Fecha de publicación: 03/Febrero/2020

Duración: 31:37

En 1974, Doris Bither, AKA Carla Moran, fue recurrentemente agredida y violada por fuerzas invisibles. Sus cuatro hijos también padecieron las agresiones en sus carnes.

Desde la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles) se desarrolló una investigación sobre los hechos.

Recuerda que si te suscribes al podcast en iVoox, tendrás la opción de recibir notificaciones cuando se publiquen nuevos episodios, de dar al like y comentar los episodios, con el feedback que eso supone para mí. ¡Gracias!

ESTE EPISODIO NO ESTÁ RECOMENDADO PARA PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES O MENORES DE EDAD

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NOTA: Texto registrado en el RPI

¡Hola! ¿Ya has llegado? Espero que estés bien. Te doy la bienvenida a mi rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.  Espero que vengas con ganas de misterio, ya que en esta ocasión te quiero hablar de un caso tan impresionante que inspiró una novela y una película a principios de los 80.

Doris Bither es el nombre de la protagonista de este caso, aunque en el libro se le llamó Carlotta Moran, y en el film simplemente Carla Moran. Si sientes afición por el cine del terror, quizá no te resulte extraño el nombre. Y menos si te menciono el título «El Ente».

Si no te suena de nada, no te preocupes. Enseguida te pondré al día de la historia de esta mujer, que fue supuestamente atacada e incluso violada por fuerzas inexplicadas.

De todas formas, he de aclarar que existen muchas versiones, teorías, especulaciones y contradicciones sobre lo que ocurrió o no ocurrió cuando hablamos de este caso. Quizá te sirva como ejemplo, que según la fuente que consultes,9t, no queda claro si Doris Bither es el nombre real y Carla Moran un pseudónimo, o viceversa, o si los dos son pseudónimos y el nombre real es desconocido.

 

Yo he decidido utilizar el nombre Doris Bither, que es el que utiliza el Dr. Barry Taff, principal investigador de los sucesos.

Quizá repasando los sucesos demos con el Factor Enigma que explica este caso, porque sí, hoy vamos a hacer equilibrios sobre la fina línea que separa la patología psíquica, de la parapsicología, y de los fenómenos paranormales.

agobiante Así que toma asiento y acomódate mientras te preparo un té caliente. Creo que te vendrá bien, pues la historia de hoy es intensa. Espero que la disfrutes…
 

En 1974 el Doctor Barry Taff y Kerry Gaynor trabajaban en el Laboratorio de Investigación Paranormal en el Instituto Neuropsiquiátrico de la UCLA. Los dos se encontraban en una biblioteca de Los Ángeles comentando sus investigaciones en la universidad cuando una mujer se les acercó y les preguntó si estarían dispuestos a investigar en su casa. 

 

Se trataba de nuestra protagonista, Doris Bither, que vivía de alquiler en el número 11547 de Braddock Drive en Culver City, California, con sus tres hijos de 10, 13 y 16 años y una hija de 6.

 

Tomaron nota de su número de teléfono y concertaron una cita en la casa para escuchar la historia de Bither. 

 

Cuando llegaron, notaron que la casa era un desastre. De hecho, había sido declarada en ruinas y se podía observar un   desorden en el hogar. Los investigadores tuvieron incluso una sensación de sobrepresión en sus oídos mientras permanecieron en la casa.

 

Los residentes en la casa comenzaron con su relato.8r

Micro

Al poco de que Bither llegara allí con sus hijos, una mujer hispana llamó a la puerta y advirtió a Doris de que en esa casa había algo malo: Algo muy malo. Y sin dar más explicaciones, se marchó.

 

 Poco después de este suceso, Doris Bither experimentó su primer ataque, asegurando que dos espíritus masculinos la sujetaron mientras otro más grande y fuerte la violaba. 

 

Brian, el hijo mediano de Doris, afirmó que escuchó el ataque ya que su habitación estaba junto a la de su madre. 

 

En esa visita, también observaron que Doris tenía una relación un tanto conflictiva con sus hijos mayores. 

 

 

Unas semanas más tarde, Bither se puso en contacto con ellos nuevamente y les pidió que regresaran pues los fenómenos paranormales en su hogar no cesaban.

 

Doris afirmó que fue atacada repetidamente por los entes, desde agresiones leves hasta violaciones completas. Estas agresiones incluían que objetos como candelabros, o incluso una caja de fusibles que fue violentamente arrancada de la pared le fuesen lanzados. A consecuencia de las violaciones tenía moretones en sus piernas y en la cara interna de los muslos.

 

Los niños también experimentaron encuentros con los entes que llegaron incluso a abofetearlos. Los veían con tal frecuencia que llegaron a poner nombre a uno de ellos.

 

Cuando el hijo mediano fue a ayudar a Doris durante uno de los ataques, algo invisible lo lanzó hacia atrás con gran fuerza.

 

Ante la perspectiva de estos nuevos acontecimientos, Taff y Gaynor regresaron a la casa para dar comienzo a un proceso de investigación.

 

Hay que concretar que, en este punto, a pesar de que cualquier investigador se hubiese interesado por los antecedentes personales del testigo, el Dr. Taff posteriormente afirmó que no quiso inmiscuirse demasiado en los avatares de la vida de Doris Bither, pues la mujer era muy evasiva y celosa con esos asuntos, y estaba convencido de que, en caso de haberla presionado para obtener información, es posible que ella les hubiese impedido continuar la investigación.

 

Aun así, pudo observar que Doris era una persona aficionada al alcohol, pero que cuando se encontraba sobria, o ella no se encontraba en la casa, la actividad era menos intensa.

 

Por el contrario, cuando a petición de los investigadores, la testigo «conjuraba» a los seres, gritándoles y maldiciéndoles para provocarles, o cuando el hijo mayor ponía cierto tipo de música, como por ejemplo la del grupo black sabath, el fenómeno ganaba en intensidad.


Durante la investigación, en algún momento se llegaron a reunir cerca de 30 personas en una misma habitación, siendo testigos de sucesos aparentemente inexplicables:

 

Un armario de la cocina se abrió de golpe, y una sartén salió volando del armario.

 

Fueron testigos de brillantes orbes de luz de color amarillo verdoso que llamaron «bolas de luz corpusculares» volando alrededor de la habitación.

 

En una ocasión, varias de estas luces se unieron y formaron el torso superior de un hombre cerca de Doris. En ese momento, había alrededor de veinte personas en la habitación que presenciaron lo mismo.

 

En alguna ocasión estos orbes pudieron incluso ser fotografiados.

 

Y hablando de fotografías, quizá la más famosa fue la de Doris sentada en la cama con un arco de luz sobre su cabeza.

 

A nivel físico, el equipo de investigación utilizó contadores Geiger para medir la radiación. En ausencia de actividad, los contadores mostraban niveles normales de radiación de fondo. Cuando se desataba el fenómeno, ni siquiera se registraba radiación de fondo medible.

En ocasiones, la temperatura en la habitación de Doris era objetivamente inferior al del resto de la casa, pese a no existir sistemas de aire acondicionado ni nada parecido.

El equipo de investigación observó un pico en la aparición de luces y manifestaciones poltergeist durante algo más de dos meses, y después, la actividad se redujo.

De todas formas, como te comenté anteriormente, este es un caso que yo considero «muy contaminado». ¿Por qué digo esto?

Veamos.

Según algunas fuentes, la investigación duró más o menos tiempo, y acabó cuando Doris se mudó de casa, aunque los fenómenos continuaron. Y según otras, tras mudarse la familia, la investigación continuó durante un tiempo en la nueva vivienda, pudiendo comprobar que los fenómenos continuaban.

Pero la prueba más evidente de la contaminación a mi entender es que muchas fuentes dan por cierto lo que se puede ver en la película y el libro «el ente». Donde se narra como Doris fue llevada a una réplica de su casa en un laboratorio de la UCLA donde era monitorizada 24 horas al día, y en la que, por cierto, se llega a congelar al «ente» con helio líquido.

Respecto a esto, el Doctor Barry Taff es claro en sus declaraciones: Esto que te leo viene de un artículo de su propio blog.


«Como nuestro laboratorio era, en el mejor de los casos, tolerado en aquel entonces y no tenía ningún tipo de financiación, la idea de llevar a Doris Bither a un entorno controlado dentro del cual reprodujéramos su hogar con la esperanza de obtener datos mucho más completos era una ilusión. Intentarlo hubiera sido financieramente prohibitivo, sin siquiera considerar cómo la gente que dirigía la universidad y el Instituto Neuropsiquiátrico (NPI) de la UCLA habría reaccionado. Incluso si el dinero hubiera estado disponible en ese momento, la UCLA probablemente habría rechazado tal solicitud dada la naturaleza de nuestro trabajo.»

Creo que es conveniente que te deje claro que la película «el ente» es una ficción basada en un libro, también ficción, a su vez basado en un caso real.

También hay muchas otros datos que bailan, según las fuentes que se consulten: El número de violaciones que sufrió Doris, si alguno de los ataques físicos tuvo lugar ante el equipo de investigación, … incluso la fecha del fallecimiento de Doris Bither, pues mientras que en algunos documentos se cita que murió en 2006, su hijo Brian, en una entrevista concedida al periodista de Brooklyn Xavier Ortega, afirma que Doris falleció en 1995, debido a severos problemas respiratorios.

 

En esta entrevista que te acabo de mencionar, salen a la luz datos importantes. Pues Brian Harris habla de la vida de Doris Bither antes y después de los sucesos.

Según su hijo mediano, Doris nació en el seno de una familia de clase media/alta, pero con unos padres alcohólicos, que básicamente no estaban capacitados para la crianza de un niño.

 

En su adolescencia, tras varios problemas con sus padres y sus tíos, fue repudiada por la familia, y perdió el contacto con sus progenitores.
 

A lo largo de su vida, tuvo varias relaciones y matrimonios. De hecho, cada uno de sus hijos es de un padre diferente.

La simple idea de una madre soltera sacando adelante 4 hijos en la década de los 70 sin ningún tipo de apoyo, y con un bagaje vital cargado de abusos y traumas nos puede servir para hacernos una idea de lo complejas que eran las circunstancias de ese núcleo familiar.

Con respecto a los fenómenos paranormales, Brian Harris aseguraba que fueron reales, y que todos en la casa los padecieron, aunque no tan violentamente como su madre.

Brian odiaba la presencia del equipo de investigación, pues asegura que en cuanto se marchaban, los «entes» entraban en una especie de «berrinche» y la casa parecía cobrar vida.

Aseguraba que la presencia de tanta gente en la casa provocando a «esa cosa» generaba una energía que alimentaba el fenómeno.

También afirmaba que el Doctor Barry Taff había descrito que su madre tenía un problema de alcoholismo, pero que eso no era cierto. Que si era cierto que en esa época su madre bebía para evadirse de lo que estaba viviendo, pero que ni mucho menos era alcohólica, por lo que 3 nos enfrentamos a contradicciones. En este caso entre los testimonios de quienes vivieron en primera persona los sucesos.

Sobre si la actividad paranormal continuó después de abandonar la casa, Brian afirmó que sí. De hecho, constató que antes de mudarse a Culver City también. Pero que nunca, ni antes ni después, con tanta intensidad y de forma tan negativa y agresiva.

Aseguró tener la sensación de que su madre, él y sus hermanos, tenían cierta capacidad psíquica, que se vio desatada por las energías en aquella casa y más aún con las generadas por el equipo de investigación.

 

En 2011, El periodista Xavier Ortega se encontraba preparando un libro sobre el caso con todos los testimonios de Brian Harris, pero hasta donde he podido saber, dicho libro no ha visto aún la luz.

Y estos son a grandes rasgos los datos que te puedo dar sobre el caso.

Espero que te hayan servido para hacerte una idea general sobre el suceso.

Yo le he estado dando vueltas, y hay tres cosas que me rondan la cabeza:

Este caso, me recuerda mucho a una versión moderna de las leyendas sobre íncubos y súcubos que se suceden desde época medieval. Seres demoníacos que se dedican a mantener relaciones sexuales con humanos. ¿Qué podemos rascar sobre esta materia? ¿Son producto de la imaginación o de patologías mentales? ¿Eran un recurso de la picaresca de la época para justificar, por ejemplo, embarazos fuera del matrimonio? ¿Existen realmente seres o presencias que se dediquen a estos menesteres? ¿Puede incluso este fenómeno estar relacionado con el de las abducciones en las que las personas abducidas aseguran haber sido víctimas de experiencias sexuales?

Pero en este caso, hay que tener en cuenta que el resto de la familia también sufre fenómenos y que, en cualquier caso, estos van más allá de la índole sexual.

Por otro lado, también puedo relacionar el caso de Doris Bither, como insinúa el Doctor Barry Taff con el fenómeno Poltergeist. En el cual, parece ser que la energía psicoquinética generada por una persona, es capaz de generar sucesos físicos en su entorno. No se trataría de una telequinesia, que en principio sería consciente y probablemente voluntaria, sino de un fenómeno totalmente inconsciente, y según los especialistas en la materia, vinculado a situaciones de inestabilidad psicoemocional. Esto podría encajar más en las circunstancias del caso, por los antecedentes de la protagonista, y ya que pese a mudarse, los fenómenos continúan. Aunque bien es cierto, que en menor medida que en el domicilio de Culver City.

Y, en tercer lugar, podríamos olvidarnos de toda la fenomenología paranormal y centrarnos en problemas de salud mental. En problemas psicológicos que deberían ser lo suficientemente severos como para traspasar la frontera entre lo psíquico y lo físico, afectando al entorno próximo y causando incluso lesiones corporales.

Y como al respecto de esto me surgen varias dudas, me he tomado la libertad, si no te importa, de invitar a alguien para que me responda a un par de preguntas. Se trata de Adrián Fernández, que además de posadero en el exitoso podcast «La posada del Cuervo», es psicólogo y buen amigo del Factor Enigma.


Hola Adrián. En primer lugar, gracias por abandonar por un ratito tus labores en la Posada del Cuervo, y venir a visitarnos en este pequeño rincón. Estoy encantado de tenerte aquí y que puedas arrojar luz sobre un par de dudas que tengo. Supongo que está demostrado que se pueden somatizar ciertos estados mentales. A todos nos pasa, por ejemplo, que en épocas de ansiedades u, tenemos molestias digestivas, o problemas dermatológicos, o incluso se nos cae el pelo. ¿Pero hasta qué punto es posible que una persona pueda evidenciar físicamente incluso con hematomas, golpes, inmovilizaciones, la alucinación o fabulación de que está siendo violada por unos seres incorpóreos?

 

   ¡Hola Txelu! Bueno, lo primero muchas gracias por la invitación, que, si no me equivoco estreno puesto como primer invitado del programa así que es un placer estar aquí en El Factor Enigma además abordando un caso tan confuso y espantoso al mismo tiempo como es el de Doris Bither, quizás más conocida por ese seudónimo utilizado en “El Ente”, el de Carla Moran.

   Respecto a tu pregunta es cierto que el poder de nuestra mente es fascinante y qué hay veces que no sabemos dónde situar sus límites y eso en sí ya es un misterio.

   Pero vamos a lo de somatizar. Somatizar por definición es la conversión de patologías y trastornos psíquicos en síntomas orgánicos y funcionales. Es decir, cuando lo psicológico influye de forma directa de nuestro cuerpo. El ejemplo que has puesto es muy bueno. Ante la ansiedad y el estrés se sabe que nuestras defensas disminuyen y de algún modo facilita la invasión de virus en nuestro sistema, pudiendo suponer el desarrollo de otras enfermedades orgánicas.

   Esto sería una somatización de un nivel bajo.

   Hay somatizaciones más graves que pueden influir en la nocicepción de nuestro cuerpo, haciéndonos sentir un dolor completamente real.

  Y aquí es muy importante hablar de somatización directa e indirecta. Dos términos que si soy sincero me acabo de inventar, pero que nos pueden ayudar a entender un poco todo esto de la somatización. ¿Nos podría llegar a doler una parte de nuestro cuerpo, por ejemplo, nuestro hombro derecho, debido a un trastorno psíquico? Si.  Sabemos que eso es así y que puede llegar a darse ese caso. Pero si yo debido a la ansiedad que me produce ese dolor me araño ese hombro, o realizo una acción autolítica sobre él, dañándomelo con una cuchilla u otro objeto no es una somatización en sí. Viene derivado de un síntoma somático, pero ha habido un agente externo que ha producido esta lesión.

   Resumiendo todo esto de la somatización, es cierto que un síntoma somático podría producir un dolor en la persona paciente, en este caso en Doris, pero nunca podría producir un corte, y mucho menos, que esto ya no se si forma parte del mito o de la realidad, una herida con forma de cruz invertida.

   Esto solo es explicable, por lo menos en términos médicos, desde un ataque autolítico o una persona externa que haya dañado la piel de la persona.

   El caso de Doris, tanto desde el punto de vista paranormal, como desde un punto de vista científico y médico, es muy complejo. Tremendamente complicado. Y tiene muchos elementos que invitan a pensar en esa parte más extraordinaria o paranormal. Pero creo que para analizar bien este caso hay que hablar de comorbilidad. Un término médico que hace referencia a tener uno o más trastornos adicionales además de uno primario.

   Y parte del caso de Doris se podría explicar si tenemos en cuenta algunos criterios y sintomatología de algunas patologías mentales.

   Hoy en día sabemos que existen diferentes trastornos graves que pueden producir episodios psicóticos en los que la persona que los padece pierde el contacto con la realidad. Uno de los síntomas son precisamente las alucinaciones, y sabemos que existen tres tipos: Las alucinaciones visuales, las auditivas, y otro grupo que quizá sea más desconocido, que son las alucinaciones sensoriales.

   Es decir, la medicina contempla que una persona puede ver, oír y sentir a una persona o a una entidad desconocida que es inexistente. Que no existe realmente.

 

   Y si trasladamos toda esta información al caso que estamos abordando, es posible que una persona, durante un episodio psicótico, sienta como un pene invisible penetra su vagina y además la golpea. Y probablemente, el haber vivido este hecho como real, produzca en la persona otro tipo de patologías adyacentes, como pueden ser la ansiedad o la depresión.

   Estaríamos ante un caso psiquiátrico muy grave, pero científicamente explicable, por lo menos en lo referente a toda esta sintomatología.

 

 

Al margen de esto que me parece muy pero que muy interesante y esclarecedor, hay algo que siempre me he preguntado, y quizá tu como profesional de la psicología podrías responder o por lo menos darme un par de pistas sobre las que reflexionar: Cuando hablamos por ejemplo del fenómeno Poltergeist solemos referirnos a que una persona, habitualmente mujeres en plena efervescencia hormonal, con su mente causa reacciones físicas en su entorno. Una especie de telequinesis involuntaria. ¿Realmente puede una persona, en un estado de sus capacidades mentales alteradas, y voluntaria o involuntariamente, influir físicamente en su entorno por medio de la mente?

 

Bueno, como he dicho antes nuestra mente es fascinante, y no sabemos dónde tenemos nuestros propios límites.

Aunque actualmente no me dedico a la psicología clínica pura y dura y no tengo argumentos psicobiológicos para argumentarlo, yo diría que nuestra mente sí que es posible que influya en el entorno.

Supongo que se tienen que dar unas condiciones muy concretas y que la ciencia desconoce exactamente bajo qué circunstancias se puedan producir estos casos. De hecho, una de las teorías que intenta explicar los fenómenos poltergeist, dice que es una persona quien provoca estos fenómenos. Con fenómenos me refiero a desplazamiento de objetos sin que nadie los mueva, apagones o fallos de diferentes equipos electrónicos.

Dos investigadores, Piero Brovetto y Maxia, investigaron los fenómenos poltergeist y llegaron a la conclusión de que nuestro cerebro puede producir una energía capaz de influir en el entorno. Además, y yo creo que esto es importante, añadieron que eran personas adolescentes, en pleno periodo de pubertad quienes provocaban con más frecuencia este tipo de fenómenos.

Hay otro investigador muy importante, que fue Hans Bender, que precisamente fue el encargado de arrojar luz en el caso Rosenheim, uno de los casos poltergeist más documentados.

Y Bender llegó a la conclusión de que fue una joven madre soltera, durante un complicado trance personal, quien provocaba aquellos fenómenos. Si no me equivoco fue Anne Marie Schneider.

 

Así que bueno, aunque no sepamos exactamente como nuestro cerebro puede influir en el entorno, ni bajo que circunstancias, hay algunas evidencias que nos hacen pensar que sí. Que es posible que eso suceda.

Y una de esas evidencias, que a mí me parece fascinante, es el experimento de Masaru Emoto. Este investigador puso dos jarros de agua con arroz, con dos mensajes muy distintos en sus etiquetas: En uno escribió un mensaje positivo (Te amo) y en otro un mensaje negativo (Te odio).

 

El jarro con arroz que tenía el mensaje negativo, con el paso del tiempo, comenzó a adquirir un tono negruzco, de mucho peor aspecto en comparación con el jarro que portaba ese mensaje positivo.

Y Masaru interpretó con este resultado que nuestra mente y lo que pensamos puede influir en nuestro entorno.

 

 

Como siempre Adrián, un placer escuchar todo lo que cuentas. Me quedo, en resumen, con la idea de que existen indicios de que cabría la posibilidad de que sumando factores de influencia y la coexistencia de una o más patologías, podrían haberse desencadenado síntomas o incluso en un caso extremo haber afectado físicamente al entorno.

Muchísimas gracias por tu aporte, y por supuesto, vuelve cuando quieras, pues sabes que siempre tendrás una silla en este pequeño rincón y una taza de té caliente esperando. Un abrazo, Adrián.

 

Gracias a ti por la invitación. Ha sido un placer visitarte, y sobre todo un orgullo por haber tenido el honor de ser el primer invitado de tu programa. Espero haber podido arrojar algo de luz sobre este caso, pero sobre todo que las personas disfruten de este programa, que creo que es lo importante.

Te mando un fuerte abrazo y un saludo para todas las personas oyentes.

 

 

¿Y tú? ¿Qué conclusión sacas de todo lo que hemos contado?

¿Crees que existen seres, presencias, o lo que quiera que sean, que interactúan con los humanos, y que en ocasiones como en el caso de Doris Bither, provocan terribles experiencias a las personas con las que se involucran?

De ser esto así, ¿Cuál es el origen de estos seres? ¿Son entidades demoníacas? ¿Son espíritus o almas desencarnadas que por alguna razón buscan hacer el mal a ciertas personas? ¿Son energías u otra cosa que no sabemos explicar?

¿Están todos estos fenómenos provocados por la propia psique humana, que tiene capacidades que aún la ciencia no ha sido capaz de explorar en su totalidad y puede llegar incluso a influir en el entorno físico de forma inexplicable?

Incluso te dejo caer un pensamiento más:

Viendo la cantidad de versiones sobre la misma historia, ¿Crees posible que sucesos mucho menos espectaculares, a base de pasar de boca a oreja, hayan sido engordados hasta conformar la leyenda del caso de Doris Bither?

 

A todas estas interrogantes, yo no tengo una respuesta.

 

Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.

Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.
Te recuerdo que puedes visitar mi web en elfactorenigma.com y si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través de los comentarios de IVOOX, o de las redes sociales, buscando a Txelu Muñoz.

 Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.


Fecha de publicación: 03/Febrero/2020

Duración: 31:37

En 1974, Doris Bither, AKA Carla Moran, fue recurrentemente agredida y violada por fuerzas invisibles. Sus cuatro hijos también padecieron las agresiones en sus carnes.

Desde la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles) se desarrolló una investigación sobre los hechos.

Recuerda que si te suscribes al podcast en iVoox, tendrás la opción de recibir notificaciones cuando se publiquen nuevos episodios, de dar al like y comentar los episodios, con el feedback que eso supone para mí. ¡Gracias!

ESTE EPISODIO NO ESTÁ RECOMENDADO PARA PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES O MENORES DE EDAD

Escúchalo aquí.

Léelo aquí

NOTA: Texto registrado en el RPI

¡Hola! ¿Ya has llegado? Espero que estés bien. Te doy la bienvenida a mi rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.  Espero que vengas con ganas de misterio, ya que en esta ocasión te quiero hablar de un caso tan impresionante que inspiró una novela y una película a principios de los 80.

Doris Bither es el nombre de la protagonista de este caso, aunque en el libro se le llamó Carlotta Moran, y en el film simplemente Carla Moran. Si sientes afición por el cine del terror, quizá no te resulte extraño el nombre. Y menos si te menciono el título «El Ente».

Si no te suena de nada, no te preocupes. Enseguida te pondré al día de la historia de esta mujer, que fue supuestamente atacada e incluso violada por fuerzas inexplicadas.

De todas formas, he de aclarar que existen muchas versiones, teorías, especulaciones y contradicciones sobre lo que ocurrió o no ocurrió cuando hablamos de este caso. Quizá te sirva como ejemplo, que según la fuente que consultes,9t, no queda claro si Doris Bither es el nombre real y Carla Moran un pseudónimo, o viceversa, o si los dos son pseudónimos y el nombre real es desconocido.

 

Yo he decidido utilizar el nombre Doris Bither, que es el que utiliza el Dr. Barry Taff, principal investigador de los sucesos.

Quizá repasando los sucesos demos con el Factor Enigma que explica este caso, porque sí, hoy vamos a hacer equilibrios sobre la fina línea que separa la patología psíquica, de la parapsicología, y de los fenómenos paranormales.

agobiante Así que toma asiento y acomódate mientras te preparo un té caliente. Creo que te vendrá bien, pues la historia de hoy es intensa. Espero que la disfrutes…
 

En 1974 el Doctor Barry Taff y Kerry Gaynor trabajaban en el Laboratorio de Investigación Paranormal en el Instituto Neuropsiquiátrico de la UCLA. Los dos se encontraban en una biblioteca de Los Ángeles comentando sus investigaciones en la universidad cuando una mujer se les acercó y les preguntó si estarían dispuestos a investigar en su casa. 

 

Se trataba de nuestra protagonista, Doris Bither, que vivía de alquiler en el número 11547 de Braddock Drive en Culver City, California, con sus tres hijos de 10, 13 y 16 años y una hija de 6.

 

Tomaron nota de su número de teléfono y concertaron una cita en la casa para escuchar la historia de Bither. 

 

Cuando llegaron, notaron que la casa era un desastre. De hecho, había sido declarada en ruinas y se podía observar un   desorden en el hogar. Los investigadores tuvieron incluso una sensación de sobrepresión en sus oídos mientras permanecieron en la casa.

 

Los residentes en la casa comenzaron con su relato.8r

Micro

Al poco de que Bither llegara allí con sus hijos, una mujer hispana llamó a la puerta y advirtió a Doris de que en esa casa había algo malo: Algo muy malo. Y sin dar más explicaciones, se marchó.

 

 Poco después de este suceso, Doris Bither experimentó su primer ataque, asegurando que dos espíritus masculinos la sujetaron mientras otro más grande y fuerte la violaba. 

 

Brian, el hijo mediano de Doris, afirmó que escuchó el ataque ya que su habitación estaba junto a la de su madre. 

 

En esa visita, también observaron que Doris tenía una relación un tanto conflictiva con sus hijos mayores. 

 

 

Unas semanas más tarde, Bither se puso en contacto con ellos nuevamente y les pidió que regresaran pues los fenómenos paranormales en su hogar no cesaban.

 

Doris afirmó que fue atacada repetidamente por los entes, desde agresiones leves hasta violaciones completas. Estas agresiones incluían que objetos como candelabros, o incluso una caja de fusibles que fue violentamente arrancada de la pared le fuesen lanzados. A consecuencia de las violaciones tenía moretones en sus piernas y en la cara interna de los muslos.

 

Los niños también experimentaron encuentros con los entes que llegaron incluso a abofetearlos. Los veían con tal frecuencia que llegaron a poner nombre a uno de ellos.

 

Cuando el hijo mediano fue a ayudar a Doris durante uno de los ataques, algo invisible lo lanzó hacia atrás con gran fuerza.

 

Ante la perspectiva de estos nuevos acontecimientos, Taff y Gaynor regresaron a la casa para dar comienzo a un proceso de investigación.

 

Hay que concretar que, en este punto, a pesar de que cualquier investigador se hubiese interesado por los antecedentes personales del testigo, el Dr. Taff posteriormente afirmó que no quiso inmiscuirse demasiado en los avatares de la vida de Doris Bither, pues la mujer era muy evasiva y celosa con esos asuntos, y estaba convencido de que, en caso de haberla presionado para obtener información, es posible que ella les hubiese impedido continuar la investigación.

 

Aun así, pudo observar que Doris era una persona aficionada al alcohol, pero que cuando se encontraba sobria, o ella no se encontraba en la casa, la actividad era menos intensa.

 

Por el contrario, cuando a petición de los investigadores, la testigo «conjuraba» a los seres, gritándoles y maldiciéndoles para provocarles, o cuando el hijo mayor ponía cierto tipo de música, como por ejemplo la del grupo black sabath, el fenómeno ganaba en intensidad.


Durante la investigación, en algún momento se llegaron a reunir cerca de 30 personas en una misma habitación, siendo testigos de sucesos aparentemente inexplicables:

 

Un armario de la cocina se abrió de golpe, y una sartén salió volando del armario.

 

Fueron testigos de brillantes orbes de luz de color amarillo verdoso que llamaron «bolas de luz corpusculares» volando alrededor de la habitación.

 

En una ocasión, varias de estas luces se unieron y formaron el torso superior de un hombre cerca de Doris. En ese momento, había alrededor de veinte personas en la habitación que presenciaron lo mismo.

 

En alguna ocasión estos orbes pudieron incluso ser fotografiados.

 

Y hablando de fotografías, quizá la más famosa fue la de Doris sentada en la cama con un arco de luz sobre su cabeza.

 

A nivel físico, el equipo de investigación utilizó contadores Geiger para medir la radiación. En ausencia de actividad, los contadores mostraban niveles normales de radiación de fondo. Cuando se desataba el fenómeno, ni siquiera se registraba radiación de fondo medible.

En ocasiones, la temperatura en la habitación de Doris era objetivamente inferior al del resto de la casa, pese a no existir sistemas de aire acondicionado ni nada parecido.

El equipo de investigación observó un pico en la aparición de luces y manifestaciones poltergeist durante algo más de dos meses, y después, la actividad se redujo.

De todas formas, como te comenté anteriormente, este es un caso que yo considero «muy contaminado». ¿Por qué digo esto?

Veamos.

Según algunas fuentes, la investigación duró más o menos tiempo, y acabó cuando Doris se mudó de casa, aunque los fenómenos continuaron. Y según otras, tras mudarse la familia, la investigación continuó durante un tiempo en la nueva vivienda, pudiendo comprobar que los fenómenos continuaban.

Pero la prueba más evidente de la contaminación a mi entender es que muchas fuentes dan por cierto lo que se puede ver en la película y el libro «el ente». Donde se narra como Doris fue llevada a una réplica de su casa en un laboratorio de la UCLA donde era monitorizada 24 horas al día, y en la que, por cierto, se llega a congelar al «ente» con helio líquido.

Respecto a esto, el Doctor Barry Taff es claro en sus declaraciones: Esto que te leo viene de un artículo de su propio blog.


«Como nuestro laboratorio era, en el mejor de los casos, tolerado en aquel entonces y no tenía ningún tipo de financiación, la idea de llevar a Doris Bither a un entorno controlado dentro del cual reprodujéramos su hogar con la esperanza de obtener datos mucho más completos era una ilusión. Intentarlo hubiera sido financieramente prohibitivo, sin siquiera considerar cómo la gente que dirigía la universidad y el Instituto Neuropsiquiátrico (NPI) de la UCLA habría reaccionado. Incluso si el dinero hubiera estado disponible en ese momento, la UCLA probablemente habría rechazado tal solicitud dada la naturaleza de nuestro trabajo.»

Creo que es conveniente que te deje claro que la película «el ente» es una ficción basada en un libro, también ficción, a su vez basado en un caso real.

También hay muchas otros datos que bailan, según las fuentes que se consulten: El número de violaciones que sufrió Doris, si alguno de los ataques físicos tuvo lugar ante el equipo de investigación, … incluso la fecha del fallecimiento de Doris Bither, pues mientras que en algunos documentos se cita que murió en 2006, su hijo Brian, en una entrevista concedida al periodista de Brooklyn Xavier Ortega, afirma que Doris falleció en 1995, debido a severos problemas respiratorios.

 

En esta entrevista que te acabo de mencionar, salen a la luz datos importantes. Pues Brian Harris habla de la vida de Doris Bither antes y después de los sucesos.

Según su hijo mediano, Doris nació en el seno de una familia de clase media/alta, pero con unos padres alcohólicos, que básicamente no estaban capacitados para la crianza de un niño.

 

En su adolescencia, tras varios problemas con sus padres y sus tíos, fue repudiada por la familia, y perdió el contacto con sus progenitores.
 

A lo largo de su vida, tuvo varias relaciones y matrimonios. De hecho, cada uno de sus hijos es de un padre diferente.

La simple idea de una madre soltera sacando adelante 4 hijos en la década de los 70 sin ningún tipo de apoyo, y con un bagaje vital cargado de abusos y traumas nos puede servir para hacernos una idea de lo complejas que eran las circunstancias de ese núcleo familiar.

Con respecto a los fenómenos paranormales, Brian Harris aseguraba que fueron reales, y que todos en la casa los padecieron, aunque no tan violentamente como su madre.

Brian odiaba la presencia del equipo de investigación, pues asegura que en cuanto se marchaban, los «entes» entraban en una especie de «berrinche» y la casa parecía cobrar vida.

Aseguraba que la presencia de tanta gente en la casa provocando a «esa cosa» generaba una energía que alimentaba el fenómeno.

También afirmaba que el Doctor Barry Taff había descrito que su madre tenía un problema de alcoholismo, pero que eso no era cierto. Que si era cierto que en esa época su madre bebía para evadirse de lo que estaba viviendo, pero que ni mucho menos era alcohólica, por lo que 3 nos enfrentamos a contradicciones. En este caso entre los testimonios de quienes vivieron en primera persona los sucesos.

Sobre si la actividad paranormal continuó después de abandonar la casa, Brian afirmó que sí. De hecho, constató que antes de mudarse a Culver City también. Pero que nunca, ni antes ni después, con tanta intensidad y de forma tan negativa y agresiva.

Aseguró tener la sensación de que su madre, él y sus hermanos, tenían cierta capacidad psíquica, que se vio desatada por las energías en aquella casa y más aún con las generadas por el equipo de investigación.

 

En 2011, El periodista Xavier Ortega se encontraba preparando un libro sobre el caso con todos los testimonios de Brian Harris, pero hasta donde he podido saber, dicho libro no ha visto aún la luz.

Y estos son a grandes rasgos los datos que te puedo dar sobre el caso.

Espero que te hayan servido para hacerte una idea general sobre el suceso.

Yo le he estado dando vueltas, y hay tres cosas que me rondan la cabeza:

Este caso, me recuerda mucho a una versión moderna de las leyendas sobre íncubos y súcubos que se suceden desde época medieval. Seres demoníacos que se dedican a mantener relaciones sexuales con humanos. ¿Qué podemos rascar sobre esta materia? ¿Son producto de la imaginación o de patologías mentales? ¿Eran un recurso de la picaresca de la época para justificar, por ejemplo, embarazos fuera del matrimonio? ¿Existen realmente seres o presencias que se dediquen a estos menesteres? ¿Puede incluso este fenómeno estar relacionado con el de las abducciones en las que las personas abducidas aseguran haber sido víctimas de experiencias sexuales?

Pero en este caso, hay que tener en cuenta que el resto de la familia también sufre fenómenos y que, en cualquier caso, estos van más allá de la índole sexual.

Por otro lado, también puedo relacionar el caso de Doris Bither, como insinúa el Doctor Barry Taff con el fenómeno Poltergeist. En el cual, parece ser que la energía psicoquinética generada por una persona, es capaz de generar sucesos físicos en su entorno. No se trataría de una telequinesia, que en principio sería consciente y probablemente voluntaria, sino de un fenómeno totalmente inconsciente, y según los especialistas en la materia, vinculado a situaciones de inestabilidad psicoemocional. Esto podría encajar más en las circunstancias del caso, por los antecedentes de la protagonista, y ya que pese a mudarse, los fenómenos continúan. Aunque bien es cierto, que en menor medida que en el domicilio de Culver City.

Y, en tercer lugar, podríamos olvidarnos de toda la fenomenología paranormal y centrarnos en problemas de salud mental. En problemas psicológicos que deberían ser lo suficientemente severos como para traspasar la frontera entre lo psíquico y lo físico, afectando al entorno próximo y causando incluso lesiones corporales.

Y como al respecto de esto me surgen varias dudas, me he tomado la libertad, si no te importa, de invitar a alguien para que me responda a un par de preguntas. Se trata de Adrián Fernández, que además de posadero en el exitoso podcast «La posada del Cuervo», es psicólogo y buen amigo del Factor Enigma.


Hola Adrián. En primer lugar, gracias por abandonar por un ratito tus labores en la Posada del Cuervo, y venir a visitarnos en este pequeño rincón. Estoy encantado de tenerte aquí y que puedas arrojar luz sobre un par de dudas que tengo. Supongo que está demostrado que se pueden somatizar ciertos estados mentales. A todos nos pasa, por ejemplo, que en épocas de ansiedades u, tenemos molestias digestivas, o problemas dermatológicos, o incluso se nos cae el pelo. ¿Pero hasta qué punto es posible que una persona pueda evidenciar físicamente incluso con hematomas, golpes, inmovilizaciones, la alucinación o fabulación de que está siendo violada por unos seres incorpóreos?

 

   ¡Hola Txelu! Bueno, lo primero muchas gracias por la invitación, que, si no me equivoco estreno puesto como primer invitado del programa así que es un placer estar aquí en El Factor Enigma además abordando un caso tan confuso y espantoso al mismo tiempo como es el de Doris Bither, quizás más conocida por ese seudónimo utilizado en “El Ente”, el de Carla Moran.

   Respecto a tu pregunta es cierto que el poder de nuestra mente es fascinante y qué hay veces que no sabemos dónde situar sus límites y eso en sí ya es un misterio.

   Pero vamos a lo de somatizar. Somatizar por definición es la conversión de patologías y trastornos psíquicos en síntomas orgánicos y funcionales. Es decir, cuando lo psicológico influye de forma directa de nuestro cuerpo. El ejemplo que has puesto es muy bueno. Ante la ansiedad y el estrés se sabe que nuestras defensas disminuyen y de algún modo facilita la invasión de virus en nuestro sistema, pudiendo suponer el desarrollo de otras enfermedades orgánicas.

   Esto sería una somatización de un nivel bajo.

   Hay somatizaciones más graves que pueden influir en la nocicepción de nuestro cuerpo, haciéndonos sentir un dolor completamente real.

  Y aquí es muy importante hablar de somatización directa e indirecta. Dos términos que si soy sincero me acabo de inventar, pero que nos pueden ayudar a entender un poco todo esto de la somatización. ¿Nos podría llegar a doler una parte de nuestro cuerpo, por ejemplo, nuestro hombro derecho, debido a un trastorno psíquico? Si.  Sabemos que eso es así y que puede llegar a darse ese caso. Pero si yo debido a la ansiedad que me produce ese dolor me araño ese hombro, o realizo una acción autolítica sobre él, dañándomelo con una cuchilla u otro objeto no es una somatización en sí. Viene derivado de un síntoma somático, pero ha habido un agente externo que ha producido esta lesión.

   Resumiendo todo esto de la somatización, es cierto que un síntoma somático podría producir un dolor en la persona paciente, en este caso en Doris, pero nunca podría producir un corte, y mucho menos, que esto ya no se si forma parte del mito o de la realidad, una herida con forma de cruz invertida.

   Esto solo es explicable, por lo menos en términos médicos, desde un ataque autolítico o una persona externa que haya dañado la piel de la persona.

   El caso de Doris, tanto desde el punto de vista paranormal, como desde un punto de vista científico y médico, es muy complejo. Tremendamente complicado. Y tiene muchos elementos que invitan a pensar en esa parte más extraordinaria o paranormal. Pero creo que para analizar bien este caso hay que hablar de comorbilidad. Un término médico que hace referencia a tener uno o más trastornos adicionales además de uno primario.

   Y parte del caso de Doris se podría explicar si tenemos en cuenta algunos criterios y sintomatología de algunas patologías mentales.

   Hoy en día sabemos que existen diferentes trastornos graves que pueden producir episodios psicóticos en los que la persona que los padece pierde el contacto con la realidad. Uno de los síntomas son precisamente las alucinaciones, y sabemos que existen tres tipos: Las alucinaciones visuales, las auditivas, y otro grupo que quizá sea más desconocido, que son las alucinaciones sensoriales.

   Es decir, la medicina contempla que una persona puede ver, oír y sentir a una persona o a una entidad desconocida que es inexistente. Que no existe realmente.

 

   Y si trasladamos toda esta información al caso que estamos abordando, es posible que una persona, durante un episodio psicótico, sienta como un pene invisible penetra su vagina y además la golpea. Y probablemente, el haber vivido este hecho como real, produzca en la persona otro tipo de patologías adyacentes, como pueden ser la ansiedad o la depresión.

   Estaríamos ante un caso psiquiátrico muy grave, pero científicamente explicable, por lo menos en lo referente a toda esta sintomatología.

 

 

Al margen de esto que me parece muy pero que muy interesante y esclarecedor, hay algo que siempre me he preguntado, y quizá tu como profesional de la psicología podrías responder o por lo menos darme un par de pistas sobre las que reflexionar: Cuando hablamos por ejemplo del fenómeno Poltergeist solemos referirnos a que una persona, habitualmente mujeres en plena efervescencia hormonal, con su mente causa reacciones físicas en su entorno. Una especie de telequinesis involuntaria. ¿Realmente puede una persona, en un estado de sus capacidades mentales alteradas, y voluntaria o involuntariamente, influir físicamente en su entorno por medio de la mente?

 

Bueno, como he dicho antes nuestra mente es fascinante, y no sabemos dónde tenemos nuestros propios límites.

Aunque actualmente no me dedico a la psicología clínica pura y dura y no tengo argumentos psicobiológicos para argumentarlo, yo diría que nuestra mente sí que es posible que influya en el entorno.

Supongo que se tienen que dar unas condiciones muy concretas y que la ciencia desconoce exactamente bajo qué circunstancias se puedan producir estos casos. De hecho, una de las teorías que intenta explicar los fenómenos poltergeist, dice que es una persona quien provoca estos fenómenos. Con fenómenos me refiero a desplazamiento de objetos sin que nadie los mueva, apagones o fallos de diferentes equipos electrónicos.

Dos investigadores, Piero Brovetto y Maxia, investigaron los fenómenos poltergeist y llegaron a la conclusión de que nuestro cerebro puede producir una energía capaz de influir en el entorno. Además, y yo creo que esto es importante, añadieron que eran personas adolescentes, en pleno periodo de pubertad quienes provocaban con más frecuencia este tipo de fenómenos.

Hay otro investigador muy importante, que fue Hans Bender, que precisamente fue el encargado de arrojar luz en el caso Rosenheim, uno de los casos poltergeist más documentados.

Y Bender llegó a la conclusión de que fue una joven madre soltera, durante un complicado trance personal, quien provocaba aquellos fenómenos. Si no me equivoco fue Anne Marie Schneider.

 

Así que bueno, aunque no sepamos exactamente como nuestro cerebro puede influir en el entorno, ni bajo que circunstancias, hay algunas evidencias que nos hacen pensar que sí. Que es posible que eso suceda.

Y una de esas evidencias, que a mí me parece fascinante, es el experimento de Masaru Emoto. Este investigador puso dos jarros de agua con arroz, con dos mensajes muy distintos en sus etiquetas: En uno escribió un mensaje positivo (Te amo) y en otro un mensaje negativo (Te odio).

 

El jarro con arroz que tenía el mensaje negativo, con el paso del tiempo, comenzó a adquirir un tono negruzco, de mucho peor aspecto en comparación con el jarro que portaba ese mensaje positivo.

Y Masaru interpretó con este resultado que nuestra mente y lo que pensamos puede influir en nuestro entorno.

 

 

Como siempre Adrián, un placer escuchar todo lo que cuentas. Me quedo, en resumen, con la idea de que existen indicios de que cabría la posibilidad de que sumando factores de influencia y la coexistencia de una o más patologías, podrían haberse desencadenado síntomas o incluso en un caso extremo haber afectado físicamente al entorno.

Muchísimas gracias por tu aporte, y por supuesto, vuelve cuando quieras, pues sabes que siempre tendrás una silla en este pequeño rincón y una taza de té caliente esperando. Un abrazo, Adrián.

 

Gracias a ti por la invitación. Ha sido un placer visitarte, y sobre todo un orgullo por haber tenido el honor de ser el primer invitado de tu programa. Espero haber podido arrojar algo de luz sobre este caso, pero sobre todo que las personas disfruten de este programa, que creo que es lo importante.

Te mando un fuerte abrazo y un saludo para todas las personas oyentes.

 

 

¿Y tú? ¿Qué conclusión sacas de todo lo que hemos contado?

¿Crees que existen seres, presencias, o lo que quiera que sean, que interactúan con los humanos, y que en ocasiones como en el caso de Doris Bither, provocan terribles experiencias a las personas con las que se involucran?

De ser esto así, ¿Cuál es el origen de estos seres? ¿Son entidades demoníacas? ¿Son espíritus o almas desencarnadas que por alguna razón buscan hacer el mal a ciertas personas? ¿Son energías u otra cosa que no sabemos explicar?

¿Están todos estos fenómenos provocados por la propia psique humana, que tiene capacidades que aún la ciencia no ha sido capaz de explorar en su totalidad y puede llegar incluso a influir en el entorno físico de forma inexplicable?

Incluso te dejo caer un pensamiento más:

Viendo la cantidad de versiones sobre la misma historia, ¿Crees posible que sucesos mucho menos espectaculares, a base de pasar de boca a oreja, hayan sido engordados hasta conformar la leyenda del caso de Doris Bither?

 

A todas estas interrogantes, yo no tengo una respuesta.

 

Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.

Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.
Te recuerdo que puedes visitar mi web en elfactorenigma.com y si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través de los comentarios de IVOOX, o de las redes sociales, buscando a Txelu Muñoz.

 Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.