Fecha de publicación: 22/Junio/2021

Duración: 01:10:09

En 1973 Charles Hickson y Calvin Parker tienen un encuentro con un OVNI mientras pescan en el río Pascagoula y son llevados a bordo del objeto por tres humanoides de pesadilla. Desde entonces sus vidas no serían las mismas.

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NOTA: Texto registrado en el RPI

¡Hola! ¿Has vuelto? Espero que estés bien. Te doy nuevamente la bienvenida a mi rincón, donde entre libros, documentos, legajos, y cajones llenos de pruebas y objetos asombrosos, repaso junto a ti los más misteriosos sucesos.

Llegas precisamente en el momento en el que termino de revisar un caso de esos que me encantan. Ya sé que siempre digo lo mismo, pero es que en esta ocasión no puede ser más cierto: Hoy quiero contarte un verdadero clásico dentro de su categoría.

Nuevamente vuelvo a traerte una ración de mis tan queridos objetos voladores no identificados. Hoy aliñada con un encuentro demasiado cercano con seres humanoides, y una abducción doble, tras la cual cada uno de los testigos tomó una actitud diferente ante lo que les había sucedido, y las consecuencias que esto tendría en sus vidas a partir de ese momento.

Se trata de un caso con enjundia. No en vano nombres tan relevantes como el mismísimo Josef Allen Hynek o Budd Hopkins lo investigaron en primera persona.

Lo que en un principio se trataría del encuentro cercano y la abducción de un par de hombres, y que hizo correr ríos de tinta en la prensa de la época, acabó con los años desvelando más personas que aseguran que vieron algo extraño aquella misma noche, o que ambos testigos principales vivieron experiencias anteriores y posteriores.

Hoy en día, solo uno de los dos vive, y pese a ser el más reticente a hablar y que ha permanecido prácticamente alejado de toda relevancia pública, finalmente ha tomado la decisión de poner en manos del público su propia visión de los hechos a través, de momento, de dos libros en los que intercala la narración de sus vivencias con documentación sobre el caso.

Esta persona tiene incluso un perfil en una conocida red social, en la que este humilde curioso ha conseguido formularle alguna pregunta, recibiendo siempre escueta, pero también amable respuesta.

Una vez más, me he encontrado con que además del «relato corto» por así llamarlo, en el que por lo general se resume el caso, hay muchos matices e hilos de los que tirar que yo desconocía antes de meter la nariz un poco más a fondo en este asunto. Intentaré compartir contigo toda esta información que he recopilado.

¿Qué te parece si mientras vas tomando asiento, te preparo una buena taza de té caliente? Es un acompañamiento perfecto para la historia que voy a relatarte.

 Seguro que, si eres una persona avispada, o si has seguido las pistas que a lo largo del mes voy dejando por las redes, ya habrás adivinado sin necesidad de la taseomancia de la profesora Trelawney

(Trelowny) que el caso que hoy te traigo es el archiconocido «Encuentro en Pascagoula».

 En este viaje vamos a tomar nuestra máquina del tiempo particular para retroceder a principios de los años 70 del siglo pasado.

 Y vamos a volar a una zona en la cual quizá mi imagen esté influenciada por los comics de aventuras que veía de pequeño, en las que unos jovenzuelos Tom Sawyer y Huckleberry Finn surgidos de la pluma de Mark Twain vivían de una forma sencilla en un pueblo ficticio de Missouri a orillas de un río que era el hilo conductor de las vidas de los lugareños…

El río de aquellas historias es el Mississippi, que, por supuesto pasa y hace de frontera natural en el estado norteamericano que lleva el mismo nombre, y es donde hoy nos vamos a quedar.

Por aquella época, quizá un poco más tarde, también leí otro libro que me dejó marca. Se titula «El río de los castores» de Fernando Martinez Gil, y en este el rio era una especie de hermano mayor de todos y cada uno de los seres que vivían en sus riberas.  De este título, por cierto, tengo comprados ejemplares que he ido encontrando por ahí para regalar a mis sobrinas cuando lleguen a una edad apropiada…

 Y disculpa que insista con esto de los cauces fluviales… Pero es que me da la sensación de que los ríos marcan, y mucho la historia de los lugares, y por supuesto, el carácter y el estilo de vida de las personas que habitan en sus márgenes.

 Tras este apunte, vamos a regresar al estado de Mississippi. Situado al sur de los Estados unidos, ha sido históricamente un estado ligado a la agricultura y a la ganadería. Eran remarcables sus latifundios dedicados al cultivo algodonero, en épocas en las que la esclavitud no estaba mal vista. Como consecuencia de esto, en 1940 la población era mayoritariamente afroamericana. Actualmente esta proporción ha variado, siendo hoy en día un 36% de la población. Te contaré un dato curioso al respecto: El estado de Mississippi fue el último en abolir la esclavitud oficialmente, y esto ocurrió en febrero de 2013, cuando alguien se dio cuenta de que faltaba un último trámite por realizar, pues no se había enviado una copia de la enmienda a los archivos federales… 

Ideológica y políticamente se trata de un estado con mayoría conservadora y protestante, lo cual le ha hecho poseer rígidas leyes en cuanto a los juegos de azar y las bebidas alcohólicas. Por ejemplo, los casinos no se permitieron hasta 1990, y solamente en embarcaciones en los ríos. Tras el paso del huracán Katrina se permitió la reconstrucción de alguno de los casinos en tierra, pero con muchas limitaciones.

Considerado dentro del «cinturón bíblico», el estado de Mississippi tampoco es muy amigo de las libertades de índole sexual, y autorizó tras la legalización del matrimonio homosexual en el país, la ley de protección de libertad de conciencia, lo cual permite a los funcionarios, fotógrafos, pasteleros y cualquier otro gremio, negar sus servicios para la celebración de bodas homosexuales, o incluso a médicos y sanitarios negarse a procedimientos de reasignación de sexo, terapias de fertilidad o a dar consejo psicológico a personas homosexuales. Por supuesto, el tener una orientación sexual distinta a la tradicionalmente heterosexual puede ser causa de no ser contratado o quedarse sin trabajo.

Entre 1950 y 1960 se comenzó un empujón hacia una industrialización más diversificada que continúa hoy en día.

 Y después de hacernos una idea de cómo están las cosas en el estado de Mississippi, vamos a centrarnos en el sur mismo del estado. En la costa del Golfo de México y más concretamente en lo que se viene a llamar el «Seno del Mississippi» desemboca el rio Pascagoula. Este rio forma en su curso más inferior una amplia zona de canales, zona pantanosa y lo que se llaman bayous, que es un entramado de riachuelos y pequeños meandros. Y en la época de aguas bajas, las oscilaciones de las mareas se aprecian a más de 60 km de la costa, rio arriba.

A los márgenes de su desembocadura se encuentran la población de Pascagoula, que recibe el nombre del río, y la de Gautier.

En esta zona, como mencionaba antes, todo se ve influenciado por el río… Varios astilleros dedicados a la construcción de embarcaciones, marisquerías, muelles destinados al transporte de grano…

Y fue aquí, precisamente… Entre Gautier y Pascagoula, junto al puente de la autopista 90 donde tuvo lugar el caso que te voy a relatar.

 Y ahora que ya te haces una idea del entorno, te hablaré de los protagonistas de la historia:

 Charles E. Hickson conocía a Calvin Ray Parker Junior desde que este era un niño. Era hijo de su amigo Calvin Ray Parker.

 Se llevaban 23 años, y el joven Calvin había trabado amistad de pequeño con los hijos de Charles. Las dos familias se llevaban muy bien y compartían muchos momentos.

 Con el tiempo, y tras numerosas jornadas de pesca, en las que en ocasiones Charlie compartía con él sus andanzas como veterano en la guerra de Corea, Calvin pasó de considerarle como un amigo de su padre, a tenerlo como amigo propio.

 En 1973, Cuando Calvin ya pensaba en casarse con su novia Waynett, decidió buscar un trabajo que le permitiese más libertad, pues su puesto, en una empresa de maquinaria y soldadura, le obligaba a estar disponible las 24 horas.

Esta pretensión le hizo visitar a Charlie un fin de semana. Este se había trasladado a Gautier, Mississippi, a 6 kilómetros escasos de Pascagoula para trabajar en el astillero de F.B. Walker.

Su intención era conseguir ser contratado en el mismo astillero, y Charlie le dijo que podía ayudarle a lograr un puesto.

Aprovecharon el resto del fin de semana para que Calvin conociese los alrededores. Se movían en el Rambler Hornet amarillo que el joven acababa de estrenar.

Charlie y su mujer, Blanche, vivían en unos apartamentos recién construidos, llamados Collage Villa, a 5 minutos de los astilleros y decidieron acoger a Calvin durante el tiempo que necesitase para buscar un lugar para establecerse por su cuenta. Como el joven no quería suponer una carga pagaría 50 dólares a la semana a la pareja.

 Al final del domingo, Calvin volvió a su casa en Laurel, habiendo acordado que regresaría, ya para quedarse, en un par de semanas. Necesitaba ese tiempo para extinguir su contrato de trabajo anterior y dejarlo todo arreglado.

Finalmente, el joven se presentó en Gautier la mañana del miércoles 3 de octubre.

Charlie le acompañó a las oficinas para formalizar el papeleo y Calvin asistió ese mismo día a las clases de seguridad.

Tras su primera jornada, fueron al apartamento de los Hickson y se instaló. El viernes, día 5, Calvin regresó a Laurel dispuesto a ver a sus padres y visitar a su novia Waynett. Tras llevarla al cine el viernes por la noche y pasar el día del sábado con ella, a las 6 de la tarde la dejó en casa de su futuro suegro, para después regresar a Gautier y disponer del domingo para descansar.

La semana transcurrió con normalidad en el trabajo, y el jueves 11 de octubre, Charlie y Calvin decidieron salir de pesca al río Pascagoula al atardecer, cuando saliesen de trabajar.

A las 5 de la tarde llegaron a casa, recogieron los aparejos y el cebo congelado que tenía Charlie y lo cargaron todo en el Rambler Hornet de Calvin.

 En primer lugar, se situaron para pescar en un punto donde descargaban grano de los barcos, y a veces un poco de cereal caía al agua, atrayendo a los peces. Pero ese día allí no picaba nada excepto los mosquitos, por lo que se dirigieron a la localización alternativa que había previsto Charlie: Junto al viejo astillero de Schaupeter.

Aparcaron el coche a unos 40 metros del viejo muelle en el que se iban a situar, y llegaron hasta allí a través de un caminito que transcurría por una zona sensiblemente abandonada desde el cierre del antiguo astillero y que en situaciones de crecida del rio o mareas vivas se inundaba, por lo que el área estaba sembrada de basura y residuos.

Todo aquel que viva junto al mar conoce esa franja en la que, entre mareas, las aguas depositan todo lo que traen: Algas, basura, hasta troncos he visto en alguna ocasión. Incluso de cadáveres he oído hablar. No en vano se dice que «el mar siempre devuelve los cuerpos. Es más, a la hora de recopilar los datos que te estoy contando, contacté a través de las redes sociales con Calvin, ya que no conseguía ubicar en el mapa el lugar exacto del avistamiento y me transmitió, que, de hecho, el lugar en el que ellas se situaron para pescar actualmente se encuentra anegado por el agua.

El río, antes de su desembocadura se divide en el denominado East river y el west river. Ellos se encontraban en el East river, a la derecha del puente de la autopista 90.

Se había puesto el sol, y la noche estaba clara. Según el calendario estaban a un día de la luna llena.

 Tras un poco fructífero rato en el que solo pescaron un par de peces-gato, casi estaban pensando en cambiar de ubicación cuando Calvin miró hacia atrás, en la dirección en la que habían aparcado el coche, ya que le pareció ver un resplandor azulado, como si hubiese un coche patrulla que se hubiese detenido para revisar su vehículo aparcado en tan recóndito lugar.

Charlie también miró hacia atrás en ese momento, para coger cebo para su azuelo y vio aquella luz.

 Entonces los dos hombres pudieron ver que el resplandor provenía de un objeto de forma ovalada de unos 2 metros y medio de alto y unos 9 de largo, como un gran balón de fútbol americano. Estaba flotando a unos 70 cm del suelo y no se apreciaba ningún soporte que sustentarse el objeto a esa altura. Según Charlie, el objeto se encontraba a unos 20 metros de ellos, entre el coche y el muelle, emitía una especie de zumbido y en la parte superior tenía una especie de cúpula y lo que parecían dos ventanas.

 No era posible distinguir el color de la superficie de aquel dispositivo, pues lo impedía aquella luminosidad azulada que lo rodeaba.

 De repente pareció abrirse una especie de puerta en el objeto, a través de la cual, salió una potente luz, como la que provoca la soldadura eléctrica.

Por si esta visión fuese poco perturbadora, instantáneamente aparecieron por esa abertura 3 seres de un metro y medio de altura, con forma humanoide, pero sin cuello, como si la cabeza apoyase directamente sobre los hombros, de color gris, piel rugosa y unas protuberancias picudas en el lugar en el que deberían estar las orejas y la nariz. Según Calvin, no parecían tener ningún otro rasgo facial identificable, pero Charlie reconoció una hendidura que podría ser la boca.

 Sus brazos, en lugar de en manos con dedos, terminaban en una especie de pinzas, volviendo a las comparativas marinas, similares a las de un bogavante. Había algo en ellos que les recordaba más a máquinas que a individuos vivos.

No tenían pies propiamente dichos, y las piernas terminaban anchándose un poco, como las de los elefantes.

Estos seres no las movían, sino que parecían desplazarse flotando sobre el aire y enseguida se plantaron junto a ellos.

Dos de ellos se encargaron de Charlie, mientras que el tercero se aferró a Calvin. Los dos sintieron que les agarraban por el brazo con esa especie de pinza.

 ¿Es posible que al agarrarles le inyectasen algo?  Lo cierto es que, tras el contacto físico con los seres, notaron una especie de pinchazo acompañado de un ruido como Chssss y se relajaron. A posteriori podrían comprobar una marca compatible con una punción en la zona agarrada por el individuo.

 A partir de ese momento sintieron que flotando y agarrados del brazo, aquellos personajes los llevaban hasta la entrada del ovni. Podían ver y oír, pero no podían realizar ningún movimiento. Ni siquiera hablar.

 Tras ser llevados al ovni, fueron separados y no se volverían a ver hasta el final de aquella experiencia, que cada uno de ellos viviría individualmente.

 Con respecto a Calvin, voy a narrar la experiencia tal y como menciona que ocurrió inicialmente en su libro de 2018, y que como iremos viendo, va siendo modificada con el tiempo.

 El ser le condujo hasta una pequeña habitación, en cuyo interior sucedía algo que suele repetirse en la narración de testigos de experiencias similares: la habitación era muy luminosa, pero era imposible localizar la fuente de la luz, como si surgiese directamente del suelo, las paredes y el techo.

Entonces fue recostado sobre una superficie, una especie de mesa, que tenía una inclinación de 45° con respecto al suelo, aunque en realidad no sintió nada sólido bajo él.

 El ser abandonó la habitación (o eso intuye el testigo) y al momento Calvin escuchó una serie de sonidos. Unos clics provenientes de un objeto sobre él del tamaño de una baraja de cartas y que tenía un color azulado y una base plateada, que tomo varias posiciones a su alrededor.

 Quizá no tenga nada que ver, pero al leer este pasaje de la historia, no he perdido evitar recordar las visitas a mi dentista en las que me han tomado radiografías de piezas dentales, o las veces que por distintas dolencias he tenido que pasar por la sala de Rayos de un hospital: El operador de la máquina te coloca en posición, y abandona la sala para a continuación, desde fuera del alcance de la radiación del dispositivo, «disparar» la foto, momento en el que se escucha un clic característico.

 Tras esto, un ser distinto a los anteriores entró en la habitación. Con una cara más fina que los anteriores, aunque también gris, y un aspecto más humano y agradable, con unos grandes ojos marrones. Este ser le transmitió sensación de seguridad. Calvin escuchó una especie de silbido y a continuación la frase: «no tengas miedo».

Lo extraño de esto es que el ser no llegó a mover los labios. Ese individuo había transmitido el pensamiento directo a su mente.

Entonces algo salió de la pared y comenzó a recorrerle de arriba hacia abajo rodeándole.

Finalmente, el ser que se había comunicado con él abandonó la habitación y volvió uno de los otros, que nuevamente lo agarró del brazo con el consiguiente efecto de relajación.

Entonces igual que al comienzo, lo hizo flotar y por donde habían entrado lo sacó de la nave, y lo volvió a llevar al punto en el que lo habían capturado. Allí quedó, con los brazos abiertos y mirando hacia el río en lugar de hacia la nave.

Lo siguiente que recuerda es a Charlie llamándole, intentando hacerle reaccionar. Al girarse, escuchó un ruido de aire comprimido o viento fuerte, a la vez que pudo observar la nave ascendiendo hasta perderse de vista.

 Charlie recuerda que una vez en el interior de la nave, un objeto similar a un ojo grande salió de la pared y se situó a unos 15 centímetros de su cara, y un momento después comenzó a moverse alrededor de su cuerpo. Como si se tratase de algún tipo de escaneo.

Después de este proceso, los seres volvieron a tomarle de los brazos y le condujeron al exterior. Cuando dejaron de agarrarle, sus piernas cedieron y cayó al suelo. Desde allí vio a Calvin de pie, con los brazos en cruz, y comenzó a gritarle para que reaccionase al tiempo que la nave despegaba y se alejaba.

 Era imposible determinar la duración de la experiencia, pues ninguno de los dos llevaba reloj. Se encontraban en tal estado de conmoción que decidieron sentarse un rato para recuperar la compostura y el aliento.

 Después, recogieron sus cosas y se dirigieron al coche con la intención de abandonar el lugar.

Cuando llegaron a este, vieron que las ventanas del lado del copiloto estaban totalmente agrietadas, y al abrir la puerta, estas se terminaron de quebrar, cayendo al suelo todos los trozos.

Al intentar arrancar el coche, este se resistió durante un momento, y cuando finalmente el motor se puso en marcha, lo hizo con un ruido que no era el habitual.

Todo esto era muy extraño, y más con un coche nuevo.

 No fueron directos a casa. Charlie sacó de algún lado una botella de whisky Jim Bean, y le pegó un trago.

Se detuvieron en un bar y Calvin pidió una cerveza. Era el primer alcohol que tomaban esa noche.

Debatieron si tenían que contarlo a las autoridades o no. Calvin opinaba que no. Charlie afirmaba rotundamente que sí.  Intentó convencer al joven diciendo: Si tu no quieres decir nada, diremos que te desmayaste y no tienes ningún recuerdo.

Finalmente, Calvin accedió con esa condición, y volvieron al coche con la intención de dirigirse a una tienda que estaría abierta a esas horas y que disponía de teléfono. Esta se encontraba además de camino a su casa.

 Cuando llegaron, Calvin permaneció en el coche y Charlie entró a hacer la llamada.

Primero llamó a la base aérea de Keesler en Biloxi a unos 35 km de Pascagoula, y desde allí le dijeron que contactase con la autoridad local.

Desde la oficina del Sheriff les dijeron que permaneciesen donde estaban.

Cuando llegó la patrulla, hablaron con los dos, echaron un vistazo al coche, que parecía ser el que peor parado había salido de la experiencia, y les invitaron a seguirles a sus dependencias.

Una vez allí los interrogaron por separado. Calvin recordó lo que había acordado con Charlie y dijo que se había desmayado antes de subir a la nave, y no recordaba nada.

 Después de este interrogatorio individual, les dejaron solos en un despacho.

 En esa habitación el Sheriff Fred Diamond había escondido una grabadora. Se trataba de un recurso que le permitía saber qué decían los interrogados cuando se quedaban a solas.  Esta grabación que registró su conversación no salió a la luz hasta bastante tiempo después, y que es una de las pruebas esgrimidas por los partidarios de que el caso no es un fraude.

Esta grabación dura unos tres minutos, pero no te la voy a poner entera. Solo quería que escuchases el tono derrotado de los dos hombres. En ella se les escucha hablar del miedo que han pasado, de que no comprenden lo sucedido, y de la ansiedad que sienten, llegando a decir que necesitarán pastillas, o ayuda para conciliar el sueño y poder descansar.

Tras una nueva ronda de preguntas, les dejaron marchar. Calvin les insistió mucho en que no quería que el suceso se divulgara, pues temía las consecuencias, como que le tomaran por loco.

 Al llegar a casa, Calvin sentía tal sensación de que podían haberle contagiado algo, y tantas ganas de «limpiarse» que no se lo pensó y tras tirar a la basura toda la ropa que llevaba puesta, se duchó con agua muy caliente y lejía. Como es comprensible, los testigos no pegaron ojo en toda la noche.

La mañana siguiente se dispusieron a trabajar en el astillero como de costumbre, pero fue una misión imposible, pues los teléfonos comenzaron a sonar. Periodistas de todo el estado llamaban al astillero preguntando por Charlie y Calvin.

Cuando Charlie llamó al Sheriff para pedirle explicaciones sobre cómo se había producido la filtración, Fred Diamond se limitó a decirles que no sabía cómo, pero que él tenía la oficina llena de periodistas, y que mejor sería si la pareja se presentase allí lo antes posible.

 El propietario del astillero, Johnny Walker, les hizo reunirse con él para que le explicaran lo sucedido. Finalmente les ofreció asesoría legal poniendo a su disposición al abogado Joe Colingo. Llegaron a un acuerdo con Colingo, pero esta relación no duró más que unos días, pues parece ser que el letrado estaba más interesado en el rendimiento económico que en el bienestar de los testigos.

 Una vez en la oficina del sheriff alguien sugirió realizar una prueba de polígrafo, pero no disponían del aparato.

 Calvin, cuyo padre había trabajado para la comisión de energía atómica, y como conocía los peligros de las radiaciones ionizantes preguntó si cabía la posibilidad de que en su contacto hubiesen sido irradiados o quién sabe si expuestos a algún virus o bacteria.

En el hospital local no tenían medios para realizar estudios sobre radiación, así que el detective Tom Huntley contactó con la base aérea de Kessler, y estos accedieron a realizarles las pruebas pertinentes en sus instalaciones.

Fueron llevados a la base, donde especialistas equipados con trajes protectores les sometieron a las pruebas, que dieron resultados negativos. Posteriormente fueron entrevistados por personal de la base y de inteligencia.

 Charlie siempre manifestó que intuía que aquellos hombres les habían creído, pero que tenían la consigna de lavarse las manos.

 De vuelta a casa, Calvin revisó el coche (te recuerdo que era nuevo), descubriendo que tres de los cables de las bujías estaban estropeados, por los que debió cambiarlos.

Antes de 48 horas de suceder los hechos, se presentaron en el astillero dos eminencias en la investigación ovni: el Dr. James Harder, de la universidad de California y miembro de la Organización de investigación de fenómenos aéreos, conocida por sus siglas en inglés APRO  y el Dr. Josef Allen Hynek, profesor de astronomía en la universidad del noroeste, también miembro del APRO y que había participado en el proyecto gubernamental Blue Book.

El sábado por la mañana se vieron con el Dr. Harder, que les entrevistó meticulosamente sobre el encuentro.

Esto mismo se repitió por la tarde con el Dr. Hynek.

Finalmente, los dos doctores propusieron una sesión de hipnosis. Lo cierto es que, tras la inducción del estado hipnótico, el pánico los bloqueó y no fueron capaces de revivir nada nuevo. Pero por sus relatos coherentes llegaron a la conclusión de que no estaban locos y que daban crédito a su historia.

Esto mismo declararon los dos doctores a la prensa, que continuaba interesándose por cualquier novedad que pudiese presentarse en el caso. Las pesquisas que realizaron sobre el encuentro del encuentro de Hickson y Parker en Pascagoula hacían tomarlo como un caso veraz.

 El lunes, al ver que el ir y venir de periodistas y llamadas de teléfono no cesaban, desde el astillero les invitaron a dejar el trabajo por unas semanas, hasta que la cosa se calmase.

Pero no se calmó. La noticia del caso había corrido como la pólvora, y ya recibían llamadas y visitas de medios de todo el país.

 Charlie intento volver al trabajo tras unas pocas semanas, pero aún no había vuelto la calma a su vida.

Accedió a una prueba de polígrafo, que determinó que no mentía al contar su historia. Y esto, lejos de calmar a los periodistas, avivó su presencia. Fueron días complicados y de mucha presión.

 

Al poco de dejar el astillero, Calvin tomó la decisión de regresar a Laurel, y olvidarse de volver a Pascagoula hasta muchos años después.

 Ni siquiera allí se vio liberado del acoso de la prensa, que incluso llegó a estar a punto de hacerle perder el nuevo trabajo que encontró, por lo que pensando que quizá así le dejarían en paz, decidió conceder una entrevista junto a Charlie en un programa de televisión en Chicago.

 Tampoco esto consiguió que se viese liberado de la presión, y su estado emocional, delicado, le dio un aviso, llegando incluso a ser ingresado por crisis de ansiedad en un par de ocasiones.

 Por suerte, mantuvo el apoyo de su prometida, y según lo previsto, se casó con Waynett el 9 de noviembre de 1973.

En febrero de 1974 Charlie se encontraba en el vivero de árboles de un amigo, y asegura que tuvo un encuentro con la misma nave. Telepáticamente y desde el interior, le dijeron que no tenían intención de hacerles daño y que habría un nuevo encuentro en un nuevo lugar.

Desde entonces, afirmó que en ocasiones los seres habían contactado con él.

 Hynek le dijo en su momento que podía ser que le hubiesen colocado un implante para mantenerle localizado.  

Por ejemplo, en mayo, el día de la madre de ese mismo año 74, iba en coche con su familia y una nave comenzó a perseguirlos por la carretera, aterrizando frente al vehículo. Su esposa impidió que bajase del coche y se acercase a la nave para comunicarse con los seres que se veían a través de las ventanas del objeto.

Charlie estaba seguro a través de esos contactos de que en 1992 los seres de otros mundos evidenciarían que estaban visitando la tierra.

 En 1983 Charlie publicó un libro junto a William Méndez. «Contacto ovni en Pascagoula» en el que narraba su historia. Para ese libro se realizaron unas sesiones de hipnosis por un experto y reputado terapeuta llamado John Kraus, y aunque no tenía ninguna relación con el libro, Calvin accedió a ser hipnotizado.

 En la transcripción de la sesión de los dos testigos la historia se muestra coherente con lo que declararon en la oficina del sheriff, y en la base aérea, incluyendo el hecho de que Calvin se desmayase antes de entrar en la nave y no recordase nada.

 El 13 de agosto de 1985 Charlie se vuelve a enfrentar a una sesión de hipnosis regresiva, en esta ocasión con Budd Hopkins, que como veremos, años después también hipnotizó a Calvin.

 Charlie rememora un momento de su infancia en que es sacado de su cama, y llevado a un lugar donde realizan una manipulación dolorosa en su pie.

Hay otra cinta de una regresión de Charlie con Budd Hopkins con fecha del 22 de octubre de 1989 en la que se habla de dos momentos de la infancia del testigo: Uno en el que durante una aparente caída de un árbol mientras estaba solo en el bosque, también aparecen unos seres que realizan una serie de intervenciones físicas sobre él.

También durante esta regresión, Charlie recuerda otro momento, cuando recogiendo leña con una mula y un carro, se hace daño en un tobillo y un ser aparece y le toma muestras de sangre.

 Por último, tiene un recuerdo de la abducción de 1973, en la que antes de devolverle al exterior de la nave, se le muestra el número 1992.

 En 1993 Calvin sufrió una experiencia de tiempo perdido que le hizo volver a remover todo lo que le había vivido años antes. 

 También sucedió un día de pesca. En esa época vivía en Bay Saint Louis y salió de casa a las 8 de la mañana con la intención de ir a la conocida como «isla de los gatos», que se llama así porque cuando llegaron los conquistadores confundieron con gatos a los mapaches que habitaban la isla.

Condujo hasta el muelle de la calle Washington y allí bajó el bote, dejando después aparcada su camioneta. En unos 45 minutos había llegado a la isla, echó el ancla, y se dispuso a pescar. Su intención era regresar a casa mucho antes del anochecer. Sólo había llevado algo de agua y un sándwich para el almuerzo.

Calcula que llevaría media hora pescando cuando de repente miró hacia arriba, y vio que había anochecido. Miró el viejo reloj que llevaba y vio que marcaba las 23:00.

No entendía nada. No recordaba que hubiese transcurrido todo ese tiempo.

 Como sentía la boca seca, fue a beber agua, pero no quedaba ni gota de la que había llevado. El sándwich tampoco estaba.

Optó por regresar a casa; Waynett estaría muy preocupada pensando que algo le había ocurrido.

Estaba oscuro e iba sin luces, pues no pretendía volver tan tarde, por lo que tardó el doble en el viaje de vuelta.

Cuando llegó a tierra vio una nota de su mujer en el parabrisas de la camioneta diciéndole que estaba preocupada.

 Cargó el bote en la camioneta y condujo hasta casa, donde Waynett le esperaba con cara demudada. Se sentó con ella en el porche e intentó explicarle lo sucedido. Esa noche durmió plácidamente.

La mañana siguiente recibieron la visita de su amigo Bill Robertson. Este era periodista, pero nunca le había dado una entrevista, pese a estar interesado en el tema de los ovnis y las abducciones.

Evidentemente comentó con Bill lo sucedido la jornada anterior. Este quiso revisar el bote, en ese momento descubrieron que el cofre que se suele llenar de hielo para utilizarlo de nevera y guardar la pesca estaba lleno de peces que él no recordaba haber pescado.

Entonces Bill le pidió que le acompañara a una conferencia ufológica en Tampa, Florida. No como orador, sino para que conociese a la persona que daba la conferencia.

Waynett los acompañó en el viaje, y allí conocieron al investigador Budd Hopkins, que ya había escrito un libro sobre experiencias de «missing time» o tiempo perdido que habían revelado abducciones tras sesiones de regresión.

 En la conferencia, Budd les presentó a Stanton Friedman, a otros investigadores e incluso al abducido Travis Walton… Le pidieron que subiese a la tribuna y hablase de su caso, pero Calvin se negó amablemente.

Concluidas las disertaciones regresaron al motel y en la habitación de Budd tuvo lugar una sesión de hipnosis. Bill tomaría notas y grabaría la sesión, y en cuando a Waynett, le pidió que regresase a su habitación para mantenerla al margen.

 Al día siguiente, Bill y los Parker regresaron a Mississippi. Durante el viaje no hablaron de la sesión, de la que Calvin no recordaba prácticamente nada, por no hacerlo ante Waynett.  Bill se comprometió a enviarle una copia de la grabación de la sesión, pero casualmente, fallecía dos días después, antes de hacerle entrega de la cinta. Nadie en su entorno sabía dónde se encontraba aquel casete, así que Calvin dio por perdida la oportunidad de escuchar esa grabación.

Años después, cuando finalmente tras pasar serios problemas de salud, Calvin se decidió a poner orden en sus vivencias plasmando sus experiencias en un libro, su editor removió todos los hilos, sospechando que Budd Hopkins podía haber conservado una grabación propia de aquella sesión, para descubrir a quién había legado este sus archivos al fallecer.

Así es como dieron con el Dr.  David Jacobs, que efectivamente les confirmó que la cinta existía y les hizo llegar una copia.

 En la transcripción se lee como inicialmente Hopkins hace regresar a Calvin a 1973. En esta ocasión, en lugar de irse a negro el recuerdo en el momento de ser llevado a la nave, la escena continúa.

Es llevado a una habitación muy luminosa y fría en la que una bolita se mueve a su alrededor y le provocan una especie de descargas eléctricas que no son dolorosas sino todo lo contrario.

Posteriormente recuerda ser atado a la mesa en la que se encuentra con unas correas alrededor de sus piernas, su abdomen y sus brazos.

 Entonces aparece un ser diferente a los tres que vieron y que los llevaron a la nave a él y a Charly.

 Es un ser femenino, y parece que lleva una máscara.

 Ella le sujeta la cara y le introduce sus largos dedos por la nariz. Él detecta que es mala. Recuerda haberla visto antes.

Entonces Budd le induce a recordar cuando la ha visto antes.

 

Calvin recuerda que un 7 de noviembre recién cumplidos los 6 años la vio en su habitación. Pero también rememora haberla visto en más sitios. Incluso en el bosque mientras pescaba en un río.

Vuelven a 1973.

 Calvin recuerda que ella empieza a manipular su labio, como queriendo introducirle también algo en la boca. Le hiere en el labio. Después le corta en su mano derecha y el escucha la sangre gotear. Entonces el corte se cierra y deja de sangrar.

El siente que ella le quita el zapato y le hace algo también en un pie, y después le desata las correas.

A continuación, Calvin siente que ella le inyecta algo en su mano que le provoca un gran ardor por todo el cuerpo. Un ardor insoportable.

 Ella se va.

Calvin se queda solo e intenta levantarse. Recupera su zapato y se ve en un espejo. Se siente vigilado por caras que intuye tras ese espejo. Describe que tiene que esquivar lo que él llama «pequeñas bolas de electricidad» que rebotan en las paredes.

Entonces Ella vuelve. Calvin la agarra y golpea su cabeza contra el espejo. Algo negro que podría ser su sangre sale de sus oídos.

Entonces entra a través de la puerta un ser como el que le trajo hasta allí (o el mismo) y cuando este le agarra vuelve a notar un pinchazo.

 Calvin se siente nuevamente paralizado y entonces Ella le abalanza sobre él y le araña los ojos, los párpados, las cejas… y le dice que ya no será una amenaza.

Lo que viene a continuación, prácticamente podríamos compararlo con una ECM, las experiencias cercanas a la muerte.

Calvin dice ver una luz sobre sí mismo, a la que ella teme. Ve imágenes de su vida que no recuerda haber visto. Pasadas, actuales, futuras… ve la destrucción… Siente una agradable sensación de calor y que su alma abandona su cuerpo. Siente que quiere ir hacia esa luz, pero de repente ve a unos ángeles que tiran de él devolviéndolo a su cuerpo.

 

Vuelve a la vida, y se siente dolorido, agredido, pero en paz. Siente que todo ha terminado. Entonces el ser gris le acompaña fuera de la nave y lo deja en el muelle, con los brazos estirados. En ese momento Charlie corre hacia él.

 Aquí Budd le sacó de la inducción hipnótica, sugestionándole para que poco a poco fuese recordando más cosas de forma consciente, haciéndole saber que tenía fuerza suficiente como para asumirlas.

Después de escuchar la grabación, Calvin se arrepintió de no haber acudido antes a reunirse con Budd, a escuchar la grabación y probablemente a buscar más respuestas en más sesiones de hipnosis.

 Calvin tampoco podría volver a encontrarse con Charlie Hickson. Este falleció el 9 de septiembre de 2011 en Gautier.

Desde entonces fue recordando alguna escena de su infancia, en la que amanecía con cortes y arañazos que todos pensaban que se hacía mientras dormía, o que su hermano menor despertaba asustado.

Pero si algo hemos aprendido de las regresiones hipnóticas, o por lo menos yo lo he ido aprendiendo con el tiempo, es que no te las puedes tomar al pie de la letra.

Y en su segundo libro, titulado «Pascagoula, la historia continúa», Calvin Parker muestra la transcripción de una nueva regresión, realizada el 14 de septiembre de 2019 por la experta ufóloga Kathleen Marden.

 Esta sesión, más larga que las demás, se extiende en el tiempo, repasando los encuentros infantiles con esa supuesta mujer que Calvin vio en su regresión anterior. Y toda la escena violenta y de la ECM que en la regresión hipnótica de Bud Hopkins sucedía en el encuentro de 1973, aquí aparece separada temporalmente con diferenciación de lo sucedido en el 73 y en el 93.

Voy a resumir esta nueva regresión para no extenderme ni redundar demasiado:

 En 1963, Calvin es un niño de 9 años, que con su hermano observa desde la ventana como una serpiente caza una rana desde una ventana trasera de la casa. Entonces ve a una mujer extraña, con pantalón vaquero, camisa azul, pañuelo azul al cuello que le cubre el cabello, que recorre la valla trasera y acaba internándose en el bosque. Lo raro además de que alguien desconocido camine junto a esa valla, es que cuando ella dirige su cabeza hacia donde están ellos, como si los mirara, no tiene rostro. Esto no le llama especialmente la atención y él tiene la sensación de que la conoce de antes.

Esa noche su hermano se despierta gritándole: ¡¡Hay un fantasma soplando en tu oído!! Y realmente Calvin tenía el oído húmedo.

Entonces Kathleen le dice que recuerde la primera vez que ve a esa mujer, y curiosamente el menciona una ocasión de pesca en el rio, pero dice tener 12 o 13 años, por lo cual este encuentro es posterior al de la valla…

Era una jornada de acampada otoñal en el bosque con su padre, su hermano, Charlie, y los hijos de este.

Calvin se acercó al borde del bosque a orinar, y vio a la mujer salir del bosque y hacerle señas para que la siguiera. Era rubia y atractiva, de unos 20 años, con una bonita sonrisa. Entonces Charlie lo llamó para que fuese a cenar, y la muchacha salió corriendo, desapareciendo en el bosque.

 La siguiente parada en la regresión fue en 1973, en Pascagoula. Todo se mantiene más o menos en la línea de las anteriores regresiones, con sutiles diferencias, hasta el momento en que el ser le deposita en aquella especie de camilla.

 Entonces se reproduce la escena inicial que nos narraba Calvin de la cajita que le rodeaba haciendo Clic. Cuando esta cajita vuelve al techo, aparece en escena la mujer que había aparecido en la acampada, pero con más edad. Esta mujer se sitúa junto a él, y sujetándole la cara, le empuja la barbilla abriéndole la boca e introduciéndole los dedos hasta la garganta para realizar algún tipo de manipulación, que le provoca una hemorragia nasal y ahogo.

Ella entonces retrocede y le dice que no le va a hacer daño. Emite una especie de murmullo extraño y el ser gris vuelve y le agarra nuevamente por el brazo. Calvin comienza a relajarse y el ser le saca de la nave. A partir de aquí todo es como en las anteriores narraciones, reencontrándose con Charlie. Un detalle quizá interesante es que, al regresar a casa, antes de tirar la ropa, percibe que esta tiene cierto olor a amoniaco.

 

La siguiente escena de abducción transcurre con Calvin pescando en una isla, en 1993. Se trata de su experiencia de tiempo perdido. Está solo en su bote, y repentinamente algo invisible en una nube empieza a tirar de él hacia arriba.

Entonces llega a una habitación como la de la otra ocasión, y aparece la mujer. Con más edad. Le agarra con violencia y lo tumba sobre la mesa. El no ve correas, pero siente como si le ataran las manos y los pies a la mesa. Entonces ella realiza alguna intervención en su mano, pues él puede ver que sangra profusamente y le duele mucho. Recuerda mucha sangre, mucho dolor, y que se desvanece.

 Y aquí comienza su experiencia cercana a la muerte, ve una luz hacia la que se dirige y en la que entra, pero entonces ella lo agarra y lo saca de la luz, devolviéndole a la realidad de estar tumbado en la mesa. Entonces las correas se desactivan, y ella con gran fuerza, le agarra del brazo, lo levanta y lo sujeta contra la pared, intentando introducirle los dedos por la nariz.

Él comienza a sangrar y sufre un fuerte dolor, como una potente descarga eléctrica. Podía ver como bolitas de energía volando por la sala.

 Recibía imágenes mentales de destrucción nuclear, gente cuya cara se derretía… como si fueran mensajes proféticos del futuro.

Entonces su adrenalina se desata y sacando fuerzas de donde no las tiene, agarra a la mujer de la garganta y comienza a golpearla contra la pared. Estaba dispuesto, si encontraba una puerta, a salir por ella y escapar de allí llevándosela por delante, aunque salte al vacío desde la nave. Aunque mueran los dos. Ella se defendía intentando arrancarle los ojos con sus largos dedos.

Ella sangraba. Una sangre negra.

Entonces murmuró y aquel ser gris volvió, le agarró del brazo, provocando aquel pinchazo relajante, y

Lo siguiente que Calvin recuerda es despertarse en el barco, después de oscurecer. Dolorido y ensangrentado y con unas ganas tremendas de volver a su casa.

 

Aquí encontramos una importante diferencia con lo que nos había narrado anteriormente. Cuando en su primer libro habla de la experiencia de tiempo perdido, menciona que cuando vuelve a casa, Waynett está preocupada y Calvin se queda en el porche hablando con ella, … En esta ocasión, al rememorar ese momento mediante la regresión hipnótica lo vive como un momento más dramático, pues vuelve a casa ensangrentado, dolorido, sin saber lo que le ha ocurrido, y en lugar de quedarse en el porche hablando con su mujer, entró a casa, tiró la ropa y se fue a la cama, aunque esa noche no durmió mucho.

Aquí termina la regresión.

 Y estas son básicamente los hechos narrados por sus protagonistas en estado de vigilia y en trance hipnótico. Como puedes ver, con el tiempo han ido evolucionando y han ido apareciendo matices, que de tomarlos como ciertos, implicarían que la abducción de ambos en 1973 no fue ni el principio ni el final de una larga relación con esos seres, sean quien sean.

 La cuestión es que la noche de autos, Charlie y Calvin no fueron los únicos que vieron cosas extrañas en los cielos. De hecho, hubo avistamientos ovnis en la zona unos días antes y unos días después, como si se tratase de una «Mini oleada»… Vayamos por orden:

 11 de octubre de 1977

 Larry Booth se encontraba en su casa a las 21:00 cuando antes de irse a acostar se acercó a la puerta de su casa para apagar la luz exterior. Entonces, a través del vidrio de la puerta, pudo observar unos 2 metros y medio por encima de un poste telefónico, un objeto que permanecía iluminado con luces rojas que giraban a su alrededor. Era un objeto grande, más que un helicóptero, pero que no hacía ningún ruido. Cuando Larry se disponía a ir a avisar a su esposa, el objeto comenzó a moverse y alejarse lentamente, por lo que el hombre simplemente se quedó allí hasta ver cómo se perdía de vista.

 Un señor llamado Evan que en el momento del caso vivía en una granja en el condado adyacente, aseguró que la noche del encuentro de Pascagoula, un objeto luminoso naranja fue visto por toda la familia cruzando por encima de sus cabezas.

 

El fenómeno se repitió durante varias noches, aunque nunca tan de cerca como la del 11 de octubre.

 Mike Cataldo, ya ex oficial de la Armada, viajaba entonces por la carretera 90 cuando vieron en el horizonte un objeto que se desplazó por un área de pantano. Llegaron a salir de la carretera para observarlo. Lo describió como una pandereta con pequeñas luces.

 Cataldo menciona un segundo avistamiento, minutos después cuando iba llegando a su casa.

Reportaron lo que habían visto a sus superiores en la Armada y contactaron con la Base Aérea de Keesler, pero no fueron tomados en serio.

María y Vernon Blair se encontraban en un coche en la orilla opuesta a en la que Charlie y Calvin estaban pescando. Se encontraban esperando la llegada de un barco. Pudieron ver una luz azul que hacía movimientos erráticos, hasta el punto de que María lo comparó con un avión que no sabía dónde ir.

En un momento dado, María salió del coche al muelle, y vio lo que definió como una extraña persona gris salir del agua y volver a sumergirse. Le asustó tanto que volvió a meterse dentro del coche. Su marido, intentó convencerla de que había visto algún animal. Pero actualmente enfermo de gravedad, ha reconocido que el también vio al ser gris, y que lo vio cruzar flotando sobre el río en dirección a la nave en la otra orilla…

Louis Lee era operador de grúa en el astillero en el que trabajaban los testigos y la noche del 11 de octubre se encontraba trabajando pues había una grúa con problemas mecánicos. Esa noche vio un objeto ovalado con luces azules y plateadas en la zona donde abdujeron a Charlie y Calvin.

 Judy Manning y una compañera de piso se encontraban en una cita doble junto a las vías del tren a unos 4 kilómetros al este del rio Pascagoula, cuando vieron acercarse siguiendo la vía una gran luz, que en un principio pensaron que era un avión con problemas, pero que al pasar a su altura pudieron ver que se trataba de un gran objeto rodeado de luces muy intensas que al pasar sobre ellos apagó el motor del coche e hizo enmudecer la radio.

 

Mick Diamond, Becky Carlisle, Judy Thompson, Tricia A Vaughan Golf, María Taylor York, Susan Griffith, Vicky Curry Magee, Dennis Schaefer, Susan Snow, Richard Rutledge, Emmanuel P. Sigalas. Clay Caldwell, J Michael Long, Rosario Nail, Dale Lois Ulmer, Hugh Jenkins, Jerry Savell, … Todos nombres de testigos que el 11 de octubre de 1973 o en las fechas inmediatamente anteriores o posteriores tuvieron experiencias ovni de diversas índoles en un entorno relativamente cercano a Pascagoula.

 Llegó a darse incluso un caso OSNI, el 6 de noviembre de 1974

 Dos pescadores faenaban a las 21:30 3 millas al sur de Pascagoula cuando vieron un objeto luminoso a unos dos metros bajo el agua y que se desplazaba a unos 6 nudos de velocidad. Alertaron a la guardia costera, que pudo ver y perseguir el objeto que permaneció durante más de media hora moviéndose en varias direcciones y encendiendo y apagando su luz.

 ¿Te parece poco todo lo que te he contado sobre el caso de Pascagoula?

 Yo no sé si es poco o mucho, lo que sí se, es que cuanto más curioseo los casos, más preguntas se me plantean…

 En este caso de Pascagoula me surgen muchas preguntas sobre las regresiones hipnóticas… Por ejemplo:

 Calvin decidió declarar que se había desmayado antes de entrar a la nave para no tener que dar explicaciones que podrían haber hecho que le tomase por loco… ¿Es posible que en estado de hipnosis decidiese voluntariamente mantener esa versión? Yo entiendo que la hipnosis no es un “suero de la verdad”, pero entonces, ¿hasta qué punto podemos fiarnos de la solidez de un recuerdo rescatado por este medio?

Generalmente, el tiempo distorsiona los recuerdos. ¿Tiene realmente sentido que cuanto más se alejan en el tiempo de los sucesos, más detallados y concisos son los recuerdos de los hipnotizados? ¿El hecho de que sean más detallados y concisos implica necesariamente que sean más fieles a la realidad?

 Siempre he escuchado que con estos procedimientos hay que ser muy cuidadoso para no contaminar «el recuerdo» a la hora de dirigirse al sujeto. ¿Podría ser que después de tantas regresiones y cada una «dirigida» por personas diferentes haya podido causar un totum revolutum que aleje el relato de la realidad?

Respecto a la experiencia en sí misma, hay algo que me incita a no pensar en fraude. Durante 40 años, hasta que ha llegado a la conclusión de que le podía hacer bien plasmar en un libro su experiencia, uno de los testigos, Calvin Parker, no ha querido saber nada de prensa ni medios, manteniéndose en todo momento en un perfil bajo, y no compartiendo sus vivencias prácticamente ni con su entorno más cercano.

Pero pensémoslo fríamente: Si descartamos el fraude, ¿Qué nos queda? ¿Cómo explicamos este festival de luces y seres?

 ¿Error de percepción? ¿Con qué se pueden confundir unos humanoides que casi parecen robots que viene flotando y te agarran del brazo inyectándote algo que te relaja y te hace flotar?

 Podría entender que todo lo posterior, lo extraído de las regresiones pudiese ser una elaboración de la mente, por sugestión, o por lo que sea… ¿Pero el fenómeno inicial?

 ¿Un experimento quizá? ¿Orquestado por quién? ¿Con qué tecnología?

 ¿Un colocón involuntario con dimetiltriptamina? ¿Una Folie a Deux?

 ¿Intervención real de unos seres que escapan a nuestro entendimiento? Si esto es así, la eterna pregunta: ¿De qué origen?

¿Debemos tomar la grabación a escondidas en la oficina del sheriff como una prueba de veracidad, por lo menos de que los testigos creen realmente haber vivido la experiencia? ¿Ocurre lo mismo con la prueba del polígrafo?

 ¿Por qué una base militar se presta a realizar pruebas de radiación a 2 civiles solamente porque dicen que han visto un OVNI si no dan ninguna importancia al fenómeno? ¿Por qué entonces tras las pruebas les realizan una entrevista con especialistas, oficiales y se redacta un informe?

 ¿Qué causa que la ruptura de las lunas del coche, y qué estropea de repente 3 cables de bujías en un vehículo nuevo?

 ¿Quién filtra el caso a la prensa y por qué?

Me gustaría también comentar que es muy posible que circulen por ahí elementos de «leyenda urbana» añadidos a la historia.

 

Por ejemplo, he leído en algunas webs, que, en la abducción de 1973, el ser de la nave hizo algo como clavar agujas en el pene de Calvin. Esta idea no aparece mencionada en ningún momento en los libros de los protagonistas, n i en las transcripciones de las regresiones hipnóticas ni de las entrevistas con la policía o los militares.

En cuanto a estos libros que menciono, he llegado a la conclusión de que hay que tomar con pinzas la coherencia temporal de algunos datos.

 Ayer mismo escribí a Calvin Parker con una duda: Al principio de su primer libro menciona que se casó con Waynett en 1973, y que su matrimonio duró 7 años. Pero que luego, providencialmente ella volvió a su vida en 1996.

Por otra parte, habla de su experiencia de missing time de 1993, diciendo que cuando volvió a casa, Waynett estaba preocupada, lo cual no tiene sentido si ella no volvió con él hasta 1996.

Por otro lado, en un capítulo posterior, habla de la experiencia «de tiempo perdido» de 1996 que fue estudiada por Budd Hopkins.

Entonces le pregunté si había una o dos experiencias de tiempo perdido, o si había algún error en las fechas.

Su respuesta, como siempre escueta fue: «Todo esto sucedió en 1993. Nosotros estábamos juntos entonces.»

De lo cual deduzco que algún dato más, como por ejemplo alguna fecha, se ha podido colar y bailar con el tiempo.

 ¿Por qué la experiencia de los dos testigos con respecto a las abducciones parece tener objetivos distintos? En las abducciones de Charly no aparece la mujer y parecen centradas en comunicarle algo que debía ocurrir en 1992, mientras que las de Calvin parecen más enfocadas a realizar un seguimiento del sujeto y efectuar con él algún tipo de experimentación. ¿Puede que sea más una cuestión de cómo las han entendido ellos?

 Si Calvin fue abducido cuando llevaba media hora pescando en la isla de los gatos y no tiene recuerdos hasta despertarse de noche… ¿Por qué aparece la nevera del bote llena de pescado? ¿Quién y cuándo realizó estas capturas?

 

A estas interrogantes y a otras más que se me ocurren, yo no tengo una respuesta.

 Solo puedo darte un consejo. Reflexiona, consulta, bebe información de todas las fuentes que puedas. Y si puedes, investiga. Quizá así puedas desvelar el factor enigma que descifra este caso.

 Yo, por mi parte, ahora debo dejarte. Vuelve cuando quieras, que estaré encantado de recibirte y contarte más historias.

Quisiera enviar un especial agradecimiento a Calvin Parker, por tener la paciencia de responder a mis preguntas, que probablemente le hayan sido formuladas por muchos otros.

 Por lo demás, te recuerdo que puedes visitar mi web elfactorenigma.com en la que encontrarás información sobre este y otros casos, acceso a todas mis redes sociales e incluso si lo deseas, la versión transcrita a texto de este podcast. Y si tienes algo que contarme o quieres dejarme tu opinión sobre el caso, puedes hacerlo a través Facebook, Instagram, Twitter, Telegram y por supuesto de los comentarios y la comunidad de Ivoox. Suscríbete a este podcast para estar al día y no olvides darle al me gusta, para que así, este humilde curioso sepa que estás ahí y siga contándote cosas.

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 Te deseo que hasta nuestro próximo encuentro seas feliz, y que jamás dejes de maravillarte ante el misterio.