Fecha de publicación: 06/Diciembre/2022
Duración: 38:27
El 3 de septiembre de 1965 un avistamiento ovni sorprendía de madrugada a Norman Muscarello. Tras huir del lugar y regresar con las autoridades, volvieron a ver aquella «cosa». Pero no fueron los únicos testigos en esa zona y durante esos días…
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NOTA: Texto registrado en el RPI
¡Hola! ¿Has vuelto? Espero que estés bien. Te doy nuevamente la bienvenida a mi rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.
Me sorprendes precisamente en el momento en el que me disponía a revisar un caso al que como me ha ocurrido en alguna otra ocasión, llego prácticamente virgen. Lo he oído mencionar alguna vez, y me he cruzado con algún resumen del suceso, pero poco más. Y lo cierto es que era un caso que llamaba mi atención, así que he decidido reunir algo más de información para hacerme, y ya que estás aquí, para que nos hagamos, una idea más completa de lo que ocurrió, de las explicaciones que en su momento se dieron, y si estas son satisfactorias o como pasa en ocasiones, son más complicadas de encajar que el propio suceso. Quizá incluso hallemos nexos de unión de este caso con otros acontecidos en la misma zona y época.
Te invito a que nos sumerjamos juntos en los detalles de un caso ovni, que tuvo lugar en un pueblo de Nuevo Hampshire allá por la década de los 60, en el que varios ciudadanos, dos de ellos miembros de la policía, avistaron un objeto volador que no fueron capaces de identificar. ¿Te apetece que intentemos descifrar el factor enigma de este asunto, probando a tirar de todos los hilos que podamos?
Toma asiento entonces y vamos a ponernos mano a mano con esa pila de papeles… Dame un momento para ir a buscarte un té caliente, y ya mismo nos centramos en lo que se vino a llamar como el principal libro publicado sobre el asunto por John G. Fuller: El Incidente Exeter.
En esta ocasión volvemos a viajar al país del Tío Sam. A la región de Nueva Inglaterra. La zona donde se asentaron los primeros colonos procedentes de tierras británicas, que llegaron por el atlántico hasta la zona nordeste del país. Ese aire colonial y rural de casas de lamas de madera se mantiene en los pueblos de los seis estados que lo componen, hacen, junto a con su atractivo paisajístico, sean una zona en la que actualmente existe una floreciente actividad turística.
Nuestro periplo nos llevará en esta ocasión al estado de New Hampshire, lleno de lugares idílicos en las White Mountains y en algunos lugares de su costa. Pero como no son los atractivos turísticos los que guían nuestra atención en este caso, vamos a seguir las huellas de los No Identificados hasta la población de Exeter, donde el suceso que tuvo lugar la madrugada del 3 de septiembre de 1965 puso esta pequeña población en el mapa de lo ufológico.
Norman Muscarello, un joven al que 3 semanas le separaban de incorporarse a la Estación Naval de Entrenamiento de los Grandes Lagos había estado en Amesbury, en el vecino estado de Massachussets, y se dirigía a su pueblo, Exeter, a 19 Km por la carretera 150. Su idea era hacer autostop, pero el tráfico era escaso a esas horas de la noche, y había recorrido una buena parte del camino andando.
Mas o menos a mitad de recorrido, en Kensington, en un prado que se encontraba entre dos granjas tuvo lugar su encuentro con lo imposible: Un objeto grande como una casa, al que le estimó un tamaño de 25m de diámetro, en cuyo perímetro 5 luces rojas brillaban intermitentemente. Las luces iban encendiéndose y apagándose una a una, y eran tan deslumbrantes que prácticamente impedían ver la forma más allá de algo redondo u ovalado y menos aún los detalles del objeto, que se balanceaba en el aire sin emitir ningún ruido.
De repente, como si el solitario objeto se hubiese percatado de la presencia de Muscarello, se dirigió hacia él. Norman, asustado, optó por ocultarse dentro de una zanja fuera de la carretera.
Parece que dio esquinazo a eso a lo que llamó «la cosa», porque el objeto retrocedió hasta situarse sobre el tejado de una de las granjas.
Muscarello aprovechó para correr hacia la otra casa, y llamó a la puerta dando gritos, aunque nadie le abrió.
Entonces, vio que por la carretera se acercaba un coche en dirección a Exeter. Le salió al paso agitando los brazos, y consiguió que el vehículo se detuviese, lo llevase hasta el pueblo y lo dejase en el puesto de policía.
Por cierto, como detalle diré que el coche no era el Ford Anglia de los Weasley, por lo que iba ocupado por alguien que también debió ver el OVNI. Se trataba de una pareja, y efectivamente, también vieron el objeto, pero se abstuvieron de hace ninguna declaración y se encargaron de permanecer en el anonimato desde el minuto 0, pues ninguno de los dos era la pareja de todos los días del otro.
En las dependencias policiales, el guardia Reginals Scratch Tolan, vio llegar a Muscarello presto de una terrible agitación, e intentó que se calmara. Pero este insistía en que, a pesar de lo increíble de su historia, una patrulla debía acompañarle para comprobar que lo que contaba era cierto.
Enseguida, el guardia Eugene Bertrand, que además era veterano de la guerra de Corea, en la que había servido en las fuerzas aéreas como abastecedor de los aviones nodriza, fue llamado e inmediatamente y relacionó lo que contaba Muscarello con lo que le había ocurrido poco más o menos una hora antes mientras patrullaba por la carretera 101, a unos 3 kilómetros del pueblo. Había encontrado una mujer con su coche extrañamente aparcado cerca del paso a nivel, y en su interior una mujer que intentaba recuperar la calma le contó que un gran objeto volador, silencioso y con unas luces rojas deslumbrantes le había perseguido muy de cerca desde la población de Epping, a unos 20 km. Y que, al llegar al paso a nivel, se había alejado repentinamente de una forma veloz hasta perderse en el cielo.
Como simplemente pensó que la mujer se estaba intentando quedar con él, buscando una excusa increíble a estar incorrectamente aparcada, ni siquiera se molestó en dar parte del asunto, pero ahora, con la perspectiva de que había más testimonios, pensó que quizá valiese la pena echar un vistazo.
Entonces, Bertrand y Muscarello se subieron al coche patrulla y se desplazaron hasta el prado en el que el joven
Muscarello había sufrido su experiencia. Este continuaba nervioso, y el guardia trataba de calmar su ansiedad.
Avisaron al puesto de policía de que bajaban del coche y comenzaron a recorrer el prado, mientras que Bertrand recorría con su linterna los árboles de las lindes, trataba de convencer al joven de que probablemente hubiese visto un helicóptero, y Muscarello insistía en que de ninguna de las maneras eso era posible.
En un momento determinado, los caballos de la granja Dining comenzaron a hacer ruido, y los perros de las casas cercanas a ladrar. Muscarello gritó: ¡Lo veo! ¡Lo veo!
Bertrand se giró y miró en la dirección que indicaba el muchacho y pudo ver un objeto con forma redonda, brillante que en silencio se elevaba tras unos pinos, y se movía balanceándose y parpadeando en su dirección.
Todo el entorno, incluida la granja de los Dinning y la casa de los Russell, cien metros más allá, se veían teñidas de rojo por la luz que las bañaba.
Bertrand llegó a hacer amago de sacar su arma reglamentaria, pero pensando que de poco serviría aquello, la volvió a soltar en su pistolera, y asustado por una posible radiación o algo similar, agarró al muchacho y lo instó a llegar al coche y ponerse a resguardo.
Al entrar al coche, el guardia cogió el micrófono de la radio y dijo: ¡Dios mío! Veo esa maldita cosa.
Los dos pudieron observar durante unos minutos el objeto que permanecía balanceándose como una hoja cuando cae, a una distancia de unos 30 metros.
En ese tiempo, el guardia David Hunt, que había escuchado la conversación por radio, se acercó al lugar, y pudo ver junto a Bertrand y Muscarello como el objeto comenzaba a moverse en dirección a Hampton, en absoluto silencio y con desplazamientos erráticos, hasta perderse en la distancia.
Los agentes, que habían salido de sus coches, permanecieron un momento atentos al cielo, y pudieron observar el paso de, esto sí, un avión a lo alto y con sonido de B-47, pues Bertrand, debido a su experiencia militar en aviación, no tenía demasiada dificultad en reconocer el sonido de los diferentes aviones desde tierra.
Poco después, una telefonista de Exeter asegura haber recibido una llamada desde una cabina pública de Hampton en la que un hombre que parece alterado pide comunicar con la policía pues ha visto un inmenso objeto volador no identificado. La comunicación se había cortado, y la propia telefonista avisa a las policías de Exeter y Hampton, y los últimos a su vez, da parte a la Base Militar Aérea de Pease.
A primera hora de la mañana, cuando el teniente Warren Cottrell llegó a su despacho y leyó lo informes de la noche, también se puso en comunicación con la Base Aérea de Pease, que envió a mediodía al Mayor Thomas Griffin y al teniente Alan Brandt, que se entrevistaron con Muscarello, con los guardias, exploraron la zona del encuentro y se marcharon sin hacer ningún tipo de comentario.
Y aunque en general, el relato del caso de Exeter suele terminar aquí, al correr la voz de lo sucedido, algunos curiosos comenzaron a acudir por la noche al prado del avistamiento, hasta el límite de que su propietario acabase vallándolo y poniendo carteles de «prohibida la entrada», cansado de colillas, latas de cerveza y demás basura en su terreno.
Y lo cierto es que los avistamientos de fenómenos similares en la zona continuaron en los días siguientes.
Según la policía, se recibían 3 o 4 llamadas cada noche, de personas a priori serias, que veían cosas, en varios casos, con mucho parecido a lo que habían avistado la noche del 3 de septiembre.
El propio policía David Hunt volvió a ver el objeto la misma noche de los sucesos, una hora más tarde, patrullando por la carretera 101, pero lo vio a lo lejos, probablemente sobre Hampton.
Existieron varias denuncias de gente que se había despertado en medio de la noche con sus habitaciones totalmente iluminadas debido a la luz que entraba por la ventana, y de repente, se quedaban totalmente a oscuras.
La Señora Pearce viajaba en coche con su hija por la carretera 88 y vieron una luz roja a lo lejos. Al ir acercándose resultó ser un objeto muy parecido al mencionado por otros testigos, hasta que el OVNI se elevó, desapareciendo en el aire. Posteriormente tuvo varios avistamientos más, cercanos y lejanos, en compañía de diferentes personas
También, 3 semanas después del avistamiento de Muscarello, Ron Smith, un muchacho que trabajaba en una tienda de comestibles y que viajaba en coche por la zona con su madre y su tía, habían visto un objeto ovalado, achatado, con unas luces brillantes en su parte posterior, y otras de diferentes colores en la parte inferior, que giraba como una peonza y había realizado dos pasadas sobre su vehículo.
Otros dos muchachos, entre quince y 20 años, fueron encontrados histéricos por Joe Farnsworth, de la oficina de policía de Hampton Beach. Un objeto volador había aparecido desde el océano y había perseguido a los muchachos, que iban en coche por la avenida. Cuando ellos frenaban, el objeto también frenaba en seco. Cuando ellos arrancaban nuevamente, el ovni hacía lo mismo, hasta que finalmente volvió a perderse en dirección al océano.
El policía acompañó a los chicos a la estación de los guardacostas, donde prestaron declaración.
Lora Davis, la hija del propietario de la empresa de taxis local, también tuvo un avistamiento, aunque más lejano con algunas de sus amigas. Decidieron subir a lo alto de una colina, a vigilar el cielo, como mucha gente hacía en esos días, y pudieron ver un punto de luz lejano, inicialmente verde, que luego se transformó en rojo, y realizó diferentes evoluciones en el cielo, llegando a estar a lo que ellas calculan que fueron unos 5 km de distancia. Pese a la lejanía, a Lora le pareció que tenía forma de cono, que por la parte inferior se curvaba como un trompo.
LA señora Harlow Spinney conducía por la mañana de Exeter a Portsmouth cuando a unos 2 kilómetros observó un extraño objeto que avanzaba cerca de esta. Con curiosidad, pisó el acelerador para acortar la distancia, y cuando se hallaba a unos 200 metros, el objeto, que iba siguiendo paralelo a la carretera y a unos 60 metros sobre el suelo, se detuvo, y dio la vuelta como «enfrentándose” a la testigo. El objeto le ofreció un aspecto metálico y liso, sin ventanillas y de unos 10 metros de diámetro, durante unos segundos. Después, se lanzó y desapareció en la distancia.
Virginia Hale, corresponsal de la UPI y de la Gazette de Haverhill también tuvo un avistamiento al atardecer desde la ventana de su cocina. Se trataba de un objeto muy brillante, con forma de plato sopero al que le faltase un pedazo y el doble de tamaño de un b-47 y que se desplazaba muy despacio. Finalmente se detuvo sobre una casa, y allí permaneció detenido durante 4 minutos. Ella tuvo tiempo de salir a la terraza y observarlo mejor. Al de un momento, se dirigió al sudoeste pasando sobre su cabeza a gran velocidad y en silencio. Era liso, con una cúpula en el lado superior. Ella estaba acostumbrada a ver los aviones de la Base acercarse al aterrizar y eso no tenía nada que ver.
Además de en Exeter, como hemos podido ver, en los pueblos de alrededor también se dieron avistamientos en esto a lo que se puede llamar oleada ovni. Pues fueron finalmente múltiples los testigos que pudieron contabilizarse en el breve plazo de unas semanas, de objetos voladores no identificados que pudieron ser avistados desde varias localizaciones y a diferentes horas.
Un detalle curioso es que, en algunos de estos avistamientos, como por ejemplo en Fremont de una forma más marcada, estos avistamientos tenían lugar en las zonas por las que pasaban las líneas de alta tensión.
La verdad es que dentro de este punto absurdo que solemos llamar «el teatro de los ovnis», hay varios casos en los que los no identificados se sitúan en la cercanía de estas líneas, incluso, enganchándose a ellas como si necesitasen del fluido eléctrico para recargar sus baterías. Recordemos que existen incluso casos en las que los ovnis supuestamente provocan incluso episodios de importantes apagones en regiones enteras.
Sobre la implicación militar en el asunto, fueron varios los testigos que aseguraron haber visto cazas persiguiendo a los objetos. Estos cazas se debieron traer exprofeso, pues en la base de la base aérea de Pease solo había bombarderos b-52, b-47 y aviones cisterna. También corrieron rumores, aunque nunca se pudo confirmar, que en un momento llegaron a aterrizar ovnis en las pistas de la base.
Se cuenta también que los pilotos de los cazas recibieron orden de disparar a los OVNIS para hacerlos aterrizar, pero parce ser que esta circunstancia no se llegó a dar, a pesar de las diferentes persecuciones lanzadas a raíz de detecciones en el radar o avistamientos directos desde la base.
Parece ser que en la carretera 88, donde se daban también esos encuentros de gente para ver ovnis, una noche se presentaron un mayor y el coronel de la base de Pease.
Intentaron convencer al personal de que las luces que se observaban eran el reflejo de la iluminación de las pistas de la base aérea. Para ello el coronel envío al mayor a la base con la orden de encender y apagar secuencialmente las luces de la pista. Al regreso del mayor, este afirmó que durante 15 minutos había mantenido las luces encendidas 2 minutos y apagadas 3. Pero nadie desde el prado de la carretera 88 había visto nada, por lo que la teoría del coronel quedaba descartada.
La prensa local y la del vecino estado de Massachussets no tardaron demasiado tiempo en deducir que el avistamiento había sido producido por una avioneta de la agencia publicitaria «Sky-lite», de Boston, y que era pilotada por Daniel Vale de Londonderry, en Nuevo Hampshire.
Pero Raymond E. Fowler, presidente del Subcomité de la NICAP de Massachussets, pudo confirmar por la documentación de vuelo, que el avión no despegó entre el 21 de agosto y el 10 de septiembre, y que la iluminación que llevaba no tenía nada que ver con la avistada por los testigos.
LA respuesta que inicialmente se dio a nivel militar desde el pentágono, venía a decir que no se había podido concretar el origen del avistamiento, pero que su experiencia con más de 10.000 casos venía a decir que prácticamente todos eran creados o dirigidos por el hombre, por condiciones atmosféricas, y por cuerpos celestes o restos meteóricos.
Otra explicación que se dio al caso vino por parte del mayor Héctor Quintanilla, a la cabeza del Proyecto Libro Azul. Explicó que la noche de autos, los testigos habían podido confundir con ovnis unos ejercicios realizados en la zona, llamados «Big Blast». Y que esa misma noche, 5 bombarderos B-47 estaban en la zona, y no habían visto nada extraño.
Los policías testigos, respondieron por carta a Quintanilla, diciéndole que los avistamientos habían comenzado una hora después de terminar la Operación Big Blast.
Años después, en 1996 surgió otra teoría basada en una broma con una cometa y luces, pero la hipótesis se mostró poco probable.
En 2011 el investigador Joe Nickell y el astrónomo y exoficial piloto James McGaha propusieron que las luces se correspondían con las del avión cisterna CK-97 en el momento del repostaje, con el tubo desplegado. Pero ¿Y los avistamientos a corta distancia? ¿Y el silencio? ¿Y la maniobrabilidad de los objetos, así como la capacidad de hacer estacionario…?
También se habló de lamparillas chinas con velas, e incluso de una supuesta moda de atarlas con una cuerda al parachoques de un coche para que así tuviese lugar una terrorífica «persecución». Pero tampoco cuadran por el tamaño, evidentemente.
Y estos fueron, omisiones involuntarias aparte, los acontecimientos que se relataron sobre los acontecimientos en Exeter en setiembre de 1965.
Como puedes ver, en esta ocasión, las fuerzas militares han ido buscando más la forma de explicar el caso, con más o menos acierto, a pesar de que la numerosa cantidad de testigos, lo han considerado, en general, como inexplicable. Y a mí, como siempre, me surgen dudas que hacen que me plantee preguntas, de esas que siempre me gusta compartir contigo.
Como siempre, corrieron rumores de que los ovnis podían ser supuestos prototipos de nueva tecnología de defensa realizando pruebas sobre el terreno. ¿Pudo tratarse de esto? Si fuese tecnología nacional, no entendería por qué realizar esas pruebas de vuelo sobre zonas pobladas, exponiendo al público material secreto. Si fuesen extranjeras, no entendería por qué realizarlas en un lugar remoto de una potencia extranjera. Se hacen en un lugar sin demasiado interés (un grupo de granjas) y con la posibilidad de que algo falle y la novísima tecnología pueda ser recuperada por el enemigo. Lo ideal sería hacerlas dentro del propio país, pero en un lugar despoblado.
Pero es que, hablando de pruebas tecnológicas, podemos decir más… 60 años después, hace escasamente unas horas EE. UU. ha mostrado al público el Northrop Grumman B-21 Raider, el nuevo bombardero, entendemos que con los mejores avances… y no tiene pinta de poder hacer estacionarios en silencio, o hacer giros de 90 grados. ¿Por qué una tecnología eficaz hace 60 años, y que hubiese supuesto un salto exponencial en la potencia armamentística no se ha aplicado aún?
Concluyo con esto que no se puede negar que en algún momento la tapadera de los ovnis haya servido para camuflar proyectos, pero tampoco todos los OVNIS se pueden explicar cómo proyectos secretos.
En cuanto a la confusión con fenómenos meteorológicos, ¿Tiene sentido que personas que han vivido en la misma zona, de repente comiencen a ver un fenómeno atmosférico o meteorológico que se repite aleatoriamente, con o sin nubes, que no se había visto antes y que como llegó, dejó de verse un tiempo después? En cuanto a fenómenos astronómicos, de ser a gran altura, desde mi humilde ignorancia entiendo que la ventana de territorio desde la que se viese debería haber sido más amplia, y de ser a una altura lo suficientemente baja como para que el fenómeno pudiese calificarse de «local», se trataría de la caída de fragmentos meteóricos, o algo similar, que no tiene nada que ver con el fenómeno avistado.
Y sobre a los ejercicios Big Blast sugeridos por el Proyecto Libro Azul, parece ser que finalmente no coincidieron en el tiempo no ya por horas con los primeros avistamientos, sino por días o semanas con los posteriores. Aun así la gente de la zona estaba habituada a los 3 o 4 tipos de avión que operaban en la zona, y ni a nivel sonoro, ni de operativa, ni de señalética luminosa, se asemejaban a lo que los testigos narraban. ¿Debemos descartar estas maniobras como posible explicación? Me hubiese gustado indagar más sobre ellas, pero no he encontrado gran cosa.
La presencia según testigos de cazas persiguiendo a los objetos en algún momento, según mi punto de vista, evidencia que el ejército no solo conocía la existencia del fenómeno, sino que se preocupaba por investigarlo. ¿Fueron reales los aterrizajes de los que se habló en las pistas de la cercana base de Pease?
Recordemos que, durante la guerra fría, no fueron pocas las bases militares con tecnología nuclear que fueron «visitadas» por OVNIS. Y no olvidemos que la de Pease era una base de bombarderos perteneciente al SAC, el comando aéreo estratégico.
Pasémonos al otro extremo, el de las declaraciones de los testigos, que son básicamente la única prueba, por llamarla de alguna manera, y narración de lo sucedido.
Lo cierto es que los testimonios iniciales incluyen dos policías (que podrían ser considerados fiables) y un joven cuya seriedad nadie pone en duda en ningún momento. De todos los testimonios posteriores, de los cuales John G. Fuller llegó a reunir a 60, son todo personas consideradas serias, y de hecho a algunos hay que empujarles a contar el testimonio, pues son personas temerosas de ser ridiculizadas por haber visto algo extraño. ¿Entre tanta persona seria se puede presentar algún fabulador que se suba al tren por notoriedad o lo que sea? Pues puede ser, … pero teniendo en cuenta que hay avistamientos en solitario, en familia, en grupos de personas conocidas o en grupos de personas que no se conocen entre sí… las posibilidades de que alguien «se invente» un avistamiento se reducen.
Cuando alguien habla de que el fenómeno se detiene sobre una casa iluminando todo el entorno, o que uno se ve prácticamente obligado a tirarse a una zanja porque el objeto se dirige a él, o que se detiene sobre unas líneas de alta tensión o que está tan cerca que afecta a la radio o al motor del coche… Está claro que se refiere a objetos verdaderamente cercanos, así como el efecto atemorizador que estos objetos con su presencia cercana generan en los animales y que se describen en alguno de los testimonios, y lo cierto es que las descripciones del fenómeno que se dan guardan cierta similitud entre ellas. ¿pero qué explicación podemos dar a que estos efectos tengan lugar en la presencia de objetos de tan singulares características? ¿Qué es lo que son?
Hoy que hablábamos de que parecía que esos objetos eran con cierta regularidad vistos sobre líneas de alta tensión, se me planteaba una teoría. Ojo, que voy a dejar volar la imaginación, no es una teoría basada en nada ni mucho menos experimentada…
¿tienes gato? Yo sí. Y aunque mi actual gata, Isis, no tiene costumbre de hacerlo, Lola, que en paz descanse, tenía una manía que a mí me enervaba de sobremanera. Se sentía irremediablemente atraída por morder cables. Curiosamente y por suerte, nunca mordía cables por los que circulasen 220 voltios. Sus víctimas eran cables con baja tensión, como los de USB o los de los auriculares del estudio…
¿Ahora, otra cuestión… Has oído hablar de los EBE’s? Se trata de Entidades Biológicas Extraterrestres. ¿qué pueden ser? Cualquier cosa que encaje dentro de la descripción del nombre. Si te interesa el tema, Xerach García y Miguel Navarro tienen entre manos un proyecto llamado EBECOM en el que a través de visión nocturna y señales infrarrojas está captando en el cielo cosas interesantes.
Bueno, pues pensemos en aquellos objetos no como seres mecánicos con tornillos y bombillas. Pensemos en macrobacterias, o super-seres biológicamente avanzados, o lo que sea, que, como peces abisales gigantes, con sus lucecitas-cebo y todo van vagando por el universo, y en un momento determinado pasan por la tierra y se acercan a ella. Y vaya usted a saber por qué, quizá y solo quizá porque como a los gatos les llaman la atención los cables, a su tamaño, por supuesto, … se acercan a los tendidos de alta tensión, o persiguen a un coche que también es una fuente de radiación electromagnética, … Y pasados unos días, que a saber cuánto es en su escala temporal, quizá lo que para nosotros sea una paradita para estirar las piernas y hacer un pis… se van por donde han venido continuando su viaje.
¿quién sabe? Quizá vaya por ahí la solución a este misterio…
A estas interrogantes y a otras más que se me ocurren, yo no tengo una respuesta.
Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.
Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.
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Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.