Fecha de publicación: 24/Julio/2022

Duración: 01:03:47

El 25 de marzo de 1971, un avistamiento OVNI sorprendía a los soldados que hacían guardia en los radares del Escuadrón de Vigilancia Aérea Nº4, en Rosas, Girona. Pero la cosa no quedaría ahí. Un supuesto humanoide haría presencia dentro del recinto, y sería recibido a tiros por un soldado y un cabo. Este último, con el tiempo, ha desarrollado un fenómeno de contacto con el ser al que en una ocasión quiso eliminar a balazos.

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NOTA: Texto registrado en el RPI

¡Hola, me alegro de que hayas venido! ¡Muchas gracias por volver a visitarme! Como siempre te doy la bienvenida a este pequeño rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos. 

Espero que todo haya ido bien desde la última vez que nos vimos. Hoy, nuevamente, me pillas revisando un clásico. Un clásico ufológico, que quizá sea de los más controvertidos sucedidos en España. No ya por el suceso principal en sí, sino por todo lo que, asociado a él, asegura haber vivido uno de los principales testigos.

Lo cierto, como ya verás es que el caso tiene de todo. Ovnis, humanoides, tiene lugar en un recinto militar, pero no consta entre los archivos desclasificados, los testigos son interrogados por unos «militares norteamericanos» pero luego olvidan el interrogatorio durante años, y uno de los testigos, posteriormente, encamina su vida en un proceso de evolución espiritual y contacto con los seres que tripulaban ese ovni.

La verdad es que no queda otra que reconocer que la historia a priori parece demasiado fantástica para ser creída sin plantear dudas, pero por supuesto, no seré yo quien te diga lo que debes creer o no. Yo intentaré, como siempre, exponer todo lo que pueda sobre el caso y compartir contigo las preguntas que me surjan. Y si acaso me pronuncio con alguna opinión, quiero que sepas que es eso, una simple opinión personal, y que no pretendo, ni mucho menos sentar cátedra de ningún tipo. Asumo que tu madurez como oyente es suficiente como para formarte tu propio pensamiento. Con la información que yo te aporte o con la que tú dispongas o busques para complementarla.

Toma asiento, por favor, mientras voy a por la tetera, que ya está al fuego, y te preparo un té caliente. Nos servirá para templar el espíritu, pues ten la seguridad de que los sucesos que voy a contarte te lo van a alterar…

Pon toda tu atención en lo que te voy a narrar sobre los sucesos que tuvieron lugar en el Escuadrón de Vigilancia Aérea Número 4, en Roses, Gerona, y como cambió la vida de alguno de los que vivió aquella experiencia.

La base militar del Pení se encuentra situada en el cabo de Creus, en la provincia de Gerona. Sobre el monte Simonets en el Pení, un alto de 606 metros de altura, entre las bahías de Roses y Cadaqués, a las que dan nombre dichas localidades. Por su altura, y su proximidad al mar, se trata una zona que el propio ejército del aire califica como de «riesgo climático extremo» debido a las fuertes rachas de viento de tramontana que se dan en el lugar.

Históricamente, la base es inaugurada por personal de la USAF, al tratarse de una base conjunta tal y como acordó Franco con los Estados Unidos en 1953. Comenzó a operar en 1959 y ese mismo año se desplaza un escuadrón desde la base de Reus, siendo a partir de entonces considerada la base como Unidad Independiente, aunque los primeros operadores de radar españoles no fueron capacitados hasta mayo de 1960.

En el 64 la unidad estadounidense es desactivada, y las instalaciones quedan al cargo de personal español.

La base del Pení comprendía el Acuartelamiento Aéreo Rosas y las instalaciones del Escuadrón de Alerta y Control (Hoy Escuadrón de Vigilancia Aérea) Nº4,  que bajo el indicativo de «Samba» forma parte de la red estatal de cobertura radar.

El trabajo de estos Escuadrones repartidos por la península consiste en la obtención, proceso y transmisión de datos radar de su zona para su posterior explotación por el Grupo de Mando y Control en el contexto de sus misiones de defensa del espacio aéreo español, o para la aviación civil.

En el caso de Rosas, las instalaciones están divididas entre la zona del acuartelamiento (a una altura inferior) y la zona de antenas (en la cima). No sabría decirte exactamente la distancia entre las dos zonas, pues aún hoy está calificada como instalación sensible, e incluso en Google Maps aparece sombreada, pero por lo que se puede apreciar a ojo de buen cubero, aunque en línea recta serán unos 800 metros, con las curvas de la carretera, se convierten casi en los 3 kilómetros.

Y fue en esa cima, en la zona de antenas, en la que tuvieron lugar los hechos que acontecieron el 25 de marzo de 1971.

Vamos a considerar como testigo principal del caso a Jesús Jofre Milá. Por estar presente cuando sucedieron los hechos, siendo, como cabo, el militar de más grado en el lugar durante esa guardia, y también porque dado el devenir posterior de su vida, ligada al contacto y al desarrollo espiritual, es quien más ha hablado del suceso, llegando incluso a escribir un libro sobre el particular. Un libro que se publicó en 2012 como «Contacto Ovni – Mi experiencia Personal», y reeditado con nuevo contenido bajo el título de «Contacto con Sharhim: Un Ser de Quinta Dimensión».

Tal y como narra en la última edición de su libro, aquella noche oscura y tranquila, parecía exactamente igual a cualquier otra. Él era quien mayor rango ostentaba en aquel pequeño grupo de Policía aérea, cuya misión durante la noche era vigilar la seguridad en la zona de antenas del radar. Allí se encontraban los dos radomos que albergaban las antenas de los radares (actualmente solo uno, tras la instalación en 2011 del radar tipo Lanza de Indra) , un pequeño acuartelamiento para los efectivos destinados en las antenas, las torres de antenas de comunicaciones, y unas caneras.

Precisamente los perros estaban inquietos esa noche.

Tras revisar los turnos de guardia en la caseta de control de acceso a la zona, se dirigió a las caneras, donde estuvo calmando a Fiero, un pastor alemán con que tenía una especial confianza, hasta el punto que algunas noches le dejaba dormir en su habitación.

Según Jesús, al llegar a la base, los perros estaban totalmente desentrenados y mal atendidos, y los chicos de su reemplazo habían conseguido, con la ayuda de los manuales dejados por los estadounidenses, poder volverlos a utilizar en labores de guarda.

 Estaba con Fiero, cuando el soldado Lalo le llamó para ver la película o serie (no queda muy claro en el libro) de esa noche. Durante toda la duración de esta, los perros no dejaron de aullar alterados. Así que, al terminar, decidió volver a las caneras junto a Alberto, el soldado que se encargaba de los perros.

Entonces llegó corriendo Lalo, que estaba en la caseta de guardia, gritando: mirad, mirad… ¿Qué es aquello?

Jesús afirma que en ese momento sintió dentro de su cabeza como si alguien le llamase, y su vista supo automáticamente donde mirar.

Entonces pudieron ver, en el cielo y sobre las casetas de las antenas de microondas, un objeto lenticular que desprendía una fuerte luminosidad blanca, pero que no deslumbraba.

Se trataba de un disco de apariencia metálica, ovalado y con una hilera de ventanillas en el centro.

Se mantenía ahí, sobre las antenas, sin producir ningún tipo de ruido.

Durante el breve espacio de tiempo en el que los tres testigos se encontraban paralizados de la impresión, Jesús notó como si dentro de su cabeza sonaran las voces de un grupo de personas hablando a la vez, haciendo imposible entender ninguna de las voces.

Tras un momento, el objeto empezó a moverse un poco, bamboleando de izquierda a derecha, y de repente salió despedido hacia el cielo.

Estaban preguntándose qué habían visto cuando Jesús observó un resplandor de color verde tras las casetas de las antenas de microondas. Allí no tenía que haber nada, pues tras las casetas estaba la doble valla de las instalaciones, y después un acantilado.

Sin perder tiempo, Jesús dijo a Lalo que fuese a la caseta de guardia, llamase al radar y preguntase si habían detectado algo en las pantallas.

También ordenó a Alberto que fuese a buscar a Fiero. Mientras tanto corrió al acuartelamiento, se colocó el cinturón con su pistola, y cogió el cinturón de Alberto y su Cetme.

Al llegar a las caneras Alberto estaba intentando calmar a los perros.

Sacaron a Fiero y se dirigieron a la zona de antenas de microondas. Al acercarse, el perro se detuvo y marcó la presencia de alguien próximo con un suave gruñido.

Instintivamente, los dos militares empuñaron sus armas, mientras Jesús volvía sentir las voces en la cabeza, sin ser capaz de entender nada.

Unos segundos después escucharon un ruido, como de algo muy grande moviendo matojos y piedras del suelo al caminar. Poco después pudieron observar un bulto, como una figura humana muy alta, que se dirigía hacia ellos.

Tras dos ¡alto quién va!, aquella figura no se detuvo, y Alberto disparó una ráfaga de su fusil y Jesús, contagiado, realizó tres disparos con su pistola.

La figura se detuvo, y tras unos segundos, se giró, marchándose por donde había venido. Unos segundos después escucharon un golpe contra la valla, y después, nada…

Avanzaron hasta la primera valla, utilizando al perro para detectar alguna presencia, pues la zona era oscura, pero no encontraron nada, salvo la malla metálica rota y reventada hacia afuera.

Jesús atravesó junto a Fiero la brecha en la valla, y tanteó la segunda, no notando nada anormal, salvo las voces que volvían a resonar en su mente. Se detuvo a intentar descifrar algo en ellas, pero resultó imposible.

La voz de Alberto preocupado por su silencio le hizo volver a la realidad.

Le contestó: ¡Aquí no hay nada, vamos a por las linternas y volveremos para rastrear la zona!

Al volver con sus compañeros, los activó a todos, ordenándolos armarse e ir a las posiciones de control para vigilar el perímetro. Alberto y él volvieron a la zona de la valla, y a la luz de las linternas pudieron apreciar que faltaba un trozo de esta y los bordes estaban chamuscados.

Algo había reventado la primera valla, pero no había necesitado hacerlo con la segunda. ¿Había desaparecido? ¿Se había teletransportado? ¿Un hechizo evanesco?

Cuando estaban de regreso hacia el acuartelamiento, Lalo le informó de que en la base habían oído los disparos, y el capitán de la misma venía de camino, dispuesto a montarle una buena bronca si no tenía una buena excusa. En cuanto al capitán de radar, le había asegurado que no habían visto nada extraño en las pantallas, y que cuando pudiese fuese a verle.

Mientras Jesús estaba informando a los compañeros de lo que había sucedido, Lalo se alejó hacia una posición en la que podía ver la bahía. Y de repente gritó: Mirad allí, allí está otra vez, ¡está bajando!

La bola de luz ovalada, que ahora se veía de un tono anaranjado y dejando una pequeña estela tras de sí descendía a gran velocidad. Todos dejaron de verla tras perderla por debajo del acantilado, salvo Lalo, que por su posición pudo ver cómo el objeto aparentemente se estrellaba contra la superficie del mar, emitiendo un fuerte flashazo que le dejó los ojos afectados, al punto que necesitó tratamiento para la irritación.

Al poco, llegó el oficial de guardia de la base, un sargento 1º enviado por el capitán. Tras las explicaciones y tras ver la valla, entendió que algo extraño había ocurrido, y ordeno una guardia permanente con perros hasta el día siguiente, que ya de día, subiese el capitán.

La mañana siguiente, el capitán de la base, junto al sargento 1º les instó a redactar un informe individual completo, y una vez hecho esto, les pidió ser llevado a la zona de los hechos.

No había restos de huellas, ni sangre. Solo algún matojo arrancado y el desperfecto de la valla. Esta presentaba un corte vertical en toda su altura de dos metros, con los bordes ennegrecidos como si la hubiesen cortado a soplete. Al aproximar los bordes para dejar cerrado el perímetro, se dieron cuenta de que faltaban 45 cm, por lo que finalmente tuvieron que coser la valla con alambre.

El capitán les ordenó guardar silencio sobre lo ocurrido y les amenazó con graves consecuencias de no cumplirlo. También les dejó confinados en la zona de radar, sin poder bajar a la base hasta nueva orden.

También el capitán de radar mandó llamar a Jesús, y le realizó todo tipo de preguntas. Quería conocer hasta el último detalle de lo sucedido, incluso si durante el avistamiento tuvo alguna sensación personal. Por no complicarse las cosas, Jesús no le habló de las voces.

Antes de despedirse, Jesús dijo al capitán que había percibido un interés personal en las preguntas, y si podría aportarle algo que le ayudase en ese momento de incertidumbre y dudas sobre lo vivido.

El capitán le contestó que su experiencia le decía que no intentase convencer a nadie de nada, o podría acabar como él, desterrado en una base de radar sin poder volar.

Según Jesús, más tarde pudo averiguar que el capitán de radar había sido piloto de combate hasta que fue desautorizado a volar tras notificar un encuentro con un OVNI.

Después de comer, Jesús se reunió con Lalo y Alberto y pusieron en común los detalles de lo vivido…

Respecto al OVNI, era un platillo clásico, como dos platos invertidos con un espacio en medio con ventanillas que tenían una luz alago más anaranjada que la luz propia que parecía emitir toda la nave a través de su fuselaje. Una luz intensa, pero que no deslumbraba.

Respecto al tamaño, era imposible de discernir sin conocer la distancia.

Llegaron a la conclusión de que, a pesar de avanzar rápidamente hacia ellos, el ser no había dado muestras de hostilidad.

El ser tendría unos 2 metros o un poco más, delgado, con forma humana y con aspecto de llevar un traje de una sola pieza.  Al reflejo del fogonazo de los disparos pudieron apreciar algo brillante, como un cinturón con hebilla.

Elucubraron si el hecho de que no se viese afectado por los disparos fuese debido a la existencia de algún campo de energía, y comentaron que los dos habían sentido una picazón en la lengua, que en algún otro medio Jofre ha descrito con «como cuando pruebas la carga de una pila con la lengua» que se les alivió al beber agua. Curiosamente Fiero también estuvo relamiéndose como si notase algo extraño en la boca hasta que bebió.

Esa noche, en sueños, Jesús revivía el momento del encuentro en bucle, y aquellas voces se iban diluyendo, dejando la voz en una sola, que le dirigía un saludo.

La siguiente mañana nuevo e intenso interrogatorio: Esta vez el teniente coronel responsable del escuadrón de Alerta y Control.

Por otro lado, debido a que sus tres informes coincidían plenamente, se les levantó el confinamiento y pudieron bajar a la base., donde pasaron el día con el resto de los compañeros.

Por la noche, a las 2 de la mañana, Jesús volvió a sentir las voces, e intentando asumir la misma actitud que en el repetitivo sueño, conseguía «comprender» el mensaje, en el que nuevamente el humanoide le saludaba.

Alberto, asustado, pues Jesús se había quedado absorto, lo zarandeó preguntándole qué le ocurría.

¡Que ellos están cerca, Alberto! – Contestó – ¡Mira allí, Alberto, mira allí!

El OVNI, encendiéndose como una bombilla volvía a aparecer, en esta situación, más alto y sobre el mar.

Llamaron a sus compañeros, y Jesús dio orden de llamar a la base, por lo que, en esta ocasión, el avistamiento, que duró media hora antes de que el objeto desapareciese saliendo despedido hacia el cielo, fue visto por muchos en la base. Los perros volvieron a alterarse durante ese tiempo.

En radar no detectaron nada.

Al acostarse, Jesús no conseguía dormirse, y se levantó a tomar un vaso de leche. Fue entonces cuando afirma que observando a través de la ventana un grupo de estrellas, una de ellas destelleó fuertemente, y él comenzó a sentir un suave pitido y un fuerte sueño.

Nada más acostarse, quedó dormido y soñó con el encuentro con el ser. Soñó con el resplandor verde tras las casetas de las antenas, que en el sueño era producido por una esfera más allá de las vallas, de la que salía el ser. Después revivía todo el evento, como a cámara lenta.

El tiempo fue pasando, y recibieron la visita del ufólogo Ramón Navia-Osorio Villar, del IIEE (Instituto de Investigación y estudios Exobiológicos), que entrevistó a los testigos y les hizo ver que su suceso era uno más de tantos parecidos de extrañas luces y no menos extraños humanoides… De esta visita, salió un artículo, publicado en 1983 en la revista del IIEE, Espacio Compartido, del que luego hablaremos.

Lo que te voy a narrar a continuación, sucedió según Jesús Jofre, poco después de la visita de Ramón Navia. La cuestión es que asegura que los testigos lo olvidaron hasta años después, concretamente en agosto de 2009, cuando junto al investigador Miguel Pedrero, regresaron a la base como parte de la elaboración de un artículo para la revista Año Cero, del que también hablaremos después.

Lo que los testigos olvidaron fue la visita a la base de 3 oficiales. Un capitán del ejército español, y un capitán y un teniente del ejército estadounidense.

Los americanos venían a interrogarles, y el español como traductor.

Fueron interrogatorios exhaustivos, y algunas de las preguntas incluso repetitivas.

Tras la comida, las testigos acompañaron a los visitantes a la Zona de radares, y reconstruyeron in situ cada paso de aquella noche.

Los oficiales tomaron fotografías del, hicieron mediciones, e incluso se quedaron un momento a solas en una sala con Fiero, el perro.

Al volver a bajar a la base, su teniente coronel les dio una charla sobre lo importante de mantener la discreción y el silencio sobre lo ocurrido.

A continuación, los americanos eligieron una pared blanca frente a la que, y a pesar de que era un día soleado, les fotografiaron con unos potentes flashes, que dejaban una mancha violeta en la vista, a la vez que les recomendaban en un extraño español que se olvidaran del asunto. Al más absoluto estilo de los Men In Black. Y vaya que si lo olvidaron…

Cuando acabaron el Servicio Militar, Lalo, Alberto y Jesús organizaron un equipo de investigación ufológica, intentando encontrar sentido a lo que habían vivido, pero su recorrido fue de algo más de un año. Después de eso, se separaron.

Jesús entendió entonces que quizá la búsqueda de respuestas debía ser entendida como un proceso de evolución personal que diese como resultado, como él lo describe, un contacto de abajo a arriba, en lugar de esperar a que el contacto se diese de «arriba a abajo».

Se casó en 1972, y durante tiempo, se dedicó a investigar y beber de todas las fuentes religiosas, filosóficas, grupos esotéricos y espirituales que se le ponían al alcance, hasta que acabó entendiendo que lo importante, realmente, era ser mejor persona, y vivir el día a día con paz y amor, consiguiendo un entorno más feliz y armonioso. Eso, junto a la capacidad de utilizar el mundo de las energías para potenciar las capacidades que posee el hombre como a telepatía, la clarividencia, la premonición, la telequinesis, la curación,…

Decidido a encaminar su vida en un ambiente más sano y adecuado, tenía intención de mudarse con su familia a los Pirineos, pero no lo veía fácil, económicamente hablando.

En agosto del 79, durante un paseo antes del amanecer acompañado de su perro Narvick, se sentó junto a un majestuoso pino al lado de un acantilado.

Allí tuvo, a raíz de una sesión de meditación, una experiencia interior que le enseñó que el hombre vale por sí mismo, no por lo que posee o le rodea.

Ese fue el impulso que finalmente, acabó haciendo que se mudase con su familia a un pueblito de los Pirineos, resolviéndose los problemas que se le plantearon para conseguirlo, en ocasiones, de formas que podríamos llamar providenciales.

Poco a poco fue desarrollando una experiencia de contacto a través de psicografía, y de percepciones sensoriales, como un pitido en el oído que le avisaba de que el contacto iba a tener lugar.

Mediante estos métodos llegó a tener encuentros previa cita con OVNIS, a través de seres que se definían como «sus guías» y que eran los supuestos tripulantes de esas naves.

Un tiempo después, retomó el contacto con Alberto, al que le había perdido la pista tras la disolución del grupo de investigación. Alberto, por su parte también había centrado su camino en la búsqueda de respuestas a través de las filosofías religiosas.

Y juntos fletaron en 1982 un velero de 17 metros llamado «Pico-rojo» para realizar un viaje en búsqueda del lugar ideal al que posteriormente llevarse a sus familias. Por otro lado, Alberto había estudiado la existencia de un mundo sumergido en medio del océano Pacífico, con razas de seres muy evolucionados.

Cruzarían el Atlántico, el canal de Panamá y Bajarían hasta Chile, hasta llegar a Ponapé. Un grupo de islas entre Chile y Pascua.

Tras varias dificultades, nuevamente, de manera providencial consiguen sacar adelante el proyecto, y en medio del viaje, los dos tuvieron un desdoblamiento astral en el cual tuvieron contacto con los seres guías.

Cuando llegaron a tierra, Alberto y Jesús regresaron en avión a España. La esposa de Alberto le comunicó que estaba embarazada, y este decidió volver a España y Jesús aprovechó para hacer una visita a su familia.

La tripulación esperaría su regreso en Miami, haciendo acopio de material para la siguiente etapa del viaje.

La mujer de Alberto decidió viajar con él.

En Perú, tuvieron contacto con un grupo de personas, pertenecientes a la Hermandad Monástica de Romanía. Guiados por Kiné, una clarividente extraordinaria. Eran gentes de alto bagaje espiritual que buscaban la trascendencia. Era tal su nivel, que, según Jesús, llegaban a levitar parcialmente durante sus sesiones de meditación.

Kiné tuvo con Jesús una conversación en la que le habló de su pasado y le dijo que venía de lejos, con un camino muy antiguo. Que había sido discípulo de Merlín, y que en muchas vidas había estado relacionado con la curación y la magia. Y yendo más atrás, le dijo que, en origen, él era un extraterrestre de la constelación de Orión. Un científico especialista en reparar cuerpos sutiles, niveles mentales y anímico-emocionales. Que comandaba una nave nodriza que vino a la tierra, donde desembarcaron en tres pequeñas naves con un total de 12 diferentes expertos para recoger muestras.

Jesús autorizó a los tres que viajaban con él en su nave a pasar la noche en el exterior de ella, contraviniendo las normas, y fueron atacados por los nativos, muy primitivos, muriendo los cuatro. A modo de responsabilización por los hechos, decidió reencarnar en la tierra y continuar desde ahí su proceso de evolución. Sus hermanos del espacio le seguían desde entonces y le ayudaban en los momentos críticos. Ahora, debía dar un empujón a su nivel de vibración, para poder comunicarse con ellos, pues le estaban llamando para regresar al estado evolutivo en el que se hallaba.

Ella le tomó las manos y le hizo ver toda esa vorágine de vidas anteriores: como médico en época de Jesús, En el Tíbet, como monje budista sanador, con Merlín, en tiempos de la mesa redonda, en el lago Tiki-taka, como sacerdote de los incas, como alquimista en la Francia de Luis XIV y como doctor del Hospital del Mar, en Barcelona, en el cambio del siglo XVIII al XIX.

También le hizo ver su origen, en aquella nave nodriza en la que vino a la tierra.

Después de aquella charla, ya de vuelta a casa con su familia, Jesús notó que su nivel de vibración había aumentado mucho, que era mucho más sensible, a nivel sensorial, y también a nivel extrasensorial: Por ejemplo, comenzó a tener premoniciones, sabiendo, por ejemplo, quien iba a llamar antes de que sonara el teléfono.

Su contacto con los seres de Orión, sus guías y protectores, también había evolucionado, llegando a sentir las comunicaciones como una voz junto a él.

Finalmente llegó en diciembre de 1989 al contacto físico con Sharhim. Un encuentro en la tercera fase con el mismo ser que se apareció en el EVA-4, y que era en realidad su guía personal, su hermano. Este le llevó a conocer su nave. Le habló de abandonar su idea de retirarse en los Pirineos, para dedicarse a difundir su historia y ayudar a la concienciación y evolución de quienes quisieran escucharle.

Jesús comenzó hablando en los medios que quisieron escuchar su historia.

Cuando se había juntado un pequeño grupo de personas interesadas en el tema, comenzaron a reunirse en Can Blanc, una masía en plena naturaleza, pero cerca de Barcelona, donde empezaron a programar conferencias, cursillos, sesiones de meditación, exposiciones…

Can Blanc actualmente no existe, pero Jesús sigue entregado a la búsqueda personal, y a la difusión de su Método de Meditación Shamra, de conexión Cielo y tierra.

Y este es, podríamos llamarlo así, el último relato vigente por parte de uno de los protagonistas de los sucesos del EVA-4, y su posterior biografía.

Y sería faltar a la verdad, si cuando hablo del último relato vigente no te digo que hay relatos anteriores. Y lo cierto es que hay modificaciones sustanciales en el relato a lo largo del tiempo.

Si te parece correcto, vamos a hacer un pequeño repaso de esos relatos, pero no volviendo a narrar todo el suceso, sino centrándonos en las diferencias con este último y más actual testimonio.

Revista «Algo». Nº 193. Primera quincena de enero del 72.

El relato está firmado por «Ficher», pseudónimo de Jesús Jofre. No menciona el lugar.

  • En el libro se menciona a Alberto y Lalo, mientras que en el artículo de «Algo» se menciona a Adrián y Leandro. (Es posible que se trate de una ocultación de nombres para complicar la identificación de los protagonistas)
  • En el libro se menciona que eran tres los testigos del OVNI sobrevolando la base, y en cambio en el artículo de Algo se habla de 6 testigos.
  • En el libro, el OVNI sale volando hacia el cielo, mientras que en el artículo de Algo el ovni sale disparado en dirección a la bahía de Rosas y se hunde en el mar, provocando el destello que daña los ojos de Leandro (Lalo). En el libro, esto sucede cuando el OVNI vuelve a ser avistado, después del suceso del humanoide.
  • En el libro, Jesús ordena a Alberto que saque al perro Fiero tras observar una luz verdosa tras la caseta de microondas. El perro es llevado hacia allí y entonces marca la presencia de alguien. En el artículo de Algo, Jesús va con Adrián a calmar a los perros tras el avistamiento OVNI. Adrián suelta al pastor alemán Narvik (este es el nombre del perro que menciona Jesús como su Schnauzer gigante en 1979), y este sale lanzado hacia la zona de la caseta donde marca una presencia.
  • En el libro se describe un humanoide e incluso al resplandor de los disparos se menciona una hebilla de cinturón. El ser se acerca, y al no reaccionar al «Alto», abren fuego contra él. El ser se da la vuelta y se va, escuchándose un golpe contra la valla. En cambio, en el artículo de Algo se habla de «Un bulto» que parece, por el ruido, ir hacia los testigos. Estos le dan el alto y el bulto cambia de dirección, se escucha un golpe contra la valla, pero el ruido provocado por el bulto parece acercarse de nuevo, y es entonces cuando se realizan los disparos.
  • Según el libro, sólo Lalo, por su posición avanzada, consiguió ver el OVNI sumergirse en el mar. Según el artículo de «Algo» otro compañero también lo vio, pero no se vio deslumbrado al estar en el interior de la garita.
  • En la revista Algo se habla de avistamientos en los días posteriores y de ovejas desaparecidas, vacas que dan menos leche de lo habitual, … cosas que no se mencionan en el libro.

Hay otro relato de los sucesos, en este caso obtenido por los miembros del CEI Antonio Gudel y Diego Fuentes.

Se trata del informe, a partir de la encuesta realizada, años después, en 1979, a D. Pedro Claret Llardó. El relato del caso comienza con lo que parece un error de fecha, pues se menciona «mediados de noviembre de 1970» En lugar del 25 de marzo de 1971.

Otra cosa que se me hace extraña es que se menciona el lugar como «estando militarmente la base bajo la tutela norteamericana», cuando se supone que los estadounidenses dejaron la base en 1964.

Pedro Claret se encontraba durmiendo sobre las dos de la mañana cuando fue despertado por una llamada desde la zona de radar y antenas.

Esta era la llamada que informaba de que había problemas en la cima. Avisó al Sargento y a cocheras, para que preparasen un Land Rover. Subió con el sargento y allí se encontró con el cabo de la policía aérea que le dijo que habían tenido un encuentro con un OVNI.

Aquí también encontramos diferencias con el relato de Jofre. Pues según este, el sargento que subió esa noche, lo hizo por orden del capitán de guardia, no porque desde el radar hubiesen pedido que le avisasen a él.

Según se entiende en este documento, mientras estaban en la cima, el mismo cabo les alertó y pudieron ver el segundo avistamiento de la noche. Cuando el ovni se dirigía hacia la bahía de Rosas.

En el relato de Jofre, esto tiene lugar antes de que llegue el oficial enviado por la base.

Al respecto de los disparos, Claret afirma que sabe lo que les contaron cuando subieron: El Policía de guardia, Anselmo Pi, se encontraba dentro de la garita, y salió de esta porque escuchó un ruido proveniente del exterior. Un ruido «como de verja metálica».  Al mirar hacia arriba divisó un ovni sobre la vertical de los radares, a una altura que no hacía suponer que se fuese a dar un aterrizaje. Al mismo tiempo, el Sr. Pi tenía la sensación de una presencia física extraña en la zona, cuando vio un cuerpo oscuro de tamaño superior al de un hombre se le acercó. El centinela disparó una ráfaga de su cetme. El bulto se alejó y se escuchó un ruido de golpe contra la valla. Después de esto, el testigo corrió hacia el acuartelamiento para dar aviso al resto de sus compañeros.

Creo que las comparaciones entre las dos narraciones no son necesarias… Eso sí, recordemos que Claret no se encontraba en la zona de radares en este momento.

Según Claret, a la mañana siguiente se llevó a cabo un rastreo por la zona, pero no se encontró nada extraño. De hecho, menciona que se revisó la verja buscando algún resto incluso en los pinchos, y no se encontró nada. ¡La rotura de la valla ni se menciona!

Lo que si menciona este testigo es que unos días después unos pescadores de la zona subieron a notificar un avistamiento OVNI que coincidía con lo que habían visto los militares aquella noche. Y que él mismo, tuvo conocimiento (no contrastable) de que un compañero le mostró una información proveniente de un satélite de la NASA que detectó un ovni entre Francia y el golfo de Rosas.

Según dice no hubo investigación oficial, ni siquiera interrogatorio de los testigos. Lo cual también contradice los datos aportados por Jesús Jofre.

En el libro, Jofre afirma que un mes después del suceso del EVA4, recibieron la visita de Ramón Navia y Alberto Vallés. En ese momento ellos eran miembros del CEI, pero posteriormente lo abandonan para formar el IIEE (Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos). Y en el número 9 de la revista Espacio Compartido de dicha asociación, en 1983, publican un artículo desgranando esa investigación. En este, no publican nombres de los testigos.

 Según esto, los hechos tuvieron lugar a partir de las 00,10 h, cuando los soldados estaban dentro del acuartelamiento de la zona de radar ya antenas, viendo la televisión. Uno de ellos salió al exterior y mientras paseaba, miró al cielo y vio el ovni sobre la zona. Entró corriendo a avisar al resto, de los cuales solo salieron de inmediato dos, que tuvieron margen a ver cómo el objeto se alejaba.

Cinco minutos después, el primer testigo vigilaba el punto en el que había desaparecido el ovni, y observó un fortísimo destello, que le llegó a producir una irritación ocular, al tiempo que los perros guardianes se mostraron alterados.

Esa noche no tuvieron lugar más acontecimientos, aunque se mantuvo una alerta especial.

Según los investigadores, en noches sucesivas se produjeron avistamientos de ovnis cerca de las instalaciones, observados tanto por militares como por civiles.

Una noche uno de los soldados montaba guardia en la garita cuando escuchó un ruido extraño, como una verja metálica que se abriera. Al salir de la garita para comprobar qué ocurría, al mirar hacia arriba, vio un objeto ovoide en el cielo. Sintió una presencia cercana, y al girarse percibió en el más absoluto silencio, un cuerpo oscuro más grande que un hombre normal, y que parecía aproximarse. Dio el alto, y como aquella figura no hacía caso, disparó una ráfaga sobre el ella, y la silueta pareció recibir los impactos.

A continuación, pudo escuchar como algo golpeaba las alambradas, y salió corriendo hacia el acuartelamiento, donde los demás, al escuchar los disparos, estaban comenzando a salir apresurados.

La mañana siguiente se llevó a cabo un rastreo por la zona, pero no se encontró nada reseñable. Incluso se revisó la verja buscando algún resto, y no se encontró nada. Tampoco aquí hablan de un agujero en la alambrada, y vuelve a ser un solo soldado el que se enfrenta a lo imposible.

Esa noche también los perros se mostraron alterados. Parece ser que extraoficialmente se supo que un satélite de la NASA detectó un ovni entre Francia y el golfo de Rosas, y aquella noche se dio orden de Scramble en la base de Zaragoza para interceptar el ovni, aunque no se consiguió.

Los investigadores también afirman que, aunque militares de alta graduación se desplazaron a la base a esclarecer lo sucedido, no se realizó investigación oficial ni interrogatorios formales de los testigos. Simplemente se dijo que estaban locos o borrachos, y que debían olvidar y no comentar lo ocurrido.

En agosto de 2009, Miguel Pedrero publicaba en Año Cero un artículo sobre el caso con Jesús Jofre y Luis Solá. Se habían perdido la pista unos años después del suceso, y se reencontraron efusivamente.

Luis explica a Pedrero que él se encontraba en la garita de radares, y a las 22:30 decidió salir a estirar un poco las piernas, por escaparse del olor a tabaco que inundaba el cuartucho, y porque oía a los perros inquietos en las caneras.

Avanzó unos pasos y se encontró con el ovni sobrevolando las instalaciones.

El objeto hizo un par de movimientos de acercamiento y alejamiento.

Luis llamó a la puerta del acuartelamiento para avisar a sus compañeros. Jesús salió y pudo observar el objeto, que tras unos instantes comenzó a desplazarse hacia la bahía de Rosas para posteriormente lanzarse a toda velocidad hacia arriba y desaparecer.

Entonces Jofre vio una extraña luminosidad tras la caseta de las antenas de microondas. Entonces dio orden a Anselmo P. de que sacase a Fiero, el mejor de los perros de los que disponían, cogiese su cetme y le trajese su pistola.

Cuando llegaron a la parte trasera de la caseta no había luminosidad, pero el perro marcaba una presencia. Entonces escucharon unos pasos que se acercaban a toda prisa. Al momento vieron la silueta de un humanoide alto y estilizado.

Tras el segundo «Alto ¿Quién va? Anselmo no pudo aguantar la tensión y soltó una ráfaga con el cetme, y Jesús le disparó tres tiros con su pistola.

A la luz de los tiros, Jesús afirma que le vio una especie de hebilla de cinturón, con forma de triángulo invertido y una especie de emblema grabado.

El ser no hizo ademán de haber sentido los disparos, y se quedó quieto unos segundos. Después se dio la vuelta y se alejó por donde había venido. Los soldados escucharon el sonido de un impacto contra la valla metálica.

Al mismo tiempo, junto a la garita, Luis Solá volvía a ver un OVNI sobre las instalaciones, que voló en rumbo descendente hasta hundirse en las aguas de la bahía. Al entrar al agua el objeto emitió un fogonazo de luz que causó irritación en los ojos de Luis.

Jesús y Luis avanzaron en la dirección en la que el ser había escapado, y llegaron a la valla, en la que vieron que parte de esta se había volatilizado. En cambio, la segunda valla permanecía intacta.

Cuando volvieron junto al resto, estaban todos alterados y sin saber qué hacer. Entonces Jesús dio orden a Luis de que llamase a la base para informar al capitán de guardia, que no tardó en llegar y pedir explicaciones.

El capitán de radar también quiso hablar esa misma noche con Jofre.

 

La mañana siguiente, bien temprano, un sargento les pidió que redactaran informes individuales de lo sucedido, y posteriormente fueron interrogados, primero individualmente y luego en grupo por un teniente coronel.

Esa noche, según cuentan los testigos, también se vio un OVNI, esta vez sobre el mar, pero en esta ocasión fue visto por toda la base.

Y según Luis Solá, al tercer día también se produjo un avistamiento. En esta ocasión, provocando incluso que saliesen dos Mirage en Scramble desde Zaragoza.

Es curioso cómo en este caso las diferentes versiones los acontecimientos van variando en cosas que parecen lo suficientemente importantes e impactantes como para quedar grabadas a fuego.

No voy a entrar ya en si el suceso tuvo lugar a las 10 o a las 12 de la noche, pues entiendo que, con el tiempo, se pueden generar falsos recuerdos sobre algún detalle. Tampoco me voy a meter demasiado en el orden cronológico de algunas cosas, como si la irritación de los ojos de Luis Solá sucedió antes, o después del episodio de los disparos.

Por cierto, he mencionado a Luis Solá, que es el nombre que se esconde tras los pseudónimos Leandro, o Lalo, según el documento que consultes. 

Cuando hablo de cosas «importantes e impactantes», me refiero a cuestiones como el agujero de la valla, que en los primeros artículos no se mencionan, o al objetivo de los disparos, que pasa de ser «un bulto» a ser «un humanoide de figura alta y esbelta en el que a la luz de los disparos se identifica una hebilla de cinturón con un símbolo».

En el publicado en primer lugar, el de la revista Algo, y redactado por el propio Jofre con el seudónimo de Ficher, las palabras literales son: «No veíamos nada, pero percibíamos el ruido que venía hacia nosotros. Creí ver un bulto al tiempo que Adrián me señalaba, gritando ¡Allí! Grité ¡Alto quien va! dos veces, y al momento el bulto cambió de dirección, alejándose muy rápidamente. Oímos un golpe contra la valla y nuevamente el ruido venía hacia nosotros, sin esperar más y movidos por un mismo resorte, Adrián disparó una ráfaga de su fusil y yo disparé tres tiros de mi pistola. No vimos ni oímos nada más.» y con el tiempo, la narración de Jofre evoluciona hasta:

Tan solo habían pasado unos segundos cuando oímos un ruido, como de alguien muy pesado que al caminar movía matojos y piedras. Aunque no distinguíamos nada, percibíamos claramente como venía hacia nosotros. Al fin vislumbré un bulto que inmediatamente pude distinguir como una figura humana, muy alta, que se nos echaba encima. Grité: —¡Alto, quién va! …,¡alto, quien va! Pero la figura no se detenía y seguía avanzando en nuestra dirección. Entonces, movido por una mezcla de miedo e instinto de conservación, Alberto que estaba un poco más atrás que yo, comenzó a disparar una ráfaga de fusil y yo, contagiado, disparé mi pistola repetidamente. La figura se detuvo tan solo a unos pasos de nosotros y quedó inmóvil. Pasaron unos instantes que me parecieron siglos, como si el tiempo se hubiese detenido, después, girando sobre sí misma, se marchó tan rápidamente como había venido. Al momento oímos un fuerte golpe contra la valla metálica y después silencio.

Más tarde dice:

Al fin, describimos al «individuo» como un ser muy alto, más bien delgado, de forma absolutamente humana y sin escafandras o vestimentas que confundiesen su figura. Ninguno de los dos había podido distinguir su rostro, pero nos pareció que llevaba un traje muy ajustado y al resplandor de nuestros disparos, vimos algo brillante a media altura como de un cinturón con una hebilla metálica o algo así. De nuevo nos extrañó no haberle acertado con nuestros disparos, y especulamos acerca de que pudiese haber estado protegido por alguna especie de escudo de energía.

Así es como describe Jofre el suceso en su libro Contacto con Sharhim: Un ser de quinta dimensión. LA diferencia es abismal.

Por cierto, Adrián, Anselmo, Señor Pi, o Alberto, tal y como se le menciona en el libro de Jofre, es Anselmo Pi Rambla, del que comentaré alguna cosa más tarde…

Algo parecido ocurre con el asunto del agujero en la valla… En los documentos más antiguos no se menciona, De los que humildemente he podido consultar, el primero en el que aparece es en el artículo de Año Cero de 2009 de Miguel Pedrero. Casualmente es en este mismo artículo en el que el investigador entrevista a Jesús Jofre y a Luis Solá, en el que el intruso pasa de ser «un bulto» o «un cuerpo oscuro más grande que un hombre normal» a ser un humanoide estilizado y alto con un cinturón metálico.

Recordemos que, según Jofre, es también a raíz del encuentro con Solá para este artículo cuando ambos comienzan a recordar la visita de los militares estadounidenses.

Vamos a hablar de Anselmo.

Anselmo Pi Rambla también ha dedicado su vida a la investigación de grandes enigmas, pero desde el punto de vista de la arqueología y la antropología.

En el 81/82 creó un grupo al que llamó Bohic Ruz, tal y como se llamaba el velero de 17 metros con el que cruzó el atlántico, llegó a américa, y cruzó al pacífico… ¿Te suena la historia si le cambiamos el nombre al barco por Pico-Rojo? Lo cierto es que del Bohic Ruz se pueden encontrar fotos…

Hay una entrevista muy interesante a Anselmo Pi, realizada por Sergi Faber, el hijo de Andrea Faber Kaiser. Faber Kaiser fue amigo de Pi Rambla, y de hecho colaboró con él en alguna de sus investigaciones con Bohic Ruz. En esta entrevista habla incluso de la Hermandad Monástica donde Jofre conoció a Kiné.

Como extra a la entrevista, Sergi Faber le pregunta por el suceso del EVA 4. Él cuenta su versión de los hechos, y afirma que Luis, Jesús y él vieron el ovni en el cielo.

Después Jofre y él sacaron a Fiero, pues los perros estaban muy alterados, y al calmarse Fiero, que era el líder de la manada, se calmarían los demás. Pero el perro tiraba de la cadena hacia la valla. Entonces se lo pasó a Jofre, pues manejar el Cetme con la cadena del perro era imposible. En cambio, Jofre llevaba pistola, y podía hacer una cosa con cada mano.

Dice que, al llegar a 5 metros de la valla, no vieron nada, pero si escucharon la valla sonar como si algo la golpeara. Pidieron Santo y Seña 3 veces, y como no hubo respuesta, dispararon.

No hubo humanoide, ni hubo agujero en la valla. Anselmo afirma que desconoce los motivos de Jesús para haber realizado tales afirmaciones.

Por supuesto, tras esta retahíla de versiones y diferencias, yo solo puedo decir lo de siempre. Que cuanto más meto la nariz en un caso, más dudas sobre él me surgen.

En primer lugar, como ya he dicho puedo entender que, entre diferentes testigos, sobre todo con el tiempo, surjan diferencias de orden de los sucesos, o de detalles como horas, o dónde estaba fulanito o menganito.

Quizá si tuviésemos acceso a un informe «oficial», podríamos por lo menos tener un relato tomado en los momentos iniciales, y quizá y solo quizá podríamos acercarnos más a lo que sucedió realmente. Pero este informe parece no existir, y si existe, no ha sido desclasificado.

Tampoco me consta, que de ser real el interrogatorio por parte de los americanos, estos hayan desclasificado nada sobre el particular.

Volviendo al relato de los acontecimientos…También entiendo que la mente humana es prodigiosa, pero no infalible. Y en ocasiones puede crear falsos recuerdos para rellenar los datos de los que no dispone, o no consigue rememorar. Pero si cogemos el relato de Jofre del 72 (Firmado como Ficher) y el de 2014 (en la reedición de su libro) … ¿Justifican los 40 años transcurridos los enormes cambios de una narración a la otra?

¿por qué en 2014, cuando ya se sabe que Anselm Pi Rambla es quien es, Jofre le llama Alberto en su relato? Lo mismo podríamos decir del Luis Solá, que es llamado Lalo, aunque entiendo que este Lalo puede ser un diminutivo familiar.

Otra cuestión que llama mi atención en este sentido es por qué cuando habla de la aventura del barco, lo llama Pico-Rojo, cuando en realidad la nave se llama Bohic Ruz.

He encontrado un artículo de enero de 1992 de la revista más allá, sobre el fenómeno de las tele portaciones, en el que Jesús Jofre habla de una tele portación de más de 700 millas entre el mar de los Sargazos y la isla Montserrat cuando fue tripulante de la Bohic Ruz. Por cierto, pese a lo espectacular que podría resultar este fenómeno, no se menciona en el libro.

¿Quizá alguna desavenencia con Anselm Pi le lleva a no poder o querer mencionarlo por su nombre, ni a él ni a la expedición que luego se convirtió en el emblema del resto del proyecto de vida de este?

Otro detalle que me choca: En el relato original, el firmado como Ficher, se menciona el nombre del perro: Narvick Luego, a partir del artículo de Miguel Pedrero, cuando se refieren al perro lo hacen con el nombre de «Fiero». En el libro de Jofre, el pastor alemán se llama Fiero, mientras que Narvik pasa a ser el Schnauzer gigante que Jesús posee en 1979. Solo se me ocurre divagar, e insisto, divagar, que cabe la posibilidad de que el pastor alemán se llamase realmente Fiero, y en su primer relato, para complicar la identificación de personas y lugares, cambiase el nombre del mismo, poniéndole de pseudónimo el nombre de su propio perro.

Respecto a la historia en general, pongamos en la balanza…

Parece ser que todos los testimonios coinciden en que se vieron ovnis en la zona por esas fechas, por lo cual vamos a dar por hecho que estos tuvieron lugar… Avistamiento de objetos luminosos en el cielo, que quizá pudiesen tener explicación meteorológica, astronómica, tecnológica, … o realmente no tener explicación. Por eso son OVNIS, porque no sabemos lo que se vio…

Ahora pensemos en la segunda parte, y realmente la más espectacular del caso: El tiroteo al humanoide.

Si este se produjo realmente como cuenta Jofre desde 2009… ¿por qué no se habló del humanoide con detalle hasta entonces? ¿Por qué no se habló de la valla rota hasta ese momento? ¿Por qué se contó la historia omitiendo los más espectaculares e inolvidables detalles?

Si tal y como se habla en los relatos anteriores a 2009, se disparó a una sombra, o se disparó a la nada, lo cual convierte el encuentro de tercer tipo en un anecdótico tiroteo de soldados asustados… ¿Por qué a partir de 2009 se adornó la historia con esos detalles de la luminosidad verdosa tras las casetas, el humanoide, la hebilla con el emblema, los militares americanos, las fotos que les hicieron olvidar esos interrogatorios…

Si el avistamiento del humanoide realmente no tuvo lugar, … ¿En qué ha basado Jesús Jofre toda la experiencia de contacto y evolución personal de la que nos habla en su libro y sobre la que ha dado charlas, conferencias y cursos durante años? ¿De dónde nace la base de su método de meditación Shamra de conexión cielo-tierra?

En el relato de 1972, Jofre habla de otros avistamientos en esas fechas, y de ovejas desaparecidas o aparecidas destrozadas… En el libro eso no se menciona… ¿Acaso se omite porque el hecho de ir por ahí robando ovejas o descuartizándolas es poco consecuente con una alta espiritualidad?

¿Se puede hablar de fabulación, fantasía, o incluso fraude voluntariamente orquestado para armar de peso su método de meditación, y poder comercializarlo?

Personalmente creo que cosas como la meditación, el reiki, la sanación, … cosas de las que habla Jofre, se encuentran más a un nivel de creencia o fe, que de evidencia científica. ¡Que no digo yo que no puedan en un momento determinado ser de utilidad en la vida de algunas personas, pues siempre se ha dicho que la fe mueve montañas!, … pero más a un nivel intelectual y de ánimo que físico, creo yo, y como decía, desde el ámbito de la fe.

Lo que no se si sería lícito, es andamiar esta filosofía en un caso ufológico presuntamente tergiversado.

Como se suele decir, no tengo certezas, pero muchos datos apuntan a que por ahí puedan ir los tiros. ¿Y a ti que te parece? ¿Ves algo que se me escape?

Ante estas interrogantes y a alguna más que se me ocurre, yo no tengo una respuesta.

Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.

Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.

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Por lo demás, te recuerdo que, si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través de los comentarios y la comunidad de Ivoox, y por supuesto de las redes sociales Facebook, Instagram, Twitter, y Telegram. Por cierto, un abrazo para la gente del Telegram, que poco a poco se está formando un grupo muy majo.

Sin más, te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.