Fecha de publicación: 21/Noviembre/2021

Duración: 01:35:58

Existe un rancho en el estado de Utah (EEUU) donde desde hace generaciones, el misterio campa a sus anchas.
Es evasivo y no se deja cazar, pese a que lleva 25 años siendo vigilado día y noche.
¿Te atreves a explorar este lugar maldito?

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NOTA: Texto registrado en el RPI

¡Hola, me alegro de verte por aquí! ¡Muchas gracias por volver a visitarme! Como \ te doy la bienvenida a este pequeño rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.

Espero que vengas con ganas de misterio, pues hoy te puedo asegurar que vamos a tener una sobredosis de fenómenos extraños. Y de varios tipos, además.  Ya sé que generalmente abordamos un caso cada vez que te acercas hasta aquí. Pero hoy en realidad vamos a hablar de un lugar.

Un área geográfica muy delimitada, alrededor de la cual, y, sobre todo, dentro de la cual, se llevan produciendo fenómenos extraños desde hace generaciones. Hoy vamos a hablar de OVNIS, seres criptozoológicos, fenómenos poltergeist, portales entre quien sabe si mundos, tiempos o dimensiones, leyendas tribales, desapariciones y mutilación de ganado, ocultamiento gubernamental de ensayos con prototipos, investigaciones privadas de grandes magnates… Y todo ello en el ámbito de un terreno de 194 hectáreas, y sus alrededores.

Un lugar agreste en el que ya documentos históricos del siglo XVIII mencionan luces extrañas en los cielos, y las tribus indígenas americanas que habitan la zona hablan desde hace muchas generaciones de brujos que adoptan la forma de animales y seres sobrenaturales.

Un lugar que actualmente los miembros de estas mismas tribus no se atreven a pisar, pues lo consideran prácticamente maldito.

Muchas son las hipótesis que podríamos barajar al respecto de lo que ocurre en esta área, pero como veremos, no es fácil elegir con cual quedarnos. ¿Quizá porque no sea un sólo fenómeno el que confluye en el mismo punto?

Así que ¿Qué te parece si sin más dilación, te preparo un té caliente y nos preparamos para afrontar los enigmas que en esta ocasión vamos a curiosear? La verdad es que sería la bebida ideal para sentarme junto a ti en un porche: El porche del rancho Skinwalker.

 

Hoy nuevamente vamos a viajar a tierras del tío Sam.  Al actualmente conocido como Condado de Uintah, en el estado de Utah. Un paisaje semiárido, Un lugar que a lo largo de los años ha estado calificado como zona de alta actividad OVNI. Tanto que sus más afamados cronistas ufológicos, Frank Salisbury y Joseph Junios Hicks, los dos actualmente fallecidos, llegaron a compendiar más de 400 casos realmente interesantes. Llegó un momento en el que la cantidad de casos de «luces en el cielo» eran tantos que ni siquiera les hacían caso, y se limitaban a recopilar casos de encuentros cercanos con ovnis, con tripulantes, alguna abducción, mutilaciones de ganado, … Incluso Bigfoots y otros seres criptozoológicos.

Y en el centro de la Cuenca del rio Uintah, en medio de ese territorio digno de una película del oeste y repleto de las historias de los nativos ute que dan nombre al estado, existe una finca de 194 hectáreas, a los pies de una cresta rocosa de unos 60 metros de alto que los lugareños llaman Cresta del hombre lobo desde tiempos lejanos y un entorno levemente verde por encontrarse Junto a uno de los arroyos afluentes del rio Uintah

Probablemente la primera constancia histórica de un fenómeno extraño en la zona se remonte a septiembre de 1776, durante la expedición de Francisco Atanasio Domínguez y Silvestre Vélez de Escalante. Estos fueron dos franciscanos, mejicano el primero y español el segundo, que se adentraron junto al cartógrafo también español Bernardo Miera y Pacheco, y una decena de hombres en terrenos en aquel entonces no explorada para hallar una nueva ruta entre Santa Fe (Actualmente Nuevo México) y Monterey (California). 
Escalante cuenta en el diario de su misión que, encontrándose por esa zona de Utah, vieron una extraña bola de fuego que cruzó el cielo sobre el campamento. ¿Un meteoro o un bólido? Quizá… Pero casualmente el suceso tuvo lugar en el entorno en el que posteriormente se ubicaría nuestro rancho Skinwalker.

Desde entonces, y sobre todo desde que existen registros sobre el particular, la zona ha sido considerada de gran actividad OVNI.

Por aquella zona se asentaron los colonos mormones en la segunda mitad del siglo XIX. Hasta el punto de que hoy en día La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene su central  en Salt Lake City, capital del estado de Utah.
En 1861 El presidente Lincoln, con motivo de los conflictos entre los utes y los mormones, sobre todo en la zona más fértil del valle de Provo, creaba la reserva india Uintah que abarcaba gran parte de la cuenca de Uinta, un entorno menos amable.
Poco a poco y con los años, los colonos blancos se dieron cuenta de que esas tierras escondían intereses mineros e hidrocarburos, y poco a poco los límites de la reserva fueron retrocediendo.
Ante la concentración de indios en tan poco espacio, pues hay que tener en cuenta que llegaron también utes obligados por el gobierno a salir de Colorado, se estableció en 1886 en la zona un puesto militar, Fort Duchesne, en el que entre otros, se afincaron un grupo de 75 Soldados Buffalo, que es como las tribus llamaban a los soldados de caballería afroamericanos.

Estos soldados eran, además de negros, masones, pertenecientes a las logias creadas por Prince Hall. Por lo cual deberíamos presuponerles conocimientos místicos vedados al común de los mortales.

Ahora bien, Supongo que si te digo: «Alguien construye una casa casas sobre un cementerio indio», te vienen a la cabeza por lo menos un par de películas, libros o historias al respecto, en las que los espíritus de los indios vilipendiados vuelven a cobrarse venganza por el ultraje.

Pues aquí sucedió al contrario. Con el tiempo se construyeron viviendas ute sobre lo que había sido el cementerio de estos «Soldados Búfalo»… Ese lugar no es el rancho que nos ocupa, pero ¿Pudo tener algo que ver esto con que el área tenga un punto de «zona maldita»?
Entre los utes hay otra explicación al origen de la maldición y esa es la que da nombre actualmente al rancho, y es que, dentro de sus rivalidades habituales, llegó un momento en que los utes se aliaron con los blancos para vencer a los navajos. Incluso secuestraban a los hijos de estos para venderlos como esclavos… La cuestión es que, en venganza, los brujos navajos les enviaron la maldición del Skinwalker.

¿Qué es un Skinwalker? Un Skinwalker es un brujo que recibe poderes míticos del mal. Entre ellos la posibilidad de convertirse o poseer a un animal. Una especie de «hombre lobo».
Parece ser que el rancho está en lo que los ute llaman «el camino del Skinwalker», por lo que es terreno maldito para ellos. De hecho, actualmente todos los terrenos que rodean la propiedad pertenecen a miembros de la tribu ute. Y en la valla que marca el perímetro del rancho, hay restos animales colgados a modo de ritual tribal, para mantener al Skinwalker dentro del rancho y alejado de sus tierras.

Entre 1906 y 1911 Monk Shavanaugh y su mujer, miembros de la tribu ute y propietarios de las tierras en las que se ubica el rancho, escuchan ruidos subterráneos y explosiones día y noche.

En 1914, un señor llamado Henry Litster adquiere las tierras del rancho, y según se cuenta, en 1915 recibe la visita de un extraño personaje que aparece de la nada, y aunque vestía ropa de la época, por debajo de esta llevaba un deslumbrante atuendo azul.
Pidió agua y charló un rato con la familia Litster, indicándoles en que lugares de la propiedad no debían excavar. Después se volvió a marchar perdiéndose nuevamente en la lejanía.

Esta historia fue transmitida de propietario en propietario.

En 1930 tiene lugar la primera mutilación de ganado en el rancho.
En 1934 Keneth y Edith Myers alquilan para vivir una de las edificaciones en el lado oriental del rancho.

Diez años después, en 1944 sobre Fort Duchesne, se vio pasar un objeto plateado similar a un gran globo. Este fenómeno podría ser explicado como un globo de fuego. Entre noviembre de 1944 y abril de 1945 los japoneses soltaron más de 9000 de estos globos de hidrógeno cargados con artefactos explosivos e incendiarios para que cayesen en Estados Unidos. No fueron muy efectivos, y causaron 6 muertes y algún incendio de pequeña consideración, pero se sabe que unos 3000 de ellos fueron avistados sobre terreno estadounidense.

En 1945 Henry Litster vende las tierras a Benton Locke, que se muda a la parte occidental del rancho.

Entre 1950 y 1960 se da una oleada ovni en la cuenca de Uintah

En el 1961 Benton Locke vende la propiedad a los Myers, que pasan a ocupar toda la finca.

Entre el 67 y el 68 se produce una nueva oleada ovni en la zona.

En 1970 se construye un embalse en la zona denominada Bottle Hollow, unos dos kilómetros al norte de la propiedad. Esta zona tiene su propio misterio, pues se dice que en el reservorio de agua habitan una o varias serpientes gigantes que explicarían los numerosos casos de ahogamiento en el lugar.

En 1987 Keneth Myers muere, y su mujer, Edith permanece viviendo sola en el rancho.

En el 89 Bottle Hollow se vacía para realizar reparaciones en el reservorio, y se vuelve a llenar en el 92. Durante este tiempo, no aparece ni rastro de las supuestas serpientes gigantes.

En el 94 fallece Edith Myers, y su cuñado vende el rancho a los Terry y Gwen Sherman, que se mudan al rancho ese mismo año.

Es muy posible que si buscas información te encuentres con los nombres de Tom y Ellen gorman, porque en alguna ocasión, utilizaron seudónimos para proteger su intimidad.

Y a partir de este momento es de cuando poseemos más información al respecto de los sucesos en el rancho, pues tras dos años viviendo en él, los sucesos vividos por los Sherman en el rancho saltaron a la prensa despertando el interés del público en general.
Los Sherman llegaron a Utah desde Nuevo México con la intención de prosperar en su negocio de cría de ganado vacuno de las razas simmental y Black Angus, en el cual ya tenían cierta reputación.

Los Sherman adquirieron el rancho por un precio muy ajustado. Pero lo cierto es que afirman que encontraron cosas extrañas al visitar la propiedad: La casa estaba llena de cerrojos por fuera y por dentro de las puertas. Incluso en algún armario habían colocado cerrojos por la parte exterior e interior. Todas las ventanas tenían fuertes rejas y pestillos y los cuatro extremos de la casa había fuertes cadenas ancladas a la pared, vestigio de que aquella vivienda había sido guardada por cuatro perros muy grandes.

Al formalizar el contrato de compraventa, también vio que en este había clausulas extrañas, como la prohibición de excavar en el terreno sin consultar antes con los antiguos propietarios.

El Sr Sherman estaba descargando el camión con sus pertenencias junto a la casa y al corral en el que habían instalado las primeras reses que traían a la finca en compañía de su mujer, sus hijos y su padre, cuando pudo ver a lo lejos un gran animal que trotaba en dirección a donde ellos se encontraban. Aún en la distancia se podía percibir que se trataba de un animal grande.

A medida que se iba acercando, iban apreciando que se trataba de un lobo. Pero era un lobo inusualmente grande. Tres veces más grande que un lobo normal. Era gris, y su pelaje estaba mojado tras correr entre la hierba húmeda.

Su comportamiento tampoco era demasiado habitual. Se acercó trotando en eses hasta detenerse a unos 50 metros de la familia, les observó sin aparente actitud amenazante y finalmente se acercó hasta ellos dócilmente como si de un perrillo familiar se tratase.

Aquel lobo enorme de ojos penetrantes azules llegó a ser acariciado por el padre de Sherman. 

Los animales se habían concentrado al fondo del corral, nerviosos ante la presencia del visitante. Todos excepto un ternero, que curioso asomaba la cabeza entre los barrotes.

Y repentinamente, de un rápido y ágil salto, aquel enorme lobo se abalanzó sobre el ternero haciendo presa con sus mandíbulas sobre la cabeza de este, intentando arrastrar el ternero de 150 kilos fuera del corral a través de los barrotes.

Sherman reaccionó dando dos fuertes patadas al animal en las costillas, y su padre se lio a estacazos con su lomo.

Pero el lobo parecía insensible a los golpes, y Sherman gritó a su hijo que le trajese su 3-57 Magnum. El chaval corrió al camión, cogió el arma y descerrajó tres tiros al lobo. Hasta el tercero, el animal ni se inmutó. En el tercero, aflojó sin muchas ganas la cabeza del ternero y este se liberó corriendo como pudo hasta caer extenuado y con la cabeza sangrando al fondo del corral.

La bestia estaba a unos tres metros de Terry, pero no se mostraba herido, ni siquiera dolorido. Le miraba directamente.

 

El granjero apuntó nuevamente y disparó un cuarto tiro al pecho del lobo, que retrocedió unos metros más, pero sin evidenciar ningún tipo de herida. Se quedó allí. Miraba a la familia de forma pacífica, y en ocasiones dirigía la mirada al ternero.

Sherman pidió a su hijo que corriese a la casa y le acercase su rifle de caza. El chaval voló a por el arma. Se la pasó a su padre, y este apuntó y disparó. A 12 metros. Había | matado alces a doscientos metros con ese rifle. Acertó, pero aquella bestia ni se inmutó.

Sin entender muy bien lo que estaba pasando, volvió a apuntar y disparó. Esta vez, un pedazo de carne saltó con la salida de la bala, quedando sobre la hierba. Después se darían cuenta de que olía a carne podrida.

El lobo, miró fijamente a la familia, volteó, y se marchó trotando.

Cuando el hombre reaccionó, el animal se encontraba ya a unos 100 metros. Decidió seguirlo acompañado de su hijo, al que entregó la magnum, mientras que él continuó con el rifle.

Siguieron el rastro de las huellas cuando el lobo se metía entre los álamos, hasta que volvían a verlo a lo lejos. Las huellas eran fácilmente visibles en el suelo húmedo. Donde el terreno era más blando, las huellas llegaban a tener tres centímetros de profundidad.

Al acercarse al arrollo que cruzaba la propiedad, pensaron que lo perderían, pero sus huellas seguían siendo muy claras. Llegaron a una zona de barro, en la que las huellas se hundían casi 5 centímetros en el barro. Pero en medio del barrizal, de repente las huellas desaparecían. Ni rastro del animal ni de sus huellas. Simplemente se había evaporado.

Todo lo que había sucedido, empezando por las mismas características de aquel animal, su actitud, su resistencia a los disparos y finalmente su desaparición estaba fuera de lo normal.

En las siguientes semanas vieron lobos enormes en un par de ocasiones más, y luego no los volvieron a ver. En una de ellas, Gwen vio un enorme lobo de ojos azules junto a su coche. La cabeza del lobo llegaba a la altura de la ventanilla. Aquel espécimen era bastante más grande que un lobo normal.

 

En una ocasión vieron un animal, similar a una hiena, que corría entre las patas de un caballo lastimándolas a arañazos.

Lo curioso es que cuando Gwen fue a informarse a la oficina tribal, antes de traer al rancho sus valiosas reses, le dijeron que no había lobos en Utah desde hacía 60 años.

Al poco de mudarse, Gwen disfrutaba dando paseos nocturnos por la zona. La segunda vez que subió a lo alto de la cresta que linda con el terreno por el norte, sintió en dos ocasiones como si algo, un gran pájaro o un murciélago enorme pasara rozándole la cabeza. No escuchó ningún ruido ni vio nada. Era simplemente como una ráfaga de aire.

Con respecto a seres invisibles, hay otro extraño suceso ya en 1996, cuando la situación en el rancho había empezado a conocerse, pues Zack Van Eyck, del Deseret News, se había hecho eco de los sucesos en el rancho, y tras esto el asunto se había difundido a nivel nacional, Un día apareció un hombre que decía que se había enterado de lo que pasaba en el rancho, y quería que le permitiesen meditar en la propiedad. Era un señor rubio, de metro noventa y fuerte espalda.

Tras mostrarse reticente en un principio, finalmente Terry accedió, y acompañó al hombre a un pequeño prado rodeado de árboles, en el centro del cual este se situó, a unos 100 metros de los árboles. Terry permaneció a unos 30 metros del hombre, que se situó con los ojos cerrados y los brazos extendidos y comenzó con su meditación.

Repentinamente Terry escuchó un cencerro proveniente del bosque. Se extrañó, pues sus animales no llevaban cencerro. El cencerro volvió a sonar, y Terry se percató de que entre los árboles había algo. Una especie de mancha borrosa que se movía con rapidez de árbol en árbol. Entonces, algo salió del bosque. Una mancha difusa, como un espejismo de calor, que se dirigía directa y velozmente hacia el hombre que meditaba. ¿Te acuerdas de «Predator»? Yo me imagino el efecto como algo así…

Ese algo se detuvo a escasos centímetros del hombre y dejó escapar un rugido que se tuvo que escuchar en la distancia. Una mezcla entre oso y león…

El hombre retrocedió y cayó al suelo, y aquel ser espectral volvió a toda velocidad al bosque donde se perdió.

Terry auxilió al hombre, que presa de un ataque de pánico sólo quiso abandonar el rancho y no volver jamás.

Otro de los fenómenos extraños que sucedían en el rancho era el cambio de ubicación de objetos y enseres sin la intervención de ningún miembro de la familia.

Por ejemplo, era habitual que Gwen estuviese cocinando y perdiese de vista algún utensilio, y al volver a buscarlo ya no estuviese ahí, apareciendo posteriormente en algún recóndito lugar.
En ocasiones incluso tenía la sensación de sentirse observada como si alguien o algo estuviese esperando a que se distrajese para esconder algún objeto.

No era raro que a Terry le desapareciesen unos alicates o cualquier otra herramienta casi delante de sus narices.

Quizá el más sonado de estos fue percances fue cuando una tarde Terry dejó desatendido por un momento el cavador de postes. Una herramienta de 30 kilos de peso. Fue a la camioneta a buscar una llave, y al volver el cavador había desaparecido y no hubo manera de encontrarlo. Un tiempo después, Terry encontró el excavador de postes, en las ramas de un árbol a 6 metros de altura.
En ocasiones también escuchaban ruidos que parecían venir de debajo de la tierra, como sonidos de maquinaria pesada. A veces oían voces que parecían provenir del aire, por encima de sus cabezas, o tenían la sensación de estar siendo vigilados por alguien a quien no veían, pero sí que notaban por un intenso olor a almizcle.

La presencia de extraños objetos voladores no identificados en los campos es otro de los fenómenos que se repetían a menudo en el rancho.

En una ocasión, Terry, su hijo, y un sobrino que había venido de la ciudad a pasar unas semanas en el rancho, estaban dando un paseo nocturno, cuando a menos de un kilómetro pudieron observar unas luces que parecían ser de una autocaravana o un vehículo similar. Terry decidió ir hasta allí, y desalojarlos del terreno. No llevaban linternas encendidas, pero cuando estaban a unos doscientos metros, la supuesta autocaravana comenzó a moverse. ¿Cómo les habían visto llegar? Aceleraron el paso. Terry tenía miedo de que la autocaravana, al huir, tirase las cercas. Pero de repente las luces parecieron elevarse unos metros del suelo. ¡Aquello estaba pasando por encima de las vallas!

Los tres continuaron la persecución, y el vehículo seguía manteniendo la distancia, y a pesar de estar a unos 200 metros, no se escuchaba ningún motor.

En el momento de llegar al límite oeste de la finca, la supuesta autocaravana se encontraría con una hilera tupida de árboles de 15 metros de altura y una valla con alambre de espinos de metro y medio de alto, y ahí se detendría…

¡Pues bien! Aquello, fuese lo que fuese, se elevó, y entonces, recortado contra el cielo pudieron ver que era algo similar a un congelador, con un foco delante y una luz roja por detrás, y que sin ningún tipo de ruido desapareció por encima de os árboles.
Un tiempo después, Terry y Gwen estaban dando un paseo tras el anochecer, por el sendero al norte de la propiedad, bajo la cresta. Escucharon un ruido como de metal golpeando metal por encima de sus cabezas, como proveniente de las paredes del acantilado.

Entonces vieron una luz brillante a un centenar de metros. Comenzaron a avanzar hacia ella pensando que serían mineros despistados o a saber qué, pero cuando se acercaban, el objeto se elevó, se alejó unos 100 metros de ellos y se volvió a posar. Evidentemente, no era una camioneta de mineros ni nada similar… Cuando Terry y Gwen siguieron acercándose, el objeto se volvió a elevar, se alejó otros 50 metros y volvió a posarse. Entonces volvieron a escuchar el golpe de metal contra metal, pero este ya quedaba detrás de ellos. Se giraron, pero no vieron nada. Cuando se volvieron el objeto al que perseguían había apagado sus luces o se había marchado. Se dirigieron al último punto en el que lo habían visto, y no encontraron aquel vehículo ni ningún rastro de su presencia.

Terry y su hijo tuvieron incluso un intento de comunicación con uno de esos objetos. Una noche, mientras conducían por la pista hacia la zona occidental del rancho, vieron un objeto iluminado esconderse tras la cresta rocosa como para evitarlos. Padre e hijo se acercaron sigilosamente al objeto.  Y antes de que pudiera esconderse nuevamente, se pusieron de pie y agitaron sus brazos haciendo señales. La luz se encendió y apagó tres veces, y luego desapareció.

Una noche invernal, con temperatura bajo cero y el campo cubierto de nieve, Terry había estado dando una vuelta por los terrenos del rancho. Se había acostumbrado a hacerlo, pues los fenómenos extraños se habían multiplicado desde que había llevado sus animales a la finca.

Percibió algo por el rabillo del ojo, y al mirar pudo observar recortada contra el blanco de la ladera de la cresta norte cubierta de nieve, la silueta de un avión que parecía haber aparecido de la nada. Tenía unos doce metros de largo y forma de delta, similar al f-117 o al B-2 pero con un tamaño más reducido. El avión era de un color negro profundo, estaba a aproximadamente seis metros del suelo y, mientras se movía levemente siguiendo la línea de la cresta en absoluto silencio, proyectaba sobre la nieve sin que Terry pudiese descubrir cómo, una serie de diminutas luces multicolores.

El objeto parecía estar buscando algo o rastreando la ladera, y Terry lo vigilaba escondido y agachado. En un momento que Terry estiró sus congelados huesos, estos crujieron en el silencio de la noche. AL instante, como si lo hubiese oído, el objeto apagó aquel despliegue de luces de colores y se volvió hacia él. Posteriormente el objeto se alejó del ranchero en silencio y se perdió más allá de la cresta.

Unas semanas después, Gwen tuvo un encuentro con el mismo objeto, o por lo menos con uno de similares características.

Terry tenía que estar fuera de la ciudad un par de días por cuestiones laborales, y los niños se habían quedado en casa de unos amigos a dormir. Ya había oscurecido y ella regresaba al rancho en su coche. Se bajó para abrir el portón que daba acceso a la propiedad, y al volver a subir y continuar por el camino notó una sombra sobre el vehículo. Miró hacia arriba y vio un gran objeto que debía ser triangular, y muy oscuro, que sin emitir ningún ruido sobrevolaba el coche a unos 6 metros de altura. Podía ver el morro del objeto si miraba por el parabrisas, y también veía sus «alas» al mirar por las ventanillas laterales. Además, podía ver lucecitas de colores en el suelo alrededor del coche. Nuevamente como si el objeto las estuviese proyectando, como si de una luz de discoteca se tratase.

Aceleró, y el objeto siguió sobre ella los 400 metros que separan el portón del acceso a la casa. Cuando ella se detuvo, el objeto continuó hasta perderse en la oscuridad. Se encontraba asustada y temerosa de pasar la noche sola en el rancho. Llamó a su marido al hotel donde se alojaba, y este consiguió tranquilizarla.

Los sustos de esa noche no acabarían aquí.

Después de cenar algo, estaba fregando los platos, y al mirar hacia la ventana, en oscuridad, vio lo que parecía una gran autocaravana en medio del prado, a no más de doscientos metros de la casa. El interior estaba muy iluminado y podía ver lo que parecía un escritorio. Obviamente se preguntó qué narices estaba haciendo una autocaravana en su propiedad y cómo había llegado hasta allí sin pasar por delante de su casa. Entonces, una figura de color negro apareció y se sentó detrás del escritorio. La figura repentinamente se incorporó y se encaminó a lo que parecía ser una puerta. El tamaño de la figura rondaría los dos metros y medio. Parecía ir vestido totalmente de negro, con algo como una visera negra sobre la cara y botas hasta la rodilla. La figura parecía estar asomada a la puerta y mirándola directamente. Podía sentir su mirada fría. Instintivamente, cerró las cortinas de la ventana y llamó a Terry, pidiéndole que volviera lo más rápido posible. Este decidió regresar rápidamente al rancho. Condujo toda la noche y llegó a la mañana siguiente.

Los dos juntos se dirigieron a la zona del prado donde Gwen había visto aquello que parecía una autocaravana. Encontraron unas huellas con forma de bota, pero de suela lisa, que medían 45 centímetros de largo.

También varias veces encontraron en sus campos círculos de pasto y tierra aplanados, de diferentes diámetros, en ocasiones, formando patrones triangulares. Así como zonas perfectamente circulares excavadas. Como diría Terry, tal y como si alguien hubiese utilizado un cortador de galletas gigante.

Además de estos objetos quizá más similares a lo que desde nuestra perspectiva llamaríamos aeronaves, otros más pequeños, descritos por los Sherman como orbes luminosos, campaban a sus anchas por la propiedad, y por sus evoluciones, era evidente que tras ellos había una inteligencia.

Eran típicos los orbes azules que merodeaban entre las vacas o los caballos. Y que en alguna ocasión llegaron a acercarse hasta a los Sherman. Una noche que la pareja se encontraba junto a su casa observando un orbe que rondaba los caballos, este se aproximó a toda velocidad, frenando en seco a unos 6 metros del matrimonio y a una altura de 5 metros. Tendría unos 20 centímetros de diámetro y parecía de un material similar al vidrio, en cuyo interior se movía una sustancia de un azul intenso, luminosa y que se arremolinaba. Emitía un suave sonido, como el crujir de la electricidad estática.

Al acercarse el orbe los dos sintieron un terror antinatural, el más intenso y profundo que habían sentido nunca. Gwen encendió la linterna y de inmediato aquel objeto salió disparado a refugiarse entre las ramas del árbol más cercano, y después se perdió de vista tras la casa. En cuanto el objeto se alejó, aquel pánico se «desactivó». Ellos entendieron que el terror había sido de alguna manera «inducido» por aquel orbe, que debía ser capaz de manipular los sentimientos. Los dos estaban agotados y sus fuerzas flaqueaban tras la descarga de adrenalina.
Más tarde, el matrimonio pudo ver desde la ventana el resplandor del orbe que volvía a acercarse a su casa, haciendo que la intensidad de la luz eléctrica se atenuase mientras el objeto se encontraba cerca.

Estos orbes azules, como después veremos tuvieron mucho que ver en la decisión de los Sherman de dejar de vivir en el rancho.

Uno de los extraños fenómenos que más se repetían en el rancho, según los Sherman, eran lo que se pueden llamar las «ventanas» o «puertas».

Eran unas estructuras naranjas que aparecían en el cielo nocturno de la parte oeste del terreno. Más o menos en el mismo lugar, sobre unos álamos. Terry solía apoyar el visor de un rifle con visión nocturna sobre el tocón de un árbol de un metro veinte de altura, lo cual le permitía observar el fenómeno con comodidad. La forma del objeto naranja solía variar. En una ocasión, vio que dentro de aquella estructura naranja se veía un cielo azul diurno.  Como si aquello fuese una ventana que se abría a otro tiempo, o a otra dimensión.

Otra noche, Terry estaba observando la estructura naranja que flotaba en la misma área una milla al oeste. El centro de la estructura parecía tener múltiples capas, como una cebolla tridimensional que se alejaba de él. Como un túnel en el cielo. Y pudo ver un objeto triangular, negro, que se iba ampliando desde el fondo de ese «túnel» Hasta que finalmente acababa saliendo de él y perdiéndose en la noche.

Curiosamente, esas estructuras naranjas solo se veían bien desde la ubicación en la que se encontraba el rancho. Cuando Terry intentó acercarse en coche a la estructura por el camino que bordea la cresta, se dio cuenta de que, desde otro ángulo de visión, parecía una suave nube naranja, o no se veía.  Era, en palabras de Terry, como si se tratase de un túnel, y la boca de este apuntase directamente hacia su casa.

Si queremos entender este fenómeno como una suerte de portales, no se sabe en conexión con dónde, quizá podamos relacionarlo por lo menos con uno de los casos de desaparición de cabezas de ganado.  En total 5 animales simplemente desaparecieron, pero de uno de ellos hay algo más de información. En el invierno del 94 al 95, Terry, muy comprometido con la gestión de su ganado, tras las fuertes tormentas de nieve realizaba recuentos de su ganado. En una ocasión echó en falta una de sus vacas reproductoras.

Pasó casi 24 horas buscando al animal por todo el rancho, hasta que al final localizó huellas recientes junto a un bosquecillo. Las huellas eran claras sobre el manto de nieve, y a medida que las seguía entre los matorrales internándose en el bosquecillo se dio cuenta de que aquel animal estaba comenzando a correr.  El ganado tiende a buscar refugio durante las tormentas, no a correr. Y los depredadores tampoco suelen aventurarse a cazar durante las ventiscas. Además, las de la vaca eran las únicas huellas.

Terry no tenía ni idea sobre de qué estaría huyendo el animal. Pero al llegar al centro de un claro, repentinamente las huellas desaparecían. Los últimos pasos no indicaban que la vaca se hubiese detenido en su huida, simplemente, sus huellas dejaban de estar, como si algo la hubiese arrancado hacia arriba limpiamente, o como si hubiese entrado por una especie de portal que la hubiese llevado a saber dónde.

Otros sucesos que involucraron al ganado de la familia fueron las mutilaciones de reses.

Toda la zona de la cuenca de Uintah fue en los años 70 un punto negro en cuanto a mutilaciones de ganado, llegando a ser habituales. Y aunque en los 90 eran menos habituales, los casos no habían dejado de existir.

El primero de ellos en el rancho sucedió en la temporada de lluvias. El hijo de los Sherman estaba siguiendo el rastro  de un ternero que se había perdido bajo los fuertes aguaceros, cuando al pasar junto al canal que  atraviesa la propiedad, vieron una novilla se encontraba atrapada intentando subir por el terraplén, pero que resbalaba sin conseguirlo.

A los 20 minutos el joven había rescatado al ternero y volvió al lugar donde se encontraba la novilla, encontrándola tirada en el canal. No entendía como podía haberse ahogado, pues la profundidad era escasa, pese a las lluvias.

Al bajar al canal, pudo observar que la vaca no había muerto ahogada. Alguien o algo había realizado un corte perfectamente circular de unos 15 centímetros de diámetro alrededor del ano del animal y succionado a través de él el interior del animal sin que se escapase ni una sola gota de sangre.
Esta no fue la única vez que los Sherman sufrieron mutilaciones de ganado. En varias ocasiones más, encontraron reses muertas, vaciadas de sangre, y con los órganos sexuales, el ano, las orejas,… arrancadas con precisión quirúrgica. En la zona, en ocasiones, se percibía un olor químico.

Habitualmente el descubrimiento de estas mutilaciones iba precedido por el avistamiento de orbes luminosos amarillentos que pululaban volando por la zona en la que se encontraba el ganado.

El evento desencadenante de que los Sherman vendiesen el rancho también tuvo que ver con orbes y animales, pero en este caso no los amarillentos sino los azules de los que hemos hablado antes.

Era abril del 96. Esa noche Terry se encontraba en el exterior de su casa cuando vio uno de esos orbes al fondo de un prado, a unos trescientos metros de su posición. Se puso tenso. Conocía en propias carnes lo que podían provocar esas esferas azuladas.  Sus tres comenzaron a gruñir. El objeto se acercaba hasta estar a menos de 100 metros, y después se alejaba erráticamente…

Terry no lo pensó demasiado y harto ya de los orbes, soltó a los perros. Estos corrieron en dirección a la pequeña bola de luz, que comenzó a jugar con los animales… Se ponía a su alcance, y cuando estos atacaban, se apartaba velozmente. Estaba claro que los estaba provocando. Al mismo tiempo los llevaba hacia el bosque, donde se adentraron, y tras unos lastimeros aullidos se hizo el silencio.

Terry no se atrevió a acercarse al bosque, y tras esperar dos horas el regreso de los perros, entró a la casa apesadumbrado.

La mañana siguiente se dirigió a inspeccionar el arbolado, y se encontró en un pequeño claro con tres círculos de hierba seca, y en cada uno de ellos una pasta negruzca que correspondía al cuerpo incinerado de cada uno de sus tres perros. El hedor era insoportable. Abandonó el bosque aprisa y con las tripas revueltas. Reunió a su familia, y tomaron la decisión de abandonar aquel lugar, que no era seguro para vivir.

Parece ser que los Sherman tenían dilemas morales a la hora de vender el rancho, pues no veían ético «cargarle aquel muerto» a otra familia.

Por suerte para ellos, apareció el comprador perfecto.

Hagamos aquí una pausa para hablar de quién es Robert Bigelow: Nace en Las Vegas a mediados de los años 40. Cuando tiene 3 años, sus abuelos son testigos de un encuentro cercano en la carretera que  les deja marcados y él mismo, a la edad de 7/8 años vivió varias experiencias o quizá sueños en los que tres seres bajitos y con túnicas estaban junto a s cama. Desde joven se dedica a las transacciones inmobiliarias, poniendo en marcha varios hoteles y moteles.  En 1987  emprende un nuevo negocio con Budget Suites of América, una cadena de apartamentos de larga estancia. Según afirmaría años después, su carrera inmobiliaria tuvo como objetivo conseguir los fondos necesarios para poder dedicarse a lo que realmente le interesaba: Los viajes espaciales. En 1999 funda Bigelow Aerospace con el objetivo de poner en el espacio una estación espacial comercial, con laboratorios, fábricas u hoteles. Diseñó módulos espaciales inflables, como el BEAM, que se encuentra acoplado en la ISS. El hecho de que sean inflables supone un coste de lanzamiento mucho menor. En marzo de 2020, Despidió a los 88 empleados de la compañía por la pandemia, y actualmente el futuro de los proyectos está en el aire.
El magnate inmobiliario de pequeño, interesado desde pequeño en los fenómenos extraños, había fundado en 1995 el  Instituto Nacional de Ciencia del Descubrimiento (NIDS por sus siglas en inglés). Una organización científica y privada enfocada al análisis del fenómeno paranormal, y en particular al ufológico. Bigelow vio que el rancho de los Sherman era ideal para la investigación de campo, así que lo adquirió, y los Sherman se mudaron a otro rancho a 40 Km.

Aunque sea un poco spoiler de lo que te contaré después, Bigelow consiguió un contrato millonario con el gobierno para investigar el asunto OVNI durante un tiempo, y en 2020 fundó el Instituto Bigelow de Estudios de la Conciencia, enfocado a la investigación científica de la existencia de vida después de la muerte. De hecho, en enero de 2021 ofreció un premio muy suculento a quien ofreciera pruebas científicamente argumentadas de que la vida después de la muerte es una realidad.

Volviendo al rancho, Terry no se sentía bien por haber sido «echado» de su casa por un fenómeno que no entendía, así que decidió aceptar un trabajo como gerente de la pequeña explotación ganadera que a modo de «cebo» se instaló en la granja.

Había un comité de 15 asesores científicos que se reunían en la sede del NIDS en Las Vegas. Entre estos nombres estaban: Jacques Vallee (informático e investigador de ovnis), Hal Puthoff (ingeniero y parapsicólogo), Harry Schmitt Senador y ex-astronauta), John alexander (ex oficial de inteligencia del ejército de estados unidos) ….

Por otro lado el Dr. Colm Kelleher, bioquímico, lideró el trabajo científico de campo inicial en el rancho junto a un físico y un veterinario. Después se contrataron más investigadores para las investigaciones de campo.

Montaron su cuartel general en un remolque, y equipados con binoculares de visión nocturna, cámaras de video equipadas con nightshot, un espectrómetro portátil, analizadores de radiofrecuencia, detectores de microondas y walki-talkies hacían rondas por la propiedad dispuestos a cazar el fenómeno paranormal que se produjese.

Además de las guardias en el rancho, los investigadores también se dedicaron a recopilar por la zona los testimonios de residentes que habían sufrido mutilación y desaparición de su ganado, o que habían visto objetos voladores no identificados.

Los avistamientos de luces continuaron. Luces en el cielo, luces sobre la cresta, luces casi a nivel de suelo, sobrevolando los prados Y no solo luces,… Alguna imagen se obtuvo, pero en realidad poco más que luces borrosas.

El 21 de Enero del 97, durante una tormenta de nieve que bajó los termómetros muy por debajo de 0 grados, tres terneros fueron mutilados. Dos de ellos presentaban agujeros redondos perforados en los párpados, y al tercero le habían cortado una oreja, como con una tijera dentada.

A finales de febrero, Terry llevó de nuevo parte de su ganado al rancho, y el 10 de marzo, tuvo lugar la muerte de uno de sus terneros Black Angus:
Era un ternero recién nacido, de unos 40 kilos, al que el propio Terry había marcado algo más de media hora antes de encontrarlo destrozado. Había sido desmembrado. Uno de los huesos de la pierna había aparecido arrancado a 3 metros, estaba totalmente eviscerado, y los órganos habían desaparecido, así como la sangre. Faltaba el equivalente a la mitad de su peso, y lo más extraño es que no apareció en el entorno ni una sola mancha de sangre. De la cabeza había sido amputada la oreja en la que el becerro llevaba una etiqueta amarilla.

Durante toda la jornada siguiente, tanto el ganado como los perros estaban más inquietos que de costumbre, y a las11 de la noche, estos últimos comenzaron a ladrar y aullar.

El equipo de investigadores se montó en la camioneta de Terry, que disponía de un foco móvil, y que utilizaba para vigilar el ganado por las noches.

Entonces vieron una vaca grande, bajo un gran árbol en el linde del bosque, alejada de las demás. Pensaron que tendría algún problema y se dirigieron hacia allí. En un rebote del camino, el foco iluminó dos esferas amarillas que se encontraban en la copa del árbol, a unos 6 metros de altura. Como cuando iluminas los ojos de un gato u otro animal por la noche. Pero aquellos ojos eran más grandes.
Terry cogió su rifle, apuntó y disparó. Los ojos desaparecieron, y Terry aseguró haber visto algo caer hacia el suelo. Pero cuando llegaron a la base del árbol. No había rastro del enorme animal, fuese lo que fuese.

Se separaron y comenzaron a buscar cualquier indicio de la presencia de un ser que si a de por sí podía ser peligroso, imagínate al verse herido…

Entonces Terry vio ese u otro animal, a unos 12 metros, y le disparó otros dos tiros, pero aquella sombra, por cuyo volumen Terry estimó que podía ser un animal de unos 200 kilos, con la forma de un pero salvaje, que se perdió en el bosque. No había rastro ni sangre sobre la nieve. Salvo un sola huella, que fue encontrada por uno de los investigadores: Una huella con un par de garras afiladas en la parte trasera que se hundían. Como si fuese una especie de  ave rapaz, pero de un tamaño imponente.
Un tiempo después, seguían desapareciendo animales: Un ternero y uno de los perros. Y uno de los más extraños sucesos tenía lugar en el rancho.

Terry y su esposa, que visitaba el rancho solo en contadas ocasiones, se encontraban haciendo un recuento rutinario de ganado, cuando pasaron por el corral o cercado donde se encontraban los toros. 2 simmental y 2 black Angus. 4 espectaculares animales.

Gwen hizo un comentario: «me volvería loca si perdiera alguno de estos animales».

A los 45 minutos, al regresar de su ronda y volver a pasar por el cercado de los toros, pudieron observar, horrorizados, como los 4 animales habían desaparecido.

Finalmente los Sherman vieron que los 4 animales se encontraban quietos y apelotonados, como en una especie de trance, en un pequeño remolque que se encontraba en desuso en un extremo del corral. La única puerta por la que podían haber entrado, no se había abierto en años.

Terry, del mismo alivio al ver a los animales con vida, golpeó el lateral del remolque, y esto sacó a los toros de su ensimismamiento, y comenzaron a patear para escaparse del encierro. Finalmente rompieron una puerta y salieron en estampida. En los estudios realizados al día siguiente en el área, se constató que las barras metálicas del corral en las cercanías del remolque presentaban un elevado campo magnético, que fue bajando hasta llegar a medidas normales a las 48 horas. Otro fenómeno extraño tuvo lugar al día siguiente.

Terry y Gwen pudieron observar como un rebaño comenzaba a separarse en dos como si algo invisible fuese abriéndose camino entre los animales.  Terry, que hacía tiempo que había comprobado que ciertos fenómenos afectaban a su brújula, pudo ver que la aguja de esta señalaba a aquello que fuese que iba cruzando por la mitad del campo, y se iba moviendo a medida que aquello iba avanzando entre el rebaño.
El equipo de Bigelow también sufrió sabotajes inexplicables del tipo «poltergeist».

Si buscas en Google Maps, verás que en el rancho se construyeron tres recintos en los prados principales. Se trata de unas cercas de 25 x 6 metros con una plataforma de observación en cada uno de ellos.

Se pensaron para realizar vigilancia manteniendo en el recinto a los perros, que habían demostrado ser buenos sensores para detectar sucesos extraños. Pues bien, en numerosas ocasiones las puertas aparecían abiertas, los candados desaparecidos, sin que se hubiesen detectado intrusos en la zona.

También hubo un momento en el que se instalaron 6 cámaras de vigilancia repartidas en 2 postes telefónicos. Cada poste tenía 3 cámaras colocadas a 5 metros de altura y con la orientación necesaria para que entre las 3 cubrieran los 360 grados. Cada cámara llevaba sus dos cables, el de señal y el de corriente, unidos entre si con cinta aislante, y estos tres pares de cables, bajaban por tubos de PVC hasta la base del poste, desde donde la línea seguía bajo tierra.

Una mañana cualquiera se dieron percataron de que las cámaras de uno de los postes habían dejado de funcionar. Cuando fueron a revisarlas se dieron cuenta de que tubo de PVD aparecía doblado al pie del poste. el cableado de las tres cámaras había sido arrancado. Además, la cinta aislante que unía los cables de cada cámara había desaparecido. Había sido desenrollada dejando su pegajosa marca, pero la cinta no estaba. Ni allí ni en ningún lado.

Al revisar las grabaciones, pudieron observar que las tres cámaras habían ido a negro a las 20:30 de la tarde/noche anterior. Tampoco se veía acercarse al responsable del sabotaje.

Entonces decidieron revisar la grabación de las otras cámaras, que se encontraban en un poste idéntico a unos 60 metros. En una de ellas debería verse el poste saboteado. Quizá así pudiesen pillar al autor. Pero en la grabación no se veía nada.

Los orbes, y no solo estos, sino que también los objetos con apariencia evidentemente mecánica continuaron apareciendo en la época en la que Bigelow se hizo con la propiedad del rancho.

En una ocasión, incluso se vio un tipo nuevo de orbe. Eran pequeños, del tamaño de una pelota de golf y de un rojo intenso. Durante 7 horas aterrorizaron al ganado, y de forma que parecía inteligente, lo dirigían hacia un talud de 5 metros bajo el cual discurría el arroyo. Hubo varias heridas y rupturas de patas aquella noche. Incluso Terry  estuvo a punto de caer por un terraplén montado en el caballo con el que intentaba controlar a los animales.

 

Los binoculares de visión nocturna permitieron también a los investigadores en varios momentos observar luces y objetos que no eran visibles a simple vista, como una gran esfera en medio de un prado que apareció de la nada y posteriormente desapareció de igual manera,

O una gran masa negra sobre unos árboles que hacía sentir al investigador la obsesiva idea de que esa masa le estaba diciendo: «Te estamos mirando», hasta que terminaba perdiéndose poco a poco en la lejanía.

En otra ocasión también los binoculares de visión nocturna jugaron un importante papel. Una pareja de investigadores se encontraban en la cresta, observando un prado desde lo alto. Eran las 2:30 de la mañana y habían decidido recoger el equipo y desplazarse a otro punto del rancho, cuando uno de ellos vio una pequeña luz en la pista, a unos 40 metros por debajo de ellos. En un principio pensó que se trataría de algún trozo de vidrio que reflejaba la luz natural,, pero a medida que lo miraba, le parecía que se iba haciendo más grande. Advirtió a su compañero, y aunque ya los habían recogido, desempaquetaron los prismáticos de visión nocturna y la cámara de fotos montada sobre un trípode.

El investigador que operaba la cámara solo vio una luz que fue creciendo hasta llegar a tener lo que sería un tamaño de metro y medio y luego volvió a mermar hasta desaparecer.

El resultado de las fotos fue una simple luz borrosa y muy tenue

El encargado de observar a través de los prismáticos tuvo una visión mucho más fructífera:

La luz se convirtió en un túnel del que una figura negra sin rostro, de un metro ochenta de altura, y corpulenta salió arrastrándose y perdiéndose en la oscuridad de la noche. Tras eso el túnel se cerró gradualmente.

Tras una angustiosa espera de 15 minutos en las que no sabían si eran el objetivo de aquella criatura, decidieron bajar por el terraplén y observar el lugar de la aparición. Lo único que percibieron fue un olor a  azufre. Ni restos de radiación ni alteraciones del campo magnético. Tampoco al día siguiente ya de día, encontraron huellas físicas sobre el terreno.

El NIDS también recurrió a otro tipo de investigadores además de los estrictamente científicos: En 4 ocasiones diferentes, se invitó a personas con capacidades de «visión remota» a realizar experiencias con el rancho como objetivo.

Puede que esto de la visión remota te suene a magufada, pero lo cierto es que el mismo gobierno de los Estados Unidos ha tenido a través de la CIA y la DIA prolongados programas de estudio de este tema.

Estas personas, sin conocer el lugar ni sus antecedentes, eran capaces de describirlo sin visitarlo, indicando los puntos en los que se habían dado sucesos extraños, hablando de energías perturbadoras, elementos Inter dimensionales como drones capaces de realizar mutilaciones de ganado, y actividades militares, algunas de ellas bajo tierra.

En 1999, Bigelow contrató a un matrimonio, los Díetz, para que viviesen en el rancho y lo cuidasen,  así lo hicieron durante 19 años, permaneciendo allí incluso tras la venta del rancho y la llegada del nuevo propietario en 2016.

Debido al acuerdo de confidencialidad firmado con Bigelow, no habían hablado públicamente hasta 2020.

También hablaron de ruidos en el subsuelo, ruidos de pasos por la casa, olores extraños, orbes, luces en el cielo, la sensación de estar vigilados,… más de lo mismo.

Aunque todas las actividades del NIDS en el rancho  fueron confidenciales, en 2002 el periodista de las Vegas George Knapp recibió permiso para publicar dos artículos en los que se hablaba de lo que sucedía en el rancho. Posteriormente en 2006 se publicaría un libro llamado «Hunt for the Skinwalker» del mismo periodista junto al físico Colm A. Kelleher, del NIDS, que ha sido esencial para conocer todo esto que te estoy contando.

A raíz de esto, comenzaron a desatarse numerosas teorías conspirativas sobre el NIDS y el rancho. Como que Bigelow había recuperado tecnología extraterrestre en el rancho (recuerda esto), se les relacionó con experimentos genéticos y oscuros tratos con el gobierno (recuerda esto también).

En octubre de 2021 ha sido publicado otro libro por el mismo periodista, el físico del NIDS Colm A. Kelleher y el físico Jim Lacatski. Que aclara una época de la que no había demasiados datos y en la que se involucraba el rancho Skinwalker y Robert Bigelow con el gobierno estadounidense. Se llama Skinwalkers en el pentágono, y de momento, solo está disponible en inglés.

¿Recuerdas en los famosos artículos del NY Times de 2017 en los que se hablaba de 22 millones dados a Bigelow para investigar ovnis y toda la conspiración que se levantó al respecto? Todo aquel follón que acabó desembocando en la presentación en junio de 2021 de un informe que reconocía que algo hay pero no se sabe el qué, y que es posible que afecte a la seguridad nacional…

Pues eso también se menciona y se explica, pero no me voy a meter en ello, porque nos sacaría mucho del tema que hoy nos atañe para meternos en el peliagudo mundo que mezcla los ovnis, los gobiernos, los ejércitos y la empresa privada. Te lo resumo brevemente:

En 2007, el mencionado Dr. Lacatski, de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) se puso en contacto con Bigelow pues estaba interesado en los Ovnis y en visitar el Rancho. Bigelow habló con su amigo, el Senador Harry Reid, y este puso en marcha la maquinaria para que arrancase el denominado AAWSAP, el Programa de Aplicaciones de Sistemas de Armas Aeroespaciales Avanzadas. El objetivo del proyecto era confirmar si los OVNIs suponían una potencial amenaza. Se hizo una oferta, la propuesta de Bigelow fue la elegida, y el proyecto duró oficialmente hasta 2010, cuando se terminó el presupuesto asignado que finalmente ascendió a 22 millones de dólares, destinado a BAASS: Bigelow Aerospace Advanced Space Studios. (no confundir con Bigelow Aerospace a secas, que es la empresa aeronáutica de Robert Bigelow). Según el libro, en los artículos del New York Times se mezclan dos cosas, pues hablan del proyecto AATIP que es posterior, y que no se benefició de esos 22 millones de dólares. El proyecto AATIP estaba enfocado a casos relacionados con el ejército.

En el libro se advierte que se han modificado nombres para preservar la intimidad de algunos implicados, ya que tiene una característica que me ha resultado curiosa: El texto está revisado y aprobado por el pentágono, y uno de los requisitos para esto es que los nombres en los que se diese información personal sensible, y de personal de inteligencia en activo, debían ser sustituidos por nombres ficticios.  No sé si esta aprobación implicará algún otro tipo de censura. Pero el pentágono se asegura que el contenido del libro no tiene por qué corresponderse con la opinión del departamento de defensa o el gobierno de los estados unidos, ni que el hecho de que esté autorizado respalda la exactitud de los datos publicados.

AAWSAP y BAASS creó una completísima base de datos con los datos que fueron recopilando sus investigadores en muchos e importantes casos nacionales e internacionales, y en ubicaciones en las que se producían fenómenos extraños. Pero además hizo otra cosa. A cambio de una importante inyección de capital, consiguió acceso ILIMITADO a la base de datos del MUFON, con lo que se garantizó una ingente cantidad de información.

Uno de los puntos en los que se realizaron investigaciones, fue, evidentemente, el rancho Skinwalker.
Se tecnificó mucho en cuanto a vigilancia ambiental y sensores de diferentes tipos, se profundizó en la experimentación con visión remota, y se introdujeron estudios utilizando plantas como biosensores de alteraciones electromagnéticas.

Los sucesos continuaron en la línea de los ya narrados, esta vez con testigos gubernamentales, de inteligencia y militares: Avistamiento de luces, animales sacados de pesadillas quiméricas, alteraciones repentinas de temperatura en algunos lugares concretos, militares curtidos con formación científica que sin venir a cuento comenzaban a sentir pánico, y al mirar con binoculares de visión nocturna descubrían que cerca de ellos había un «algo» que no se observaba a simple vista.

Pero en esta época en la que el pentágono estuvo involucrado en el rancho Skinwalker se pudo constatar lo que podríamos llamar el «fenómeno autoestopista».

Además de las experiencias típicas que ya hemos comentado, comenzó a confirmarse en varios casos la circunstancia de que algunas personas que permanecían un tiempo en el rancho acababan «llevándose a casa» el fenómeno. Es decir: Investigadores o personas que eran invitadas al lugar, al regresar a sus casas, sufrían en estas la visita de sombras durante la noche, orbes, fenómenos poltergeist, la visita en sus jardines de grandes lobos bípedos o incluso afecciones raras a la salud. Y no solamente ellos, sino que estos fenómenos se extendían a su núcleo familiar incluso a allegados que no convivían con ellos. Como si se tratase de algún tipo de «infección contagiosa»
Un suceso llamativo ocurrió el 7 de febrero de 2011. cuando el proyecto AAWSAP ya había concluido oficialmente.  Un guarda de seguridad que hacía la ronda junto a un perro cerca de uno de los edificios abandonados de cuando en el rancho estaba dividido en dos granjas. Estos edificios semi derruidos siempre han tenido una carga especial en el ambiente…

El guarda entró al edificio siguiendo al perro, pues no era habitual que el can entrase dentro de las destartaladas estructuras. Notó que los cabellos de la nuca se le ponían de punta, e intuyendo que algo iba a ocurrir, apoyó la linterna sobre un estante y la apagó. El ambiente parecía espesarse y sintió que no estaba solo en la oscuridad.   Entonces ordenó mentalmente «muéstrate». Al poco, la linterna, que nadie estaba tocando, se encendió y se apagó. Cegado por el fogonazo y parcialmente «acongojado», se obligó a repetir el experimento. Tras la orden mental «muéstrate», la linterna parpadeó dos veces. Durante el parpadeo no había visto nada, sólo sentía la presencia a su alrededor. Estiró el brazo, agarró la linterna, la encendió y salió del edificio.
Se trataba quizá del más claro caso de comunicación con el fenómeno.

En 2016, Bigelow, frustrado tras ver que el estudio de los fenómenos del rancho eran aleatorios, y pese a mostrarse inteligentes, desafiaban todo intento de comunicación o simplemente de ser definidos, decide pasar el testigo del rancho a alguien que en un principio decidió permanecer en el anonimato, pero que tiempo más tarde se descubrió que se trataba del también magnate inmobiliario de Utah Brandon Fugal.
Un hombre escéptico que compró el rancho pensando que iba a encontrar una solución natural al misterio que escondía, pero que debido a sus creencias mormonas tampoco niega la posible existencia de otros mundos y universos paralelos.

Fugal no quería que se conociese que era él quien había comprado el rancho, por miedo a que eso le hiciese parecer menos serio de cara a sus otros proyectos empresariales.
Invirtió en equipar tecnológicamente el rancho para realizar un mejor seguimiento de los fenómenos. Así como para mantenerlo vigilado con seguridad 24 horas, 7 días a la semana.

Se rodeó de un equipo de científicos, ingenieros y guardeses que vigilasen el rancho sin descanso.

Lo cierto es que siguió registrando fenómenos inexplicables. Lecturas extrañas en los sensores, ganado mutilado, luces en la noche, problemas físicos en el personal, radiación…

En 2019 un equipo de Canal Historia se desplazó durante 4 meses a la propiedad, para grabar el día a día de las investigaciones en el rancho, lo cual ha dado como resultado una serie con de momento dos temporadas llamadas «El secreto del Rancho Skinwalker». He de reconocer que como no se encuentra en ninguna plataforma de streaming accesible desde España, no he podido ver más que algún fragmento suelto, en el que se ve como aplican diferentes tecnologías en el estudio del rancho, mediante las cuales descubren anomalías en el terreno, como aparecen animales muertos vinculados a avistamientos ovnis, o como tienen problemas en el momento de realizar cualquier prospección subterránea.
Según Brandon Fugal, el equipo de producción de esta serie fue el que consiguió que consintiera que fuese desvelada su identidad. También asegura que todas las situaciones que se muestran en la serie son reales, pues esa era una de sus condiciones a la hora de dar vía libre al rodaje de los episodios, debido a que no quería empañar con ficción el trabajo científico que estaba realizando en el rancho.

Y así hemos llegado al momento actual, en el que hemos de suponer que se siguen produciendo fenómenos extraños en el rancho Skinwalker.

Ahora que hemos visto los fenómenos, ¿Qué te parece si exploramos un poco las distintas hipótesis que se han planteado sobre el fenómeno? A ver con cual te quedas…

EL FRAUDE:

¿Cabe la posibilidad de que toda o parte de la fenomenología en el rancho (y por extensión en toda la zona) sea inventada, exagerada o falsificada intencionadamente?

 LA MALDICION INDIA:

Debido a las desavenencias entre navajos y utes, los primeros lanzan a los segundos la maldición del Skinwalker: Ese ser que a través de hacer el mal ha conseguido un gran poder místico que le permite transformarse en un animal destinado a arrebatar vidas y almas.

SERES CRIPTOZOOLÓGICOS:

La presencia de seres criptozoológicos como el Bigfoot, el Sasquatch o el Yeti se ha visto rodeada en ocasiones de otras fenomenologías paranormales. ¿Sería posible que algún ser de ese tipo habitase la zona del rancho?

FENÓMENOS GEOLÓGICOS NATURALES:

Existe una teoría, llamada Teoría de la Tensión tectónica, que vincula los movimientos geológicos con la liberación de energía electromagnética, que desencadenaría la aparición de las llamadas «luces de los terremotos» o incluso radiaciones de baja frecuencia capaces de provocar alucinaciones.

En la época del NIDS se cotejaron las bases de datos sismológicos del servicio geológico de los Estados Unidos con los sucesos en el rancho, y no se encontró correlación aparente.

Tampoco se localizaron sustancias psicoactivas en el entorno que pudiesen producir alucinaciones, como plantas con capacidades alucinógenas.

Eso sí, tengamos en cuenta que en UTAH se lleva practicando el Fracking desde hace décadas. Por si no lo sabes esta es una forma de extracción de hidrocarburos para la cual se inyecta perfora el suelo y se inyecta agua a presión mezclada con compuestos químicos que fracturan la roca, y facilitan la salida de los hidrocarburos.  Estos productos no provocan alucinaciones, pero si pueden provocar enfermedades a personas o al ganado, por ejemplo, contaminando acuíferos.

Por otro lado, hay algo que puede alterar los niveles de radiación en la zona. Y son los residuos que llegaron hasta la zona provenientes de la Zona de pruebas nucleares de Nevada, donde desde los años 50 hasta el 92 se llevaron a cabo más de 925 explosiones atómicas.

CIVILIZACIÓN TERRESTRE AVANZADA:

Un grupo de humanos con acceso a tecnología avanzada (Prescindamos de entrar a valorar la procedencia de esa tecnología) y que persiste de forma oculta a la sociedad actual está realizando en la zona algún tipo de proyecto que desconocemos.

 

HIPÓTESIS EXTRATERRESTRE:

Los fenómenos aéreos estarían vinculados a vehículos o sondas de origen extraterrestres, tanto incluyendo la posibilidad de que nos estén visitando, como la de que lleven aquí desde tiempo antiguo.

INTELIGENCIA PRECOGNITIVA Y NO HUMANA:

Según la hipótesis ultraterrestre de Keel, podríamos afirmar que, en la tierra, además de los humanos, coexisten otras inteligencias que interactúan con los humanos cuando les conviene. ¿Es posible que una de estas inteligencias haya estado provocando los fenómenos durante todo el tiempo?

DMT

Es conocido desde hace tiempo que la Dimetiltriptamina (DMT), presente en muchas plantas e incluso producida por el cerebro humano, produce en muchos casos alucinaciones relacionadas con seres extraterrestres e inteligencias superiores. De hecho, es uno de los psicoactivos relacionados con las experiencias chamánicas. Dado que ya habíamos hablado de que se estudiaron las plantas y no se encontró nada susceptible de provocar tales alucinaciones, ¿Es posible que algún factor provoque que en el rancho el cerebro produzca un alto nivel de DMT? 

Y yendo un poco más allá… ¿Es posible que como aventuró el psiquiatra Rick Strassman en los 90 las alucinaciones prácticamente idénticas pueden indicar una vivencia objetiva, es decir, que, en lugar de simples alucinaciones, el DMT abriese una puerta a la percepción de otras realidades?

HIPOTESIS INTERDIMENSIONAL:

Otra de las posibilidades que se mencionan, es que en la zona del rancho se produzca algún fenómeno interdimensional que una este espacio tiempo con otros lugares, otras dimensiones incluso otros tiempos. ¿Quizá un agujero de gusano o un portal entre multiversos?

MILITAR:

El área estaría siendo utilizada para la realización de pruebas y experimentación militar de alto secreto. Tecnología, camuflaje, aeronaves, guerra psicológica, técnicas de combate… Curiosamente, como antes te he comentado, cuando se realizaron experimentos de visión remota, varios de los «visionarios» observaron actividad militar, incluso subterránea. En la época del BAASS Bigelow intentó confirmar alguna información que pudiese aclarar este particular, por ejemplo, intentando reunirse con la AFOSI (el departamento de Investigaciones especiales de la fuerza aérea), pero hasta donde se ha hecho público, esto no llegó a cuajar. 

EL METEORITO:

La zona, como hemos mencionado es rica en hidrocarburos y minerales. Entre estos minerales se encuentra la gilsonita. Es un mineral que se ha relacionado con los meteoritos, y por ello hay teorías que indican que la cuenca del Uintah puede ser consecuencia de un cráter meteórico. Este meteorito podría ser el causante de presencia de algún tipo de energía o campo magnético alterado que propiciase los fenómenos.

Seguro que me dejo alguna, no en vano, ya te he dicho que el lugar es ideal para desarrollar teorías conspirativas, pero probablemente estas sean las más generales y las más mencionadas. No sé si la explicación a los misterios del rancho Skinwalker y sus alrededores será una de estas, o una combinación de varias, o ninguna de ellas. ¿Tú qué opinas?

Llegados a este punto, tengo que decir lo mismo que te digo siempre: Que cuanto más meto la nariz en un caso, más dudas se me plantean sobre él.

Vayamos por partes: Dividamos la historia del rancho por etapas:

En los tiempos previos a que los Sherman ocupasen el rancho, en la zona ya existían las leyendas sobre el Skinwalker y la amplísima casuística ufológica, así como no eran desconocidos para los habitantes de la cuenca del Uintah los casos de mutilación de ganado. Lo cierto es que incluso en las pesquisas de los investigadores locales en un principio y de los miembros del NIDS y el BAASS después, queda claro que en toda la cuenca se han dado durante mucho tiempo fenómenos extraños. Entonces: ¿Es el rancho Skinwalker realmente el epicentro del fenómeno o como se suele decir, unos crían la fama y otros cardan la lana? ¿Hay realmente más fenómenos en el rancho que en el resto de la zona? ¿O es que simplemente hemos concentrado la vista en ese terreno, y al ser más observado hay más registros de fenomenología?

Sobre la leyenda de la maldición de los navajos sobre los ute… ¿Es mitología pura y dura? ¿O realmente hay un conocimiento ancestral, una relación con quizá otros planos de conciencia, que desde nuestra visión occidentalizada obviamos pero que para sociedades que quizá podríamos definir como «más espiritualizadas» son parte real de nuestro entorno? ¿Es todo este mundo chamánico consecuencia como decíamos de las alucinaciones provocadas por ciertas drogas rituales? ¿O más bien esas drogas rituales abren puertas a cosas que no conocemos?

¿Cuál es la línea que separa realmente lo ufológico de lo criptozoológico y de lo paranormal? No son pocos los casos en los que se mezclan seres extraños de apariencia animalesca con avistamientos de luces en el cielo. U OVNIS con fenómenos paranormales como telepatía o fenómenos generalmente vinculados a los poltergeists.

¿Quién era ese señor que bajo su ropa llevaba un deslumbrante atuendo azul que apareció en el rancho en 1915 para decir a los habitantes que había algunas zonas del rancho en las que no se debía excavar? El detalle del traje deslumbrante azul quizá nos evoca tiempos posteriores, en plena era platillista. ¿Pero y la recomendación de no excavar?
Finalmente esa recomendación ha ido llegando hasta la actualidad. Según los Sherman, en el contrato de compraventa había una cláusula que indicaba que los propietarios tenían que pedir permiso a los antiguos dueños antes de realizar cualquier excavación. Esto podría tener una explicación más prosaica que la del consejo de un extraño señor con ropas deslumbrantes, pues en algunos estados, como por ejemplo en Utah, en el que abundan los yacimientos de mineral y petróleo, existe lo que se llama derechos de superficie y derechos minerales. Uno puede vender un terreno, pero dejar sin vender lo que hay debajo, o vender lo subterráneo y no la superficie…

Una vez que los Sherman llegan al rancho, repasemos, por ejemplo, su primer encuentro: El extraño lobo gigante llega, se acerca como si se tratase de un perrillo curioso, se deja acariciar por el abuelo Sherman, y de repente se lanza sobre un ternero desprevenido de forma que hacen falta tres tiros con una magnum para que lo suelte. Al cuarto disparo el lobo lo único que hace es mirar desafiante. Cambio de arma por un rifle. Al primer tiro, el lobo pierde un trozo de carne, que posteriormente huele a carne podrida. Al siguiente el lobo se marcha trotando. Sherman y su hijo le persiguen y cuando le pierden de vista siguen el rastro de las huellas (no hay rastro de sangre), hasta que, en medio de un barrizal, las huellas desaparecen. El lobo se ha evaporado.

Ante esto solo tenemos dos posibilidades: Un animal similar a un lobo con unas características fantásticas apareció en el terreno y tras montar el show desapareció, o que el episodio no fuese tal y como nos lo contaron.

Para no ser repetitivos, el mismo esquema lo podemos aplicar al resto de fenómenos que vivieron los Sherman. Los OVNIS, los orbes, los fenómenos poltergeist… ¿Sucedieron todos los asombrosos hechos tal y como nos los contaron?

De no ser así… ¿Qué motivación podían tener para adornarlos, exagerarlos o incluso inventarlos?
Los Sherman habían comprado el rancho con toda la ilusión del mundo y a buen precio, con las condiciones perfectas para criar su ganado. Esta era su prioridad: El cuidado de su ganado. No ganar notoriedad ni la especulación inmobiliaria, ni nada parecido. Todo este asunto melló tanto en su reputación que la señora Shermann llegó a perder su trabajo en el banco. ¿Por qué si los sucesos no eran reales iban a montar esa historia que les iba a hacer abandonar el rancho y buscarse otro?

Sherman siempre tuvo la duda de si lo que estaban viviendo era algún tipo de experimentación gubernamental. Si los objetos que veían por los cielos eran prototipos militares, y los fenómenos que vivían eran algún tipo de guerra psicológica para echarlos del lugar o algo similar.

En los 80 se experimentó con un proyecto secreto: El Tacit Blue, que, si lo buscas en internet, podrás ver que se trataba de un avión que tenía cierta similitud con un frigorífico volante, que es como describieron los Sherman uno de los objetos que avistaron. El problema es que el Tacit Blue voló entre el 82 y el 85, y en el 96 se expuso en el Museo de la Fuerza Aerea, como un proyecto ya retirado. Por otro lado, el Tacit Blue era un avión furtivo al radar, pero ni mucho menos era silencioso, ni tenía la posibilidad de posarse en un prado e ir saltando vayas elevándose en vertical.

 

Lo mismo ocurre con los Stealth f-117 y el B-2, si los quisiéramos «culpar» de ser los ovnis triangulares que vieron en el rancho. No me imagino a un B-2 volando a la velocidad de un coche que avanza por una pista rural, por muy deprisa que vaya.

¿Y qué decir de las mutilaciones de ganado? No eran exclusivas del rancho, pero… ¿qué depredador va por ahí dejando animales desangrados sin una sola gota de sangre en el entorno y haciendo cortes y evisceraciones con precisión y limpieza quirúrgicas? ¿Y qué depredador deja en varias ocasiones un olor químico en la zona? ¿El famoso ratón hocicudo?
¿Y en cuanto a los orbes? ¿Rayos en bola? ¿Luces sísmicas? ¿Gases del pantano casi en pleno desierto? ¿Cuál de estos fenómenos tiene la capacidad de comportarse de una forma aparentemente inteligente, «jugando» con los animales o incluso acercándose a las personas y provocándoles una irracional sensación de pánico?

Entonces llegó Bob Bigelow y compró el rancho a los Sherman.

Yo, personalmente estoy convencido de que si este señor, hombre de negocios sin un pelo de tonto, no hubiera estado seguro de que en el rancho realmente ocurría algo, no lo hubiese comprado. Como él ha dicho en más de una ocasión, la suya ha sido la iniciativa privada que más dinero ha destinado al estudio de los fenómenos extraños.  Y se lo tomaba muy en serio, solo hay que echar un ojo al plantel de asesores científicos con los que contaba el NIDS.

¡Y los fenómenos continuaron! No solo en presencia de Sherman, que seguía trabajando en la finca, sino también de los científicos que Bigelow destinó al lugar. Y posteriormente a los Dietz, los guardeses que contrató Bigelow en 1999. ¡Demasiados testigos para ser una invención!

Y posteriormente, por si fuese poco, Bigelow involucró al gobierno de los estados unidos en la investigación del rancho, dentro del programa de Aplicaciones de Sistemas de Armas Aeroespaciales Avanzadas. Testigos miembros del ejército y de agencias de inteligencia visitaron el rancho y tuvieron experiencias.

Además, se daba otro fenómeno: el del autostopista. Los visitantes del rancho se marchaban «infectados» a sus casas, viviendo allí fenómenos extraños que se contagiaban a su entorno y a su familia. ¿Cómo era posible esto dentro de un círculo de confidencialidad? ¿Cómo es posible que el vecino de un ingeniero militar vea en el jardín de este un enorme lobo que camina erguido? ¿O que su familia, que desconoce los pormenores de su trabajo, vea orbes y sombras dentro de su casa en el estado de Virginia?

Permíteme hacer aquí otro paréntesis para hablar de otro de los libros que he utilizado para documentar este caso. No he hablado de él, porque me ha parecido tan fantástico que he llegado a dudar de si lo que cuenta es cierto, o se trata de una novela de ficción. Se trata de «Perdido en el Rancho Skinwalker» donde un supuesto trabajador de seguridad en el rancho cuenta sus vivencias en el lugar, y lo que se «llevó a casa» de recuerdo.

Unos años después de terminar su contrato con el gobierno, lo que está seguro es que Bigelow se ha formado la que probablemente sea la base de datos mejor documentada y organizada sobre este tipo de fenómenos. ¡Quién la pillara!

En 2016 decide deshacerse del rancho. Según él, porque se siente frustrado porque no consigue más que recopilar sucesos extraños sin conseguir un vínculo entre ellos, o una comunicación con la entidad responsable de los fenómenos. ¿Pero fue esto lo único que se llevó en claro Bigelow?

Dicen las lenguas conspirativas que consiguió lo que andaba buscando: Restos de tecnología alienígena que le valdrían para obtener avances en sus negocios aeroespaciales. Aunque de momento eso no ha sido corroborado, y Bigelow Aerospace de hecho sigue en standby con todo su personal despedido tras la pandemia. El magnate actualmente anda más encaminado en encontrar «vida después de la muerte».

La cuestión es que como te decía, en 2016 vendió el terreno a Adamantium Real Estate, es decir, a Brandon Fugal, otro magnate inmobiliario de Utah. A priori escéptico, pero que tiene la intención de encontrar una explicación racional a los fenómenos en el rancho.

Aquí hay algo que me resulta curioso: Si uno es escéptico… ¿Qué le lleva a comprar un rancho, fortificarlo, equiparlo con alta tecnología, buscando el único beneficio de «buscar una explicación mundana al asunto»? Todo eso cuesta una pasta para tan poco rédito…

Aunque todo era muy confidencial, en 2019 Canal Historia y la productora Prometheus consiguieron ser invitados al rancho, y mostrar las tripas de la investigación de Fugal

De momento han salido dos temporadas, las cuales he visto como te he dicho antes, algún episodio a trozos y en inglés, pues no las he encontrado en ninguna plataforma de contenidos.

La verdad es que, aunque Fugal jura y perjura por su reputación que todo lo que se muestra en la serie es real… Yo no pongo la mano en el fuego por qué porcentaje de lo que se muestra es real y qué porcentaje show televisivo. ¿Podía ser este asunto de la explotación mediática lo que llevó a Fugal a comprar el rancho?

Finalmente, tras todos estos años de investigación, nadie parece haber dado con el origen de los fenómenos extraños que ocurren en el rancho… ¿Qué es lo que pasa en toda esa zona de Utah y concretamente el Rancho Skinwalker? ¿Cuál o cuáles de las hipótesis existentes pueden explicar con coherencia y sin contradecirse entre sí los sucesos en esas tierras?

Al margen de los dos libros de George Knapp que hablan de la época de Bigelow en la propiedad, no se ha filtrado mucho más… ¿Descubrió el magnate algo más de lo que cuenta?

¿Resolveremos algún día los enigmas que rodean al Rancho Skinwalker?
A estas interrogantes y a alguna más que se me ocurre, yo no tengo una respuesta.

Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.

Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.
Por lo demás, te recuerdo que, si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través Facebook, Instagram, Twitter, Telegram y por supuesto de los comentarios y la comunidad de Ivoox. Suscríbete a este podcast para estar al día cuando publique nuevos episodios y no olvides darle al me gusta, para que así, este humilde curioso sepa que estás ahí y siga contándote cosas.

Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.