dieron… ¿Cómo es posible que en toda la cadena de mando no hubiese nadie que dijese: Esto es precisamente lo que buscan y no tenemos que darles?
A estas interrogantes y a alguna más que se me ocurre, yo no tengo una respuesta.
Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.
Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.
Por lo demás, te recuerdo que, si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través Facebook, Instagram, Twitter, Telegram y por supuesto de los comentarios y la comunidad de Ivoox. Suscríbete a este podcast para estar al día cuando publique nuevos episodios y no olvides darle al me gusta, para que así, este humilde curioso sepa que estás ahí y siga contándote cosas.
Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.